La fuerte campaña militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán este fin de semana abre un escenario incierto en términos de seguridad nuclear, que se expresa en versiones discordantes sobre la consecuencia de los bombardeos. La discrepancia se mostró en el mismo el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA): el embajador de Irán ante la entidad, Ali Reza Najafi, aseguró que la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz había sido alcanzada por misiles. Sin embargo, este lunes el director general del organismo, el argentino Rafael Grossi, desmintió esa información en conferencia de prensa, y aseguró que según sus registros ninguna instalación nuclear iraní ha sido dañada por los ataques.
"En cuanto al estado de las instalaciones nucleares en Irán, hasta el momento no tenemos indicios de que ninguna de ellas haya sido dañada", aseguró Grossi este lunes en Viena, en su declaración introductoria a la sesión especial de la Junta de Gobernadores de la OIEA, un órgano conformado por miembros de 35 estados. Detalló que esto incluye "la central nuclear de Bushehr, el reactor de investigación de Teherán u otras instalaciones nucleares".
Estados Unidos no descarta una invasión terrestre a Irán
Grossi también aseguró que "no se ha detectado" que haya aumentado el nivel de radiación en los países limítrofes con Irán, "por encima de los niveles de fondo habituales". Destacó que no han podido todavía establecer contacto con las autoridades reguladoras nucleares iraníes, y que continúan trabajando en ese sentido.
Grossi reiteró su preocupación por la seguridad nuclear e instó a resolver el conflicto por la vía diplomática
Sin embargo, Grossi hizo énfasis en que la situación genera una amenaza significativa para la seguridad nuclear, ya que Irán y otras naciones vecinas que podrían quedar bajo fuego en el conflicto -como Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Siria, Bahréin, Irak, Kuwait, Omán, Qatar y Arabia Saudita- cuentan con reactores nucleares en operación, reactores de investigación y sitios de almacenamiento de combustible.
El funcionario destacó que resoluciones previas de la Conferencia General del OIEA establecen que los ataques armados contra instalaciones nucleares “nunca deben tener lugar”, ya que podrían provocar liberaciones radiactivas con “graves consecuencias dentro y más allá de las fronteras del Estado atacado”. Calificó a la situación actual como "muy preocupante": "No podemos descartar una posible liberación radiológica con graves consecuencias, incluida la necesidad de evacuar áreas tan grandes o más grandes que ciudades importantes", advirtió.
En este sentido, Grossi reiteró su llamado a la máxima moderación por parte de todas las partes y abogó por un regreso urgente a la diplomacia y las negociaciones como la única vía para evitar la proliferación de armas nucleares y el riesgo que conllevan. “La diplomacia es difícil, pero nunca imposible”, expresó. "La diplomacia nuclear es aún más difícil, pero nunca imposible. No es cuestión de si, sino de cuándo, volveremos a reunirnos en esa mesa diplomática: simplemente debemos hacerlo lo más rápido posible", concluyó.
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