La inteligencia artificial avanza a un ritmo acelerado y comienza a ocupar un lugar cada vez más relevante en la economía. Para Marcelo Molina, algunos economistas ya plantean que la IA podría convertirse en un “cuarto factor de producción”, además de la tierra, el trabajo y el capital.
En la Ronda de Corresponsales (RDC) por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, el periodista Marcelo Molina explicó cómo la inteligencia artificial pasó de ser una herramienta para mejorar la productividad a ocupar un lugar cada vez más relevante dentro del proceso productivo. En ese marco, abordó el papel de los tokens, su impacto en el costo de los servicios de IA y las inversiones que realizan las empresas en esta tecnología.
La inteligencia artificial como cuarto factor de producción
“Decían que para producir cualquier cosa necesitamos tres elementos: la tierra, el trabajo y el capital”, explicó Molina. En ese esquema, la inteligencia artificial comenzó inicialmente como una herramienta para mejorar la productividad, pero su papel estaría cambiando: “La IA tomada como una actividad para darle una mejor máquina a un trabajador. No, a lo sumo para generar otra cosa nueva”.
El periodista destacó que distintos especialistas comenzaron a considerar la IA como un elemento económico con características propias. “Algunos economistas, integrantes de la Reserva Federal, o Patrick Artus, están intentando decir que ya es tan importante que hay que empezar a tenerla en cuenta”, sostuvo.
Qué son los tokens y por qué son importantes para la IA
Uno de los conceptos centrales de esta transformación es el token, una unidad utilizada para procesar información dentro de los sistemas de inteligencia artificial. “Vamos a hablar de una palabrita que escuchamos mucho ahora, que es el token”, señaló Molina.
Para explicarlo de manera sencilla, agregó: “Es como una especie de... que nosotros tenemos... que nos permite operar dentro del ecosistema digital”. Según explicó, los servicios de IA funcionan mediante paquetes de tokens que los usuarios consumen al realizar consultas y generar respuestas.
“Cuando nosotros nos suscribimos a una IA, X cantidad de token”, indicó. Y añadió que “el valor de los token subió un 500% en el último año”, mientras las inversiones vinculadas a esta tecnología adquieren una dimensión cada vez mayor.
Molina sostuvo que las empresas ya no invierten solamente en infraestructura física o recursos tradicionales. “Ya no solo contratan un espacio físico. Ya no solo requieren tierras raras... sino que ahora contratan esto”, explicó.
Por eso, consideró que la IA podría terminar ocupando un lugar estructural dentro de la producción: “Parece bastante este elemento, esa cuarta inversión grande que hacen todas las empresas”.
El costo de usar inteligencia artificial
El consumo de tokens también determina cuánto puede utilizarse una herramienta de IA. “Cuando vos pagas una IA 20 dólares, estás comprando un paquete de token”, explicó Molina.
Además, cuanto más extensa es una conversación, mayor puede ser el consumo: “A medida que ese chat crece, esa IA tiene que leer todo de nuevo”. Por esa razón, según señaló, “hay maneras, hay prompts como para decirle que te resuma todo eso” y reducir el gasto de tokens.
Molina planteó que el futuro de esta transformación todavía es incierto: “¿En qué va a terminar todo esto? No lo sabemos”. Sin embargo, advirtió sobre la magnitud del cambio: “Dentro de poco va a ser difícil movernos así como necesitamos” sin conectividad y herramientas de inteligencia artificial.
Finalmente, sintetizó su hipótesis: “El cuarto probablemente sea esta tecnología llamada IA”.