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MODO FONTEVECCHIA
Seguridad para la clase media

Jorge Macri: “Hay que reformar la ley de salud mental para ayudar a quienes viven en la calle"

El jefe de Gobierno porteño propone reformar el artículo 20 de la Ley de Salud Mental para ofrecer asistencia obligatoria a quienes rechazan ayuda y proteger el derecho de los vecinos a habitar la ciudad con seguridad.

Jorge Macri
Jorge Macri | CEDOC

En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), Jorge Macri advirtió que la problemática de las personas en situación de calle en la Ciudad de Buenos Aires no solo afecta a quienes viven en la calle, sino también a los vecinos y a la clase media, que “tienen derecho a habitar la ciudad con seguridad y dignidad”. El jefe de Gobierno porteño señaló que, pese a que la Ciudad ofrece albergue a 16.000 personas con camas, duchas y desayuno, aún hay 1.800 que no aceptan ayuda, muchas de ellas con problemas de adicciones o salud mental. Para Macri, la legislación actual es insuficiente: “El artículo 20 dice que no se puede intervenir salvo que haya riesgo inminente para sí o para tercero. Eso es tarde”, y por eso propone una reforma que permita proteger los derechos de los vecinos también.

Jorge Macri es administrador público, político, empresario y destacado miembro del Partido Propuesta Republicana. Es el actual jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Fundó en 2022, junto a su primo Mauricio Macri, la fundación Creer y Crecer y participó en la creación del Partido Compromiso para el Cambio. Fue diputado provincial en el período 2005-2011, siendo el primer diputado provincial del PRO en la provincia de Buenos Aires. También se desempeñó como intendente de Vicente López entre 2011 y 2023, renunciando en junio de 2023 para avanzar con su campaña en la Ciudad de Buenos Aires. Además, bajo la gestión de Horacio Rodríguez Larreta, fue ministro de Gobierno entre el año 2021 y 2023.

No cabe ninguna duda de que la Argentina está atravesando un proceso de reorganización económica que genera recesión, cierre de comercios; o sea, hay, más allá de que las estadísticas del INDEC muestren un descenso de la pobreza, no cabe ninguna duda que hay un contraste en otro tipo de percepciones concretas: caída entre 25 y 45% del consumo de alimentos en el total de todos los minoristas y mayoristas de la Argentina y, nuevamente, así como la Ciudad de Buenos Aires es el espejo del epicentro del país, una duplicación o más aún en la cantidad de personas que viven en situación de calle.

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A mí me tocó vivir en Estados Unidos, en Nueva York, en el momento del pico de su crisis en los años 80, donde la cantidad de homeless era uno por cuadra. Inclusive tenían hasta el desagradable chiste de decir que cuando venía el invierno la nieve los limpiaba. Y bueno, era el resultado de aquel Nueva York que había quebrado. Recordemos que la ciudad más importante del mundo quebró en 1975 y luego este problema se solucionó.

Está claro que el aumento de cantidad de personas en situación de calle en la Ciudad de Buenos Aires no es producto de la Ciudad de Buenos Aires, sino que es producto de vecinos de la Ciudad de Buenos Aires en su gran mayoría, que obviamente y con mucha lógica busquen un lugar más calentito en la Ciudad de Buenos Aires de lo que habría en el conurbano. Es decir, no quiero criminalizar a ninguna de las partes en este sentido.

Entonces le pregunto a legisladores, le pregunto a jueces de la ciudad: si uno asumiera que parte del proceso del actual cambio económico tiene ganadores y perdedores, y entre los perdedores hay una cantidad de personas que van a tener que vivir en la calle porque no tienen otra alternativa, y se crearan refugios para llevarlos, ¿se los puede llevar? Y me dicen: “No, no se los puede llevar obligatoriamente”. ¿Cómo se resuelve desde el punto de vista legislativo para que pueda ser obligado llevarlos?

La verdad que requiere un debate de mucha honestidad, por ahí un poquito más largo que lo que voy a poder tener hoy acá con vos, pero voy a tirar algunas pinceladas que van a dejar clara mi postura.

Primero, yo creo que no hay ninguna humanidad en vivir en la calle. No es humano para nadie vivir en la calle. La ciudad hace muchas cosas, ya tenemos refugios. Nosotros le damos albergue bajo un techo para dormir todos los días a 16.000 personas. La mayoría no son de la ciudad, pero no importa. 16.000 duermen en un lugar calentito, con ducha, con una cama, con un desayuno.

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10.000 de ellos duermen en hoteles o en pensiones a los que les pagamos la noche o el mes y, en general, esos son los que se caen del sistema. Si vos me dijeras: “¿Cuál es un emergente del problema económico?”. Ese. Es el que no pudo seguir pagando el alquiler. Ese lo agarramos rápido, nos entendemos rápido, le conseguimos dónde vivir y después reconstruyen su vida.

Después hay 5000 que van a los paradores todos los días, que aceptan ir a nuestros paradores. Tenemos paradores para familias con niños, donde se trabaja su reinserción escolar; hay paradores para hombres solos, para mujeres solas. Es más, tenemos un parador para personas en situación de calle con canil, porque algunos no querían ir a los paradores con la excusa de no tener dónde dejar a su perro. Tenemos también canil para que puedan dejar sus perros. O sea, y tenemos muchos dedicados a los problemas de adicción y salud mental.

Ahora, hay 1800 personas que no aceptan ninguna ayuda. No es que no tenemos opción: no la aceptan. Y legalmente no está prohibido vivir en la calle. Yo creo que eso está mal, porque es malo para ellos.

Esos 1800 pueden haber arrancado con un problema económico, pero créeme hoy, es un problema de salud mental o de adicciones. Y ahí confluyen dos problemas: uno, no está prohibido vivir en la calle, aunque yo te ofrezca dónde vivir. Eso es malo para ellos y es malo para el resto de los vecinos, porque vivir en la calle es hacer todo en la calle.

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Entonces yo digo: ¿dónde queda el derecho de un niño, una niña que están volviendo de la escuela y tienen que ver lo que no deberían haber visto porque alguien vive en la calle haciendo todo, aun amándose mucho? Entonces, ¿ese derecho no existe? ¿Dónde queda el derecho de esa persona que agrava su situación de soledad porque tiene miedo de salir porque en la esquina se le instalaron dos que siente que son una amenaza?

Entonces, no es bueno para quien vive en la calle, no es bueno para el resto de los ciudadanos. Pero tenemos otro problema: además de que no está prohibido vivir en la calle, el artículo 20 de la Ley de Salud Mental, que quedó antiguo.

El mundo fue hacia ese artículo porque se cometían injusticias en los manicomios, donde se internaban personas que en realidad tenían un problema, por ahí, de una discapacidad intelectual y las familias los mandaban ahí. Entonces, con la Ley de Salud