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MODO FONTEVECCHIA
LA ARGENTINA QUE VIENE

Aldo Abram: “Se viene un boom en el sector de servicios y en el consumo”

El economista sostuvo que el último resultado electoral modificó de manera decisiva las expectativas económicas hacia adelante: “La gente dejó de temer una crisis”.

Aldo Abram sobre la actualidad económica
Aldo Abram sobre la actualidad económica | CEDOC

Luego de un 2025 que definió como “más duro de lo esperado”, Aldo Abram sostuvo que el resultado electoral modificó de manera decisiva las expectativas económicas hacia adelante. “La gente dejó de temer una crisis”, explicó, y aseguró que ese cambio ya comienza a impactar en el comportamiento social: “A nosotros no nos da placer andar juntando dólares, sino consumir aquellas cosas que antes no consumíamos por temor”. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso afirmó que, si se consolida la confianza, “se viene un boom en el sector de servicios”, el área que, según él, “es la que genera empleo en todo el mundo”.

Aldo Abram es licenciado y máster en Ciencias Económicas, se desempeña como director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, es un centro de investigación de políticas públicas. También ejerce la docencia en el Instituto Universitario Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas.

Le pedimos un balance de la economía 2025 y la prospectiva para 2026. ¿En qué podría ser diferente?

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El año 2025 fue un año más duro de lo esperado, fundamentalmente porque la incertidumbre electoral fue trepando muy rápidamente hasta que se produjeron los comicios. En un contexto como ese, lamentablemente empiezan a funcionar nuestros genes que están ya adentro de nuestro ADN y que nos han permitido sobrevivir hasta ahora, que es, fundamentalmente, empezar a sacar nuestros ahorros de la Argentina y también, los que pueden ahorrar, dejar de consumir y de invertir para ahorrar dólares, sacando del sistema, lo cual, por un lado, desfinancia la economía, lo primero, y lo segundo, obviamente, hace caer la demanda interna.

Y eso, la verdad, provocó un daño en términos económicos. Veíamos la economía recuperándose fuerte desde mediados del 2024 hasta principios del 2025, y la verdad es que se atendió a mermar la situación, y incluso a tener alguna tendencia recesiva al final. Las expectativas hacia adelante cambian en tanto y en cuanto el resultado electoral no fue el que muchos temían. Que la gente dejara de apoyar este esfuerzo por llegar a ser un país normal, sino que, al contrario, ya sea a través del voto al oficialismo o incluso a otras listas que, ya en este cambio de rumbo pero con matices, dieron su voto a legisladores que lo que han permitido es hoy tener un Congreso en el cual la parte que quiere volver al pasado no está debilitada.

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Eso nos permitió algo importante. Ya, por ejemplo, tenemos presupuesto para el 2026, cosa que no fue posible en 2024 para el 2025. Y yo creo que, hacia adelante, si continuamos viendo esta actitud en el Congreso de querer aprobar reformas que son necesarias para, justamente, ser un país normal luego de muchísimas décadas de anormalidad, esa confianza la vamos a ver en la gente consumiendo, invirtiendo, poniendo sus ahorros en la Argentina. Dicho sea de paso, ya lo estamos viendo.

O sea, ¿usted ve un 2026 con optimismo, incluso con recuperación del consumo? No solamente del producto bruto en actividades que generan dólares, exportaciones, pero a lo mejor no son mano de obra intensiva, y que lo que se ha venido viendo en los últimos dos años es que, mientras que la economía, el producto bruto general, creció fundamentalmente empujado por actividades relacionadas con la minería, la energía y el mundo financiero, el consumo en supermercados, el consumo en general, cayó. ¿Usted cree que esto se revierte acá ahora en 2026?

Sí. Ojo, porque si uno mira los indicadores de consumo desde mediados del año 2024 y hasta principios del 2025, crecieron mucho. De hecho, tocaron niveles récord históricos de consumo. Lo que pasa es que cuando uno miraba las cifras de la recuperación de las cosas de consumo básico, claro, ahí veía un crecimiento muy lento.

Ayúdeme a entender, porque yo no veo ese aumento del consumo. Cuénteme, ¿dónde usted ve el aumento de consumo? Hablemos de cifras oficiales.

Hablemos de cifras oficiales y también de las privadas. ¿Qué es lo que nos pasó justamente antes de las elecciones, no? Cuando los argentinos vemos venir, como pasaba, a principios de 2023, una crisis, que las cosas se van a complicar, y el ADN este que tenemos, estos genes que tenemos incorporados, lo que nos dicen es: tenés que empezar a ahorrar lo más que puedas, $100, para armar un colchoncito, por la duda venga la crisis y a vos no te agarre sin resguardo, y puedas proteger de alguna forma o aminorar el impacto que eso tiene en el bienestar de tu familia, de esa crisis.

Y obviamente, cuando uno hace eso, no deja de comer, no deja de comprar remedios. En realidad, los que pueden ahorrar y arman ese colchoncito son los que dejan, por ahí, no cambian el auto, no cambian el televisor, no pintan la casa. Son los que dejan de consumir cosas que son prescindibles. Y si uno mira cuál fue el crecimiento fuerte del consumo, justamente, que llevó a este récord de consumo a principios del 2025, fue en esos productos que son: “Si yo ya no veo una crisis para adelante, ¿para qué quiero el colchoncito?, ¿para qué quiero seguir engrosándolo?”. Vuelvo a tratar de consumir en aquellas cosas que antes no consumía por temor, pero ahora no tengo miedo.

