Perfil
MODO FONTEVECCHIA
EL FUTURO DEL PLAN ECONÓMICO

Fausto Spotorno explica por qué hay versiones críticas alrededor del ministro de Economía

El economista explicó que las presiones sobre la gestión de Luis Caputo reflejan la frustración por una economía frenada más que un problema con el ministro.

Fausto Spotorno
Fausto Spotorno | CEDOC

En un contexto de marcada volatilidad y con la actividad económica mostrando señales de estancamiento, la continuidad del plan oficial vuelve a estar en el centro del debate. En diálogo con Modo Fontevecchia, por +Perfil y Radio Perfil (AM 1190), el economista Fausto Spotorno analizó el trasfondo de las versiones que rodean al ministro de Economía, Luis Caputo, evaluó las presiones fiscales que enfrenta el Gobierno y explicó por qué el programa atraviesa un momento crítico en el que le cuesta perforar su propio techo de crecimiento.

Fausto Spotorno es licenciado en Economía por la Universidad Católica Argentina. Cuenta con una maestría en Finanzas por la Universidad del CEMA, donde también ejerce como profesor en su Escuela de Negocios. Es director del Instituto de Economía de la Universidad Argentina de la Empresa y también dirige el Centro de Estudios Económicos de la consultora Orlando J. Ferreres & Asociados. Además, es el director ejecutivo de la Fundación Norte y Sur.

Fausto, muy buenos días. Jorge Fontevecchia te saluda, un gusto hablar con vos, como siempre. ¿Sentís que pasa algo? Por lo menos a mí me llama la atención la cantidad de información... ¿Que pasa algo con el ministro de Economía, con su continuidad, con su deseo de continuidad, con el deseo de continuidad de otros integrantes de La Libertad Avanza respecto del ministro de Economía? Los continuos comentarios que hay acerca de, bueno, por un lado, esa reunión de gabinete en la que estuvo exponiendo un economista de Harvard y no fue el ministro de Economía; ciertas tensiones respecto de que el presidente y el ministro de Economía tendrían algunas diferencias; luego, todas estas discusiones alrededor de la dolarización y las especulaciones sobre la dolarización, podríamos decir, endógena de los argentinos en 2027; y el hecho de que el ministro de Economía, Luis Caputo, en la crisis del 2018, un día se hartó y pegó un portazo. Viendo también que las declaraciones públicas de Caputo son cada vez más altisonantes, como alguien que está enojado, no sé si la acumulación de todos estos indicios constituye algo o simplemente son casualidades aisladas. Pero me gustaría escuchar tu opinión y tu olfato.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Mi sensación no es tanto de que pasa algo con el Ministerio de Economía. Lo que sí es cierto es que el programa económico está entrando en un momento de cierta presión, porque la actividad económica mostró señales de debilidad. Yo creo que está más vinculado eso a dos cosas históricas: a un shock coyuntural, que fue el shock del año pasado, y en segundo lugar, a una restricción argentina que viene hace una década, que le cuesta atravesar este techo de actividad económica en el que nos encontramos. Si uno mira la actividad económica en este segundo trimestre, el último dato que tenemos, lo que vas a ver es que es el mismo punto máximo al que llegó la actividad económica en los últimos picos del 2022, del 2015, del 2018, etc. Entonces, al parecer hay como un nivel que le cuesta atravesar, hay un techo al que le cuesta atravesar la actividad económica, y ese punto es en el que estamos ahora. Por eso cada paso parece más difícil. Y en ese contexto, sumado a una caída en la demanda de pesos y a restricciones fiscales que son cada vez más fuertes —porque la verdad es que el Gobierno nacional bajó el gasto público bastante, ya llegó a 14 puntos del PBI, un poquito más, 14 y medio, pero son pisos de gasto público que le cuesta perforar, porque a partir de estos niveles recortar más gasto público implica mucho trabajo para lograr pocos resultados—, bueno, empezamos a ver como un contexto donde el plan económico atraviesa la mayor presión, porque a partir de acá lo que se debería estar esperando es mayor crecimiento económico, mayores inversiones, y eso no está sucediendo del todo. Si bien los anuncios de inversión son buenos, los datos de inversión son malos. Entonces, creo que es más una presión generalizada sobre resultados económicos que sobre el ministro de Economía en particular. Y se entiende.

