Felipe Pigna vuelve sobre uno de los momentos más oscuros de la historia argentina para leer el presente. En el marco de su nuevo libro 76 crónicas del año del golpe, el historiador sostuvo que “Martínez de Hoz decía que Menem era la continuidad absoluta de su plan” y agregó que, en esa misma línea, “Menem diría lo mismo de Milei”. Para Pigna, se trata de una secuencia donde “este modelo es el mismo modelo de Martínez de Hoz”, con la diferencia de que, en democracia, logra sostenerse con “la legitimidad del voto”, explicó en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190).
Es un historiador y divulgador de los más populares del país; su obra más influyente es la saga Los mitos de la historia de Argentina, que recientemente celebró aniversarios con ediciones especiales. Además, ha escrito extensas obras sobre figuras fundamentales como Manuel Belgrano, José de San Martín y Martín Miguel de Güemes. En 2025 fue distinguido como personalidad destacada de la cultura por la Legislatura porteña. Acaba de lanzar 76 crónicas del año del golpe, una obra que analiza minuto a minuto los sucesos de ese año, el contexto previo de violencia política. Actualmente se encuentra realizando un ciclo de charlas titulado Pensar en la Argentina, junto a Pedro Saborido, y brindando entrevistas especiales por el 50 aniversario del 24 de marzo.
¿Qué te empujó y qué corolario sacás después de haber publicado tu último libro y la recepción que encontrás en los lectores?
La recepción es impresionante, es muy fuerte lo que está pasando con el libro, mucha gente escribiéndome, agradeciendo. Porque el libro creo que tiene la la la cuestión de hablar de la historia completa de verdad, hablar desde antes del Golpe: qué pasó, qué pasaba antes, cómo llegamos al 76.
Me parece que no se puede hablar del 76 a partir del 24 de marzo, sino que es muy importante hablar todo lo que pasó antes: cómo se planificó el Golpe, cómo estaba la sociedad, los niveles de violencia, la situación económica, todo eso que le dio a la gente en un principio cierta esperanza en lo que venía y que tuvo, por eso, el golpe tuvo consenso inicialmente. Luego, por supuesto, la gente se daría cuenta de que estaba entrando en una situación desastrosa. Pero me parece importante contar esto.
Y después, por supuesto, meterme en ese año 76 fundacional de lo que vendría en el aspecto cultural, aspecto económico. A la cuestión cultural le di mucha importancia, lo que tuvo que ver con la censura. La censura de libros, donde trato de de correr ese mito de que eran brutos, lo de la Cuba electrolítica y todo eso, porque fíjate que la censura estaba a cargo de gente con mucho conocimiento de causa.
Estaba ahí, por ejemplo, pongo el caso de Mascaró, el libro de Haroldo Conti, el último libro antes de ser secuestrado y desaparecido, donde los censores se permiten incluso elogiar la obra, cuando dicen que tiene un gran valor literario y, de ahí, la peligrosidad del mismo, y hacen un análisis minucioso de la obra. Y cada prohibición venía acompañada de todo un análisis de por qué era peligroso. Por ejemplo, en el caso de La ultrabomba, un libro infantil, decía que era peligroso porque era antibélico. Hubo más de 100 libros infantiles prohibidos durante la dictadura, por ejemplo.
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Conociéndote y leyendo tu libro, me atrevo a conjeturar que aún te motivó más ciertos ecos y reminiscencias de aquello en el presente, de ese clima que justificó el Golpe con el clima que justificó en el 23 la rotura del sistema partidario.
No, no te equivocás. Yo acá cambiaría “justificó” por “explicar”, me parece que es importante distinguir explicar y justificar. En mi caso me importaba mucho explicar lo que pasó, que es un verbo muy diferente a justificar. Uno, en historia, tiene que explicar, no justificar, y me importaba explicar cómo llegamos a ese momento.
Y creo que el presente demanda explicaciones, porque estamos viviendo algunas situaciones de autoritarismo, de agresión, de pérdida de libertades, que es importante, sin comparar, por supuesto, un gobierno de origen democrático con la dictadura, pero sí lo que vamos percibiendo cada día: la agresión al periodismo, la censura, la autocensura o el autoritarismo que vemos permanentemente en la calle, en el trato, el destrato a los adversarios que son calificados de enemigos. Es todo un lenguaje que ya conocemos y que es muy peligroso.
