JUDICIALES
Fuego cruzado

Juicio por la muerte de Maradona: Leopoldo Luque pasó al ataque y culpó a dos colegas por la fallida internación domiciliaria

Durante una declaración de 23 minutos en los tribunales de San Isidro, el neurocirujano apuntó contra la médica Nancy Forlini y el clínico Pedro Di Spagna. Aseguró que su rol se limitaba a la cirugía y denunció que el entorno le impidió intervenir médicamente en la Clínica Olivos.

Leopoldo Luque 23062026
Leopoldo Luque | NA

En un giro táctico dentro del segundo juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, Leopoldo Luque abandonó las posturas defensivas y decidió pasar directamente a la ofensiva. Durante una exposición de 23 minutos frente al Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°7 de San Isidro, el neurocirujano apuntó contra la médica Nancy Forlini y el clínico Pedro Di Spagna, acusándolos de ser los verdaderos responsables de la estructura armada en la casa de Tigre. Todo ocurrió bajo la atenta mirada de Dalma y Jana, las hijas del ídolo, quienes presenciaron esta novena declaración del profesional desde el inicio del debate.

Antes de cederle la palabra al abogado defensor Francisco Oneto, el juez Alberto Gaig trazó un límite estricto en la audiencia: aclaró que los magistrados evaluarán hechos concretos y no los estilos de conversación ni las personalidades de los imputados. Frente a ese escenario, el médico buscó despegarse de las fallas generales y definió su vínculo con el astro. Aseguró que el entorno lo veía como “el facultativo de confianza” y que su rol era el de acompañante, pero descartó de plano haber asumido alguna vez las tareas de un médico clínico.

Nancy Forlini y Pedro Di Spagna 23062026
Nancy Forlini y Pedro Di Spagna, los señalados por Luque

El momento de mayor tensión en la atención del ex futbolista, según el relato del acusado, ocurrió tras la operación por el hematoma subdural realizada el 3 de noviembre de 2020. Tras plantear la necesidad de la cirugía, el neurocirujano denunció que el abogado Víctor Stinfale le impidió intervenir médicamente en el proceso, dejando al paciente bajo el control de los profesionales de la Clínica Olivos.

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Para fundamentar su inocencia respecto a las negligencias posteriores , Luque detalló cómo se dividió el esquema de cuidados mediante grupos de WhatsApp. El acusado explicó que el monitoreo clínico integral quedó bajo la responsabilidad de la empresa Swiss Medical a través del "Chat Tigre", mientras que el aspecto psiquiátrico se centralizó en el canal "Atención Diego", un área que le encomendó a Agustina Cosachov y al psicólogo Carlos Díaz.

Con esa división virtual como argumento, el cirujano delimitó sus responsabilidades en la etapa final desarrollada en el barrio San Andrés. Afirmó que apenas visitó la propiedad en cuatro oportunidades con el único objetivo de seguir la evolución de la operación neurológica, y responsabilizó a la dupla de Forlini y Di Spagna por el manejo diario de esa internación, marcando que el seguimiento constante surgía de los reportes de los enfermeros asignados al lugar.

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Los chats como escudo y la decisión del traslado

Lejos de cuestionar la salida de Maradona del sanatorio, el imputado defendió la medida implementada el 11 de noviembre. Luque indicó que el paciente se encontraba plenamente lúcido y exigía regresar a su hogar, por lo que el armado de una internación domiciliaria representaba el único camino posible y la mejor opción médica dentro de lo que el propio ex futbolista estaba dispuesto a aceptar en ese momento.

Como prueba de su nula interferencia en el resto de los tratamientos, la defensa expuso los intercambios de mensajes con el equipo de salud mental. El neurocirujano reveló un texto enviado el 8 de noviembre directamente a Cosachov donde le cedía el control de esa área: “Yo voy a intervenir en algún momento, pero manejalo vos con Charly (Díaz)”. Con esta cita textual, intentó demostrar ante los jueces que nunca sobrepasó los límites de su especialidad ni marcó autoridad sobre otros profesionales.

En el cierre de su intervención, el médico insistió en que su intención a lo largo del proceso fue únicamente brindar apoyo para que el paciente estuviera bien atendido. Recalcó de manera contundente que la única función que aceptó en la reunión previa al alta fue la de neurocirujano, negando categóricamente haber sido el líder a cargo de los cuidados generales en las semanas previas al trágico desenlace.

TC