La montaña se cobró otra vida y el mundo del alpinismo extremo vuelve a estar de luto. Jacob “Jake” Whisenant, un escalador estadounidense de 30 años que se ganó el respeto de todos por romper récords de velocidad en las paredes de roca más peligrosas, murió tras sufrir una caída letal en la imponente Sierra Nevada del estado de California.
El desenlace fatal se confirmó tras 48 horas de pura angustia. Según datos de la Oficina del Forense del condado de Tulare y un reporte de los guardaparques al que accedió The New York Times, el cuerpo de Whisenant apareció sin vida luego de dos días de rastrillajes intensos. Los especialistas catalogaron el caso como un accidente y precisaron que las múltiples lesiones traumáticas por el impacto de la caída causaron su muerte.

La responsable de ponerle palabras al dolor fue su amiga Bailee Moore, que usó sus redes para despedirlo. “Con el corazón imposiblemente pesado comparto la noticia del fallecimiento de mi amigo de toda la vida y confidente. Nuestra familia está totalmente destrozada, pero encontramos consuelo en el hecho de que Jake falleció haciendo lo que amaba en la hermosa Sierra Nevada”, escribió. El deportista, oriundo de Arizona, vivía en Mammoth Lakes junto a su prometida, Emma London.
En el ambiente de la escalada, Whisenant no era un aficionado más. Su nombre quedó grabado en la historia grande del Parque Nacional Yosemite a fines de octubre de 2024, cuando junto a su compañero Brant Hysell destrozó los cronómetros: escalaron la ruta Lurking Fear de la mítica formación El Capitán en apenas 2 horas, 55 minutos y 32 segundos. Lejos de relajarse, en junio de 2025 repitieron la hazaña en la ruta The Prow de la Columna de Washington, cosechando un nuevo récord de velocidad.

Su pasión por las alturas era total y así lo reflejó en su última publicación de Instagram a mediados de julio. “Disfrutando de ambos extremos del espectro. Por un lado, rutas clásicas moderadas que se hacen casi caminando. Por el otro, abrir nuevas vías en paredes alpinas desde abajo... ¡Y todo en un mismo fin de semana!“, posteó en aquel momento, graficando la adrenalina y el nivel de exigencia con el que vivía cada aventura.
Una semana negra para las cumbres
El golpe por la partida del joven escalador en California pegó todavía más fuerte porque llegó a la par de otra tragedia en el otro extremo del planeta. La comunidad ya venía asimilando una despedida muy dura tras confirmarse la muerte del famoso montañista de Nepal Nirmal Purja, de 43 años.
Purja, una verdadera celebridad de la altura, lideraba una expedición en la montaña Broad Peak, ubicada en Pakistán, cuando el hielo cedió. El 30 de julio, una avalancha brutal barrió con todo a su paso. Tras varios días de incertidumbre, su muerte se oficializó el 2 de agosto y, recién tres días después, los equipos de rescate lograron recuperar su cuerpo peleando contra un clima infernal.
El desastre en el continente asiático fue muy grande. El incidente no solo terminó con la vida del histórico guía, sino que también mató a las otras nueve personas que formaban parte del grupo de expedición, cerrando una de las semanas más oscuras y letales que se recuerden en la historia reciente de este deporte.
TC/MSS