Se entiende. ¿Cuánto hay de desgaste natural en la gestión? Podríamos decir que el puesto de ministro de Economía es el de mayor estrés en la Argentina, porque el Presidente, dentro de todo, viaja todo el tiempo a dar conferencias, pero el que está poniendo el cuerpo acá todos los días es el ministro de Economía. ¿Cuánto hay del proceso natural de desgaste pasados tres años de un proceso económico estresante, y cuánto hay de problemas intrínsecos, no sé si llamarlo de mala praxis, mala concepción en su origen, o problemas inmanentes del plan económico como se llevó a cabo?

Mirá, claramente la posición del ministro de Economía es de alta presión. Es el que tiene que dar todas las malas noticias. Es el que tiene que dar todas las malas noticias. Es claramente el que recibe todos los golpes, como cualquier ministro, o sea que los ministros son fusibles, ¿no? Entonces, cualquier falla en el resultado, lo que fuera, lo recibe el ministro de Economía. Así que no te extrañe que haya algún desgaste. Mirá, estaba viendo, en la Argentina hubo 62 ministros de Economía, hubo más ministros de Economía que presidentes, por mucho. Y es implica que hay cierta presión en ese puesto. Pero después es la decisión del Presidente: si se siente cómodo con un ministro de Economía, a la larga lo va a sostener. Y después el tema del programa económico y los desgastes de los programas económicos... Ojo que los programas económicos no es que tengan probablemente fallas iniciales, o por lo menos este programa no tiene una falla inicial. Pero ha pasado con muchos planes de estabilización que el plan de estabilización es como un cohete que vos lo encendés el día uno y después empieza a volar. Y en este caso, tres años después, estás viendo si la Luna estaba donde tenía que estar o lo que fuera. Entonces empezás a ver necesidad de corregirlo. Pero eso no es extraño. Hay cosas que uno desconoce al momento de lanzar el plan económico. Y por ahora este plan económico parece que camina, tiene sus encontronazos... Que de hecho, el histórico problema de si salir de las LEFIs como salieron no fue demasiado violento o fue en el momento adecuado, pero también tenés otras restricciones, como restricciones políticas. O sea que en todas estas cosas hay muchas dificultades, y yo diría que los planes económicos relativamente buenos como este tienen su desgaste también, tienen su necesidad de... se amortizan con el tiempo. Y también tienen un período de duración. Yo creo que, por ejemplo, el Gobierno pensó que a esta altura la inflación iba a estar mucho más domada de lo que está hoy, ¿no? Que ya a esta altura del partido iban a recuperar el manejo de la política monetaria y la política fiscal. Y la verdad es que no lo tienen. De hecho, hoy no hay prácticamente posibilidad de manejar la política monetaria y la política fiscal. Fijate que toda la discusión de "¿no sería mejor que el Gobierno aflojara con la política monetaria?" se choca con la realidad de que la demanda de pesos está en caída y de que cualquier afloje en la política monetaria te puede tirar por la borda el programa inflacionario. Entonces te encontrás con estas condiciones, para mí, de desgaste del programa económico, de que encima empezás a entrar ya en el año electoral, o parecería ser que se adelantó el año electoral, y no me extraña que haya estas presiones. Ahora, ¿eso significa que el programa económico haya que cambiarlo, que haya que cambiar al ministro de Economía completamente? Me parece ya un salto demasiado grande, ¿no? A la hora de encontrar que, bueno, todas sus cosas tienen su desgaste, todas sus posiciones tienen su desgaste, y la verdad es que algunas... te voy a dar una idea, para mí esto de que el ministro de Economía salga a hablar y sea fuerte a la hora de hablar, para mí es más bien una señal de solidez, de que se siente respaldado en eso que dice.

Los motivos detrás del nerviosismo de Luis Caputo

Me viene a la mente, mientras te escuchaba, que más o menos por esta fecha es que asume Massa en el gobierno de Alberto Fernández, sin terminar de completarse el tercer año, y podríamos decir que la salida de Guzmán significó el fin del gobierno de Alberto Fernández.

