miércoles 28 de septiembre de 2022
MODO FONTEVECCHIA SENTENCIA DE LARGA DATA

La historia que absuelve y juzga, una frase que dejó huella

"A mí me absolvió la historia", fue la vehemente respuesta de la ex presidenta quien, en diciembre de 2019, respondió ante las presuntas irregularidades en la concesión de obra pública en Santa Cruz. Los casos del general Juan Lavalle y la palabra de Adolf Hitler, Fidel Castro, Andrés Manuel López Obrador, Hugo Chávez y Julio Cobos.

23-08-2022 11:28

"La historia me absolverá y juzgará". En la historia moderna, varios líderes políticos recurrieron a esta expresión grandilocuente. En muchos casos, para sostener decisiones trágicas o controversiales. En otros, para hacerse cargo de algo difícil de asumir.

En todas las situaciones se hablan de dilemas y situaciones trascendentales que llevaron a estos dirigentes políticos a ser odiados o adorados por esas decisiones.

El primero en utilizar una expresión como esta fue un dirigente político de nuestras pampas. En plena guerra civil, entre unitarios y federales, el general Juan Lavalle tuvo que poner a su par Manuel Dorrego en un paredón de fusilamiento. Eran muchos los que le insistían que no era necesaria esa ley marcial, pero Lavalle dijo “la historia me juzgará” y apretó el gatillo.

Luego del asesinato, Dorrego se transformó en un hito por lo que de alguna manera la historia dejó un lugar más recordado para la víctima que para su victimario.

Casi un siglo después, en una Europa convulsionada por la postguerra, los ganadores habían obligado a los teutones a hacerse cargo de los gastos que había generado la contienda bélica. Eso llevó a un deterioro económico y social de la patria perdedora y la generación de discursos llenos de odio y violencia como los que empezó a expresar Adolf Hitler.

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En 1924 y tras ser detenido por alta traición, el futuro Führer expresó: “aunque nos declareis mil veces, la diosa eterna del juicio final, destruirá la acusación y se sonreirá ante el veredicto del tribunal, porque ella nos absolverá”. 
Detenido por esa denuncia, en una cárcel al sur de Alemania, fue que escribió Mi Lucha. Allí se popularizaron sus ideas y salió empoderado, lo que le dio crecimiento público y construyó toda su identidad política. 

Volviendo a Latinoamerica y en plena dictadura de Fulgencio Batista, un grupo de jóvenes estudiantes liderados por un desconocido y flamante abogado llamado Fidel Castro intentaron la toma de Cuartel Moncada un 26 de julio de 1953, en Santiago de Cuba. La acción militar fracasó y los rebeldes fueron detenidos. Algunos de ellos fusilados y otros enjuiciados, pero lo más recordado fueron los alegatos del líder de este movimiento.

Fidel Castro

Fidel se hizo cargo de su propia defensa y cerró su alocusión con este párrafo: “En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no la ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no importa, La historia me absolverá”.

Esta última frase se transformó en bandera y el alegato completo en uno de los libros más leídos de la isla caribeña y de todo el continente y este dirigente se transformó en uno de los líderes más importantes de los movimientos revolucionarios de todo el mundo.

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Casi cuarenta años más tarde, otro líder latinoamericano intentó hacerse eco de aquel joven Castro. El general venezolano Hugo Chávez Frías intentó dar un golpe de Estado en 1992 y cuando no logró su cometido repitió la famosa frase sabiendo que hacía alusión a la que había dicho Fidel Castro en su momento.

Hugo Chávez

Chávez también estuvo cuatro años detenido y luego volvió como figura pública, se hizo responsable que la salida no era la destitución del poder sino la disputa electoral y, como candidato democrático, ganó las elecciones de 1998 y generó uno de los movimientos más destacados de la historia moderna de aquel país sudamericano.

Por esos años, en México, el actual presidente Andrés Manuel López Obrador era jefe de Gobierno de la capital del país azteca. Luego, él fue destituido por el entonces presidente liberal Vicente Fox en 1995. Ese día, el ex mandatario dijo en la Cámara de Diputados: “Ustedes me van a juzgar, pero no olviden que todavía falta que a ustedes y a mí nos juzgue la historia”.

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Volviendo a nuestro país, el vicepresidente de Cristina Kirchner Julio Cobos se enfrentó en 2008 a lo que fue según él, la decisión más importante de su vida. Tenía que desempatar en el Senado sobre la engrietada discusión de la 125, que determinaba si se modificaban las retenciones a las exportaciones rurales.

Julio Cobos

La decisión había que tomarla en un contexto de gran movilización de ambos lados de la grieta. Los ruralistas cortaban las rutas y suspendían exportaciones, mientras que los kirchneristas ocupaban las calles de los centros urbanos exigiendo que se avanzara con la Ley. Cobos se transformó de oficialista en opositor esa madrugada que terminó diciendo: “pido perdón si me equivoco, que la historia me juzgue pero mi voto es no positivo”.

Cristina Kirchner volvió a utilizar una frase similar, pero volviendo a acercarse a Fidel Castro. Al igual que el líder cubano, fue su frase más emblemática en su propia defensa en la Causa Vialidad en la que hoy conocimos los alegatos de la querella. Esta fue en diciembre de 2019 y lo que dijo, parafraseando a Fidel, fue que a ella "ya la había absolvido la historia" y que ahora le tocaría a los jueces que deberán tomar la decisión.

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