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Usted dice bienes duraderos o semidurables, que se vendieron más autos, más propiedades. ¿A eso se refería? Pero la leche bajó, el consumo de alimentos bajó.

Eso fue el año pasado. Eso no pasó hasta principios del año pasado. La verdad es que estaba subiendo el consumo lentamente en los supermercados, y eso tenía lógica porque la pobreza estaba bajando. La gente que, a lo largo de 2023 y principio del 2024, entró en la pobreza, claramente lo que dejó de consumir, a diferencia del resto, son consumos básicos, que fueron los que se fueron recuperando en la medida que se sacaba gente de la pobreza.

Claramente, después, como conté hace un rato, durante 2025, a partir del segundo trimestre y en forma creciente, se perdió ese envión, que es lo que yo espero que se recupere ahora. Porque, de vuelta, la gente va a decir: “Bueno, ¿para qué estoy ahorrando en ese colchoncito si hacia adelante no hay perspectivas de una crisis?”. Y la verdad es que a nosotros no nos da placer el hecho de andar juntando dólares, sino el hecho de consumir aquellas cosas que podemos consumir y antes no consumíamos por temor. Y ahora, si no tengo temor, las vuelvo a consumir. Y eso es lo que motoriza claramente la economía. Que los argentinos tengamos cada vez más confianza en el futuro y, por lo tanto, consumamos e invirtamos más.

¿Cuál es su opinión respecto de este conflicto alrededor de los tubos, los caños de Techint y la empresa hindú, y el conflicto alrededor del propio presidente con Paolo Rocca.?

De los conflictos personales no hablo, pero sí creo que en la Argentina se tiene que acabar algo que ha sucedido durante décadas, que es que algunos funcionarios de turno generaban ganancias que eran artificiales en algún sector, porque ellos pensaban que, eh, protegiendo esos sectores, iba a ir la inversión ahí y eso iba a ser bueno para todos. Lo único que consiguieron fue que se diera en lugares donde nunca se debía haber partido en la Argentina, o por ahí en esas proporciones, y simplemente, porque a esos empresarios les faltaba la financiación ahí. En definitiva, vendernos a los argentinos productos caros y o peores que los que podrían haber venido de afuera.

Y la verdad es que eso está mal, porque un empresario puede ganar toda la plata que quiera, pero lo tiene que hacer mejorando el bienestar económico de sus consumidores, y eso se hace vendiendo barato y mejor, no compitiendo. Y, aquellos que no tengan la habilidad, las ganas de invertir o de esforzarse como para vender más barato y mejor, tendrán que desaparecer. Pero es sumamente injusto que los consumidores tengamos que pagar caro y malo algo. Y es más, es sumamente injusto porque los que por ahí podíamos viajar al exterior no pagábamos una barbaridad por la ropa. Lo pagaban los pobres que no podían viajar.

En el caso de los caños, si hay una situación de dumping, como dice la empresa, tiene los mecanismos como para ir a reclamar. Pero si no hay una situación de dumping, tienen que esforzarse y vender más barato. Porque, ojo, que nosotros no tenemos mucha plata para invertir en la Argentina en sí y en nuestro sector privado. Con lo cual, cuanto más caro se paguen las cosas que hagan esa inversión, menos inversión vamos a tener, y el costo que vamos a pagar por el uso de eso en lo cual se invirtió el resto de los argentinos va a ser mayor. Y eso me parece sumamente injusto.

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¿Estamos viendo un momento schumpeteriano, en el que cierran empresas, reducen su capacidad empresas, pero al mismo tiempo usted es optimista de que se crean otras que sustituyen tanto la creación de valor como la creación de empleo?

Sí, totalmente. Es imposible que no pase. Imagínense un sector productivo, el argentino, que durante décadas, pero muchas décadas, tuvo que acostumbrarse y adaptarse a producir en una creciente anormalidad. Claramente, ese sector productivo adaptado para eso, para sobrevivir en ese contexto, no puede ser el mismo sector productivo que el de una economía normal. Olvídense, no va a pasar. De la misma forma que acabo de hablar de sectores que claramente van a tener que hacer un gran esfuerzo para adaptarse, o producir menos, o incluso desaparecer, también es cierto que en una economía que se estuvo empobreciendo durante muchísimas décadas, también pasa, por ejemplo, lo que pasa con la gente que se empobrece.

Cuando uno se empobrece, tiende a gastar proporcionalmente más de sus ingresos en aquello que es básico. Y empezás a dejar de consumir aquellas cosas que son prescindibles. Hay bienes prescindibles, los autos, por ejemplo, los televisores, smart y todo ese tipo de cosas. Pero la mayoría de lo que es prescindible, uno puede dejar de gastar sin morirse, en una palabra, en el intento, son todos servicios. Y la verdad es que la Argentina, por eso, hoy es un país subdesarrollado en términos de servicios.

Y la buena noticia es que, si nosotros logramos ir a una economía normal y vamos a ir en ese trayecto mejorando el poder adquisitivo de cada vez mayor cantidad de argentinos, lo que va a pasar es que se va a hacer un sector que va a crecer mucho, y ese sector claramente es el que genera empleo en todo el mundo, no la industria. El que genera más empleo, porque tiene un uso de mano de obra intensivo, es justamente el sector de servicios. Yo creo que en todo ese sector, por ejemplo, va a haber en los próximos años, y es donde vamos a notar más fuertemente el crecimiento del consumo.