Sí, de alguna forma.

Es decir, fijate también otra capacidad de durar. Cuánto tiempo dura un ministro de Economía, ¿no? En esos sesenta y pico que vos hacías la cuenta... Salvo excepciones, salvo excepciones, por lo tanto todos duran menos de tres años, porque los presidentes duran cuatro, ¿no? Para ponerlo en términos concretos.

Así es.

Yo tuve la posibilidad de entrevistar a Alberto Ades, a este economista de Harvard, por otro tema, por el libro que él publicó, sobre todo Se desvanece, la semana pasada, y me sorprende el revuelo que generó la reunión y lo que él expuso respecto de... me parecen a mí todas cuestiones obvias, ¿no? De que habría que lograr producir algunas medidas que hagan que la economía se ponga más en movimiento, que hagan que el consumo crezca un poquito, que el EMAE crezca un poquito. Todas manifestaciones de deseos obvias. Como aquellos que decían los antiguos filósofos griegos: todos estamos de acuerdo con los fines, queremos ser felices; la divergencia es en los medios. ¿Te sorprende a vos el ruido que generó Alberto Ades? ¿Te sorprende que recomendaciones tan, podría decir, obvias generaran tanto revuelo?

Para mí, sí. Sí, lo que pasa es que, a ver...

¿Lo conocés a Ades? Perdón la pregunta.

No, personalmente no lo conozco. Es un economista que está relativamente dentro de la ortodoxia económica, no estás hablando de nadie fuera de eso. Lo que pasa es que es uno de esos economistas que tiene mucho prestigio, mucho peso, conoce la Argentina, y me parece a mí que a veces se toma la palabra de un economista de esas características con mayor importancia que otros economistas por su reconocimiento académico. Pero creo yo que de ahí viene todo. Y viene todo de esta decepción que hay hoy de la economía frenándose. No sé si llamarlo decepción o alguna otra cosa, donde vemos: "Che, esto no está arrancando y debería estar arrancando". Me imagino yo que eso debe estar pegando. Acordate que Caputo había dicho que se venían los 18 mejores meses de la economía argentina y en realidad estamos entrando en un período de dos trimestres de recesión, que yo creo que van a ser dos trimestres nomás, pero es muy diferente. Donde quería estar, dónde pensaba el Gobierno que iba a estar y donde está realmente, ¿no? En que los procesos son mucho más lentos de lo que el Gobierno... Hay una vieja frase que decía que en la economía todo pasa... tarda más de lo que uno espera, pero cuando pasa, pasa más rápido de lo que uno espera. Creo que era de Samuelson, no recuerdo si era él o quién. Creo que hay algo de frustración en todo esto y que es una presión más que está recibiendo el ministro de Economía. A ver, ¿qué es lo que estaba esperando el Gobierno, yo creo, a esta altura del partido? Bueno, que las inversiones llegaran, que tuvieras un nivel de inversión mucho más alto; con ese nivel de inversión más alto, más gasto privado en la economía; más gasto privado iba a empujar el empleo, iba a empujar la actividad económica, el comercio, etc. Pero la verdad es que no estamos viendo eso; lo que estamos viendo es una economía que está frenándose en su conjunto. A nivel sectorial vos ves ciertos sectores muy bien y ciertos sectores que todavía les está costando recuperarse, y muchos que tienen que transformarse. Y la transformación es un proceso difícil de pasar para muchas empresas. Y eso genera frustración, porque la forma de sobrellevar esos procesos es con crecimiento económico; pero si en total la economía no logra crecer, bueno, te genera estas dificultades. Y yo creo que encima lo que se está viendo, hoy por lo menos lo que estamos viendo en la economía, es que está habiendo una economía global que tampoco está creciendo mucho. Si vos agarrás el crecimiento económico esperado para esta segunda mitad de década, te vas a dar cuenta de que los mejores años pasaron, fueron el año pasado, de los próximos años. Tasas de interés mucho más altas, tasas de interés de largo plazo tocando récord en el mundo, desde el principio del siglo. Y eso hace que el costo del capital sea mucho más alto; por lo tanto, hay menos interés en tomar riesgo y menos interés en invertir en Argentina. Entonces, es un mundo con altos costos de capital, poco crecimiento. Que no significa que puede ser que entren empresas en Argentina, sí, pero van a entrar de a poquito. La economía argentina tiene que transformarse, entonces tampoco hay mucha presión en eso, excepto en los sectores ganadores. Pero vamos a sectores comerciales e industriales que se tienen que transformar. Muchos de ellos se tienen que transformar, tienen que cambiar los productos que venden, tienen que cambiar por ahí la ubicación, cambiar el mercado, hacer costos, revisar estructuras, tomar tamaño, aumentar de volumen, porque cuando tenés que bajar costos básicamente hay dos formas: o revisar todos tus costos, y si no podés revisar más los costos, la otra forma es ganar escala. Pero todos esos procesos son costosos. Y la verdad es que con el ruido político que hay, con las señales que te da el mundo, con todas las dudas que hay alrededor de la economía, no estás viendo un interés inversor local fuertísimo. Algunos se están adelantando, dicen: "Bueno, hay que invertir"; otros están viendo si les conviene seguir en esta economía o no. Estamos viendo, por ejemplo, una multiplicación de las operaciones de fusiones y adquisiciones, lo cual significa que estás en el sentido correcto, pero todavía estás como en ese proceso de: "Bueno, hay que ver cómo nos rearmamos ante este cambio de estructura económica".