Y por eso es importante advertir este tipo de cuestiones, así que sí, también, obviamente, hay una época de negacionismo, de mentira, porque cuando se dice “contar la historia completa”, lo que ellos pretenden es contar una parte de la historia, no la historia completa. Este libro cuenta la historia completa. Yo no omito nada. Se habla de todos los temas que hay que hablar: de la guerrilla, del Rodrigazo, de la Triple A, de Perón, de Isabel, pero también, de la dictadura, cosa que ellos omiten generalmente hablar de forma completa.
Así como un caldo de cultivo previo, o sea, que el 76 no comenzó en el 76, sino que comenzó antes, y aprovechando tu carácter específico de historiador, podríamos decir también que comenzó en 1930, que hay seis Golpes de Estado, una continuidad, una construcción a lo largo de todo el siglo XX.
Sí, me acuerdo de un escritor que generalmente admiramos, independientemente de lo que piense, pero como escritor, Mario Vargas Llosa, en ese extraordinario libro Conversaciones en la catedral, que habla de un momento particular de la historia del Perú. La Catedral es un bar muy lindo donde se juntaba la intelectualidad peruana en Lima. Él ahí, la pregunta que se hace es cuándo se jodió el Perú, y yo creo que es válido: cuándo se jodió la Argentina. Y yo creo que claramente en 1930 comenzó un período donde se podía reemplazar la voluntad popular por la voluntad de unos pocos, a partir del uso de la fuerza. Eso es lo que se hizo en 1930, en los distintos golpes. Y particularmente en 1976, que fue el peor, sin duda, de toda la historia argentina.
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Se habla también del antiperonismo, el antiperonismo que se repite en votaciones y se repite en por qué, por ejemplo, el Golpe del 76 contaba con un apoyo significativo de parte de la sociedad y, obviamente, de todo el antiperonismo. Ahora, esos golpes previos, como por ejemplo el del 30, previo a la existencia del peronismo, en ese momento eran antipopulares, o sea, eran contra Yrigoyen. O sea, ¿cuál sería el denominador común de la alianza cívico-militar que le da sustento a esos golpes, por lo menos en una parte de la sociedad? ¿Contra qué se oponen?
Contra la idea de que el pueblo no sabe votar, que al pueblo hay que guiarlo, que el pueblo se equivoca y que, por lo tanto, hay que conducir el país por la senda de los dueños del país, y además aplicar planes económicos que en democracia sería muy difícil de aplicar. Ya para 1930 Argentina tenía un movimiento obrero muy poderoso, una clase intelectual muy potente, era de los países más avanzados intelectualmente de América Latina y, por lo tanto, no iba a ser fácil aplicar el modelo que quería aplicar Uriburu, que inclusive iba un poco más lejos: él quería aplicar el modelo fascista corporativo.
Él intenta hacer una reforma constitucional donde se reemplaza a los partidos por corporaciones, como había hecho Benito Mussolini en Italia en su momento. Lo frenan los propios militares, que le dicen que eso no, que es preferible hacer una democracia fraudulenta, como se empieza a instaurar después, y eso es lo que pasa en la llamada "Década infame". Gran fraude, proscripción del partido mayoritario, que en ese momento era el radicalismo, como luego será el peronismo, proscripto durante más de 17 años, por ejemplo.
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Así como el 76 comenzó antes del 76, ¿podríamos decir que de alguna manera continúa después del 83 y que uno encuentra, a lo largo de las votaciones, un núcleo duro que más o menos es alrededor del 30% que las encuestas cuentan, de personas que aceptarían un gobierno autoritario si mejorase la seguridad y la economía en el voto de Menem en 2003, incluso después de la caída de la convertibilidad, en el 30% que obtuvo Milei tanto en las elecciones de las PASO como las de la primera vuelta en 2023? ¿Hay un 30% que se mantiene más o menos inalterable a lo largo del tiempo?
Sí, sí, yo creo que sí, que es bastante inalterable y que estuvo en reposo durante un tiempo, que hoy en día se expresa abiertamente. Hoy en día se expresa con total libertad, me parece, hablando de la palabra libertad. Me encanta que pasen ese texto tan hermoso del querido Pier Paolo Pasolini. Yo lo leí el otro día en un programa, porque es realmente impresionante, es un texto de los años 70.
Yo creo que sí, que hay un núcleo duro, y fijate vos lo que me decía Martínez de Hoz. En el libro hay varios reportajes muy fuertes. Uno es a José Alfredo Martínez de Hoz, donde él decía que Menem era la continuidad absoluta de su plan, incluso con mejores resultados, porque hizo cosas que ellos no pudieron hacer y que tenía, además, el valor de Menem, que tenía la legitimidad del voto. Me lo dice literalmente. Por lo tanto, ese consenso hacía poder consolidar el modelo que él no pudo terminar, y lo dice literalmente: “Menem vino a completar lo que nosotros no pudimos hacer”. Y dice que no lo pudieron hacer porque había, por supuesto, en ese momento, botines de guerra por parte de los interventores militares de las empresas del Estado.
Ferrocarriles, Fabricaciones Militares, eran cada uno una fuente de negocios espurios tremendos, porque recordemos que, además de todo, la dictadura fue tremendamente corrupta. Recordarás la fábrica de submarinos que montó Massera, que nunca hizo ni un submarino y que costó millones y millones de dólares, por ejemplo.
Censura y omisión: una mirada sobre la dictadura
Entrevistamos hace un rato a Emilio Crenzel, quien en su último libro se dedicó a ver hasta qué punto la sociedad era consciente de lo que pasaba; él llega a la conclusión de que recién con la visita de la misión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a fines del 79, y fundamentalmente en el 80, salvo las personas muy informadas y las víctimas, la mayoría de la sociedad no era consciente de la represión ilegal que existía o de la gravedad con que se llevaba adelante, que incluso después del 80 y hasta el 84 hubo una convicción parcial, porque parecía inverosímil muchas de las cosas que se decían.
Y encuentro entonces, entre la época del 30, cuando convencen a Uriburu de que mejor es hacer fraude electoral, con la idea de Videla, de que si ellos decían que iban a fusilar gente, iban a encontrarse con un rechazo de la sociedad y, por lo tanto, lo ocultaron, que siempre fue necesaria la mentira para ser viable, independientemente del apoyo de ese 30%, como un hilo conductor: la mentira y el fraude. Finalmente fueron distintas formas de fraude, pero siempre inalterable.
Sí, absolutamente. La mentira es una parte sustancial, en los discursos de Videla está muy presente. Él habla por primera vez de los desaparecidos en Caracas, en 1977, y ya ahí empieza a mentir, echándole la culpa a la víctima. Que era gente que se iba del país, que moría, que se suicidaba… bueno, no admitiendo qué significaba eso. Y la mentira fue parte sustancial y creo que, como bien decís, la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA en el 79 fue muy importante, porque los diaristas tuvieron que dar cuenta, los diaristas que estaban empezando a despegarse un poquito en aquel momento, de ese primer informe de la CIDH, que fue lapidario y que hablaba de la tortura, la desaparición y demás.
Así que yo creo que fue un antes y un después, que además coincidió con la primera crisis fuerte que tuvo la dictadura económicamente, que fue en el 80 con la crisis bancaria. Y viste que, en general, las cosas se quiebran por el bolsillo, por el lado económico. Así que eso fue un antes y un después, y por supuesto Malvinas, que le puso directamente la lápida a esto.
Así como Martínez de Hoz te decía “Menem es la continuidad de lo que yo hice”, ¿creés que Menem podría decir lo mismo de Milei?
Por supuesto. Además, Milei se reivindica continuador, y lo pone como un prócer, como uno de los grandes presidentes. De hecho, sacó mucha gente de la sala de los próceres de la Rosada y los puso a Menem. Así que sí, creo que claramente hay una continuidad, y hay una continuidad con Martínez de Hoz, por supuesto. Es una secuencia. Este modelo es el mismo modelo de Martínez de Hoz, modelo económico me refiero.
¿Y qué expectativa tenés respecto de lo de mañana y qué resonancia va a producir el resto del período de Milei hasta las elecciones de 2027?
Pues yo creo que mañana es muy importante que estemos en la plaza, me parece que es fundamental. Creo que vamos a ser muchos en las plazas de todo el país y me parece que es un acto de unidad donde mucha gente que pensamos distinto podemos estar juntos, repudiando que nunca más haya una dictadura y que nunca más el autoritarismo cuaje en la sociedad argentina. Creo que son esas dos consignas fundamentales las que van a estar mañana presentes. Y creo que hay mucha expectativa. Los diarios del mundo, suplemento especial en El País de Madrid, notas en The New York Times, en The Washington Post, todo el mundo está muy pendiente de qué puede pasar mañana y me parece que también es una respuesta, en ese sentido, a un gobierno que cada vez se torna más autoritario.
RM / EM