Los rescatistas argentinos del Cuerpo de Evacuación y Primeros Auxilios (CEPA) continúan trabajando en el edificio OPP-25 de Tanaguarena, a unos 40 kilómetros al noreste de Caracas, una de las zonas más devastadas por los terremotos registrados el pasado 24 de junio en Venezuela. La construcción, que originalmente tenía doce pisos, quedó prácticamente sepultada tras el hundimiento del terreno y hoy solo mantiene visibles cuatro niveles.
El inmueble se convirtió en uno de los principales escenarios de búsqueda debido a la gran cantidad de personas que permanecían en su interior al momento del colapso. Hasta el momento, el equipo argentino participó en la recuperación de más de 60 cuerpos, mientras las tareas de rescate continúan en distintos sectores del edificio.
La magnitud del derrumbe transformó departamentos, escaleras y locales comerciales en un complejo entramado de hormigón. Entre los escombros aparecen objetos personales que reflejan la vida cotidiana que quedó interrumpida por la tragedia: juguetes, útiles escolares, documentos y mensajes familiares permanecen atrapados bajo el cemento.
Los muertos en Venezuela ya son casi 3000 y se quedaron sin hogar más de 16000 personas
“Acá la tragedia es muy dura porque identificás las habitaciones de las personas. Es durísimo entender quién vivía ahí, ver las cartucheras, las habitaciones o un cartel que dice ‘Feliz día, papi’”, relató Cristian Luccisano, integrante de CEPA, en declaraciones a La Nación.
Las tareas se desarrollan bajo estrictas medidas de seguridad debido al riesgo permanente de nuevos desprendimientos. Los brigadistas deben abrir túneles entre las losas, cortar vigas y avanzar lentamente para evitar que la estructura continúe cediendo. En algunos casos, la recuperación de una sola víctima puede demandar entre diez y doce horas de trabajo.
Uno de los puntos donde se concentra el operativo es el sector donde los rescatistas creen que permanece atrapada una niña. Su abuelo permanece junto al equipo desde hace varios días y colabora en las tareas, luego de haber logrado rescatar con vida a su esposa y a su hija tras el derrumbe.
Venezuela deja de buscar sobrevivientes, mientras los cuerpos saturan las morgues
Daniel Iglesias, otro de los integrantes del contingente argentino, explicó la dificultad de la operación. “Estamos intentando sacar una viga que está aprisionando un artefacto de cocina. Detrás de eso posiblemente haya una cama con una niñita. Su abuelo está siempre acá con nosotros pidiéndonos que la recuperemos”, señaló tras salir de un túnel abierto entre los escombros.
El rescatista también destacó el esfuerzo de los familiares que permanecen en el lugar colaborando con la búsqueda. “Es increíble cómo la gente, con solo una maza, hace un hueco gigante intentando encontrar a su familia. No se detienen”, afirmó.
El jefe del operativo, Esteban Chalá, explicó que el edificio albergaba una importante cantidad de departamentos y una galería comercial en la planta baja. Entre esos locales funcionaba un salón de fiestas infantiles donde, al momento del terremoto, se celebraba un cumpleaños.
La NASA reveló cómo se deformó el terreno tras el doble terremoto sin precedentes en Venezuela
“Ya pudimos recuperar siete cuerpos de los niños que estaban en esa fiesta. Todavía nos faltan muchos porque es un espacio bastante complejo para poder llegar”, indicó Chalá al describir el trabajo que realizan los equipos de rescate.
Según explicó el responsable del operativo, el edificio colapsó en cuestión de segundos tras un segundo sismo, lo que impidió que muchos habitantes pudieran escapar. “Algunas personas alcanzaron los pasillos o las escaleras, pero el segundo movimiento hizo colapsar rápidamente toda la estructura. No dio tiempo a absolutamente nada. Por eso encontramos mucha gente en las camas”, sostuvo.
Actualmente, las tareas se desarrollan de manera simultánea en ocho sectores del edificio, con maquinaria pesada y cientos de rescatistas, además de familiares que colaboran señalando la ubicación de los departamentos y de las personas desaparecidas.
Luccisano reconoció que la dimensión de la tragedia supera cualquier experiencia previa del equipo. “Creo que ninguno de los rescatistas presenció una tragedia de este tipo. Hoy llevamos devueltas 50 víctimas a las familias para que puedan tener un poco de paz”, expresó.
Por su parte, Iglesias resumió el compromiso con el que afrontan cada ingreso a la estructura colapsada. “No lo pienso dos veces. Nunca. Si lo pensás dos veces, tal vez no lo hacés”, aseguró.
Mientras continúan las tareas de remoción de escombros en la costa de La Guaira, las autoridades estiman que los trabajos en edificios como el OPP-25 podrían extenderse durante meses debido a la complejidad del colapso y a la cantidad de personas que aún permanecen desaparecidas.
CS/ff