Doctor, dijiste recién: "Yo creo que van a ser solo dos trimestres de caída de la actividad y que luego esto se va a corregir". ¿Cómo imaginás el cuarto trimestre y el primer semestre del año próximo en función de esta expectativa?

Mirá, yo lo pongo de esta manera. Yo lo que veo es que esta recesión que tiene la economía argentina es producto de lo que fue el ataque... no sé si llamarlo el ataque especulativo, la crisis de... si querés vos me vas a inventar un nombre, la crisis de la elección de la provincia de Buenos Aires, como quieras llamarlo, pero si vos ves la secuencia del proceso te vas a dar cuenta de que algo de eso hubo. Tuviste a finales del año pasado un salto del tipo de cambio, un aumento de la desconfianza; subió el tipo de cambio y a través de eso subieron las tasas de interés. Con la suba de la tasa de interés, obviamente empezaste a ver una caída del crédito fuerte en el sector privado. Inicialmente, esa suba del dólar, esa suba de la tasa, no impactó sobre la inflación, sino que impactó recién en el primer trimestre de este año, y era una inflación que no se esperaba. Porque de hecho, si vos te acordás, cuando hablábamos el año pasado decíamos: "Che, qué bueno que la inflación... está bien, tuviste un salto del dólar pero no se trasladó a la inflación". Bueno, no se trasladó en ese momento, se demoró y se trasladó al primer trimestre de este año. Pero como era inesperada, los salarios y todas las jubilaciones y todos los ingresos familiares no se ajustaron tan rápidamente. El resultado fue una caída importante de los ingresos en términos reales en este primer trimestre. Pero eso generó, en el segundo trimestre de la economía, un inicio de un proceso recesivo que para mí duró el primer trimestre, a lo que se le sumó en ese primer trimestre barra segundo trimestre la suba de los costos energéticos por la suba del petróleo, que si bien nos benefició como país en total por el ingreso de dólares, también perjudicó mucho a las empresas, sobre todo industriales, que tienen costos de electricidad y energía que son arreglados privadamente. Como resultado de todo de ese proceso, no me extraña que tengas estos dos trimestres de recesión.

El blindaje de US$ 75.000 millones anunciado por Caputo enfrenta condiciones de la política y la macroeconomía

¿Y hacia adelante?

Cuarto trimestre. Ahora, aclarado el tema de recesión... Por otra parte, por otra parte, cuando ves la actividad económica en general, ves que hay como un techo que le está costando atravesar. Y si vos ponés la demanda agregada interna de la Argentina y lo comparás con el PBI, te das cuenta de que los dos tienen el mismo techo, se chocan ahí. O sea, acá tenés una restricción del lado de la oferta. No aumenta la demanda porque no se produce más, no está aumentando la producción de ciertos bienes. Resultado de eso, la única salida es con algo de inversión y algo de crédito, etc. Y lo que estamos viendo es alguna recuperación del crédito. Y creo que la caída de la demanda, después de ese techo... ahora tuviste la caída, que te permitió estar por debajo de ese techo, vas a recuperar el nivel relativamente rápido y volver al techo que tenías antes. Y por ahí el empuje que estabas viendo en el crédito en los próximos meses te empieza a mostrar alguna recuperación. Lenta. Todo esto es muy lento porque no tenés fondos que ingresen fuertemente en la Argentina. Es más bien privados que están sacando plata de abajo del colchón, pequeñas empresas que notan que hay que reestructurarse y están aportando capital propio para hacer esa reestructuración, o para mantenerse, o para comprar algún competidor y aumentar la escala. Pero todo es muy paso a paso, a pulmón. Y me imagino que ese proceso te va a permitir alguna recuperación, pero todas a velocidades relativamente lentas. Y después veremos qué pasa.

Te imaginás un 2027 modesto, con un crecimiento bastante menor del que se planifica en el Presupuesto Nacional. Algo así como 2%, 2,5%.

Nosotros estamos entre 2,5% y 3%. Vamos a ver. Ahí también, eso lo estamos decidiendo hoy con las encuestas que tenemos hoy, que dan prácticamente un empate técnico en todos lados. Entonces, el empate técnico es lo peor que le podés hacer a la inversión. Vamos a ver si eso se resuelve el año que viene, que es probable. Entonces estamos jugando un changüí ahí.

¿Así es probable en un sentido o en el otro? ¿Qué pasaría? Si vos asignás la recesión de estos dos trimestres al triunfo de Kicillof en la provincia de Buenos Aires el año pasado... bueno, imagino la posibilidad de un triunfo de Kicillof a nivel nacional, desde tu perspectiva lo que podría generar...

Así es. Si vos me decís, básicamente lo que define el escenario pesimista y optimista es un público o una idea que se defina muy a favor de Kicillof, y no solo Kicillof, sino el peor Kicillof: un Kicillof que venga con toda la tropa kirchnerista, con ideas como las que se escucharon últimamente. Y del lado optimista es una definición de Gobierno, que aclaro que va a ganar el Gobierno y que va a poder ejecutar muchas reformas que dice el Gobierno. Y después el escenario base es una cosa en el medio, que es un Kicillof más moderado, que por ahí tenga alguna ventaja un Kicillof más moderado, o que haya dudas sobre si gana el Gobierno o una cosa más empatada pero con cierta moderación, y ahí estás entre el 2,5% y el 3%, pero no te cambia radicalmente ese escenario. Después, sí hay algunos datos internacionales interesantes, importantes: ¿qué pasa con el Superniño y qué va a pasar con el precio de los commodities en ese contexto? Un Superniño te generaría ingresos en dólares importantes porque empujaría mucho el precio de los commodities agrícolas en Argentina. Habría que ver si eso no te daña... pero si eso no te daña la producción local, tendrías un buen ingreso de divisas, lo cual reduciría o reduciría cualquier impacto negativo que puedas tener por el lado del tema electoral. Y que obviamente la gente va a salir a comprar dólares el año que viene, no porque sean antiestado o no porque sean golpistas, pero hágase la historia: ¿Qué pasó con el dólar en el año 2025? ¿Qué pasó con el dólar en el año 2023? ¿Qué pasó con el dólar en el año 2021? ¿Qué pasó con el dólar en el año 2019? Y decís: "Yo, por si acaso...". Aunque termine perdiendo, porque puede pasar que compre dólares esperando una suba y después resulta que el escenario te juegue en contra y termines perdiendo, muchos van a dolarizar más las carteras, si es que ya no lo están haciendo. Entonces, ese evento que nos está sucediendo en todos los años electorales, donde a un millón de personas aumenta la compra de divisas, es posible que ya esté pasando.

Clarísimo. Fausto, muchísimas gracias, te mandamos un fuerte abrazo y la seguimos como siempre.

De nada.

MEG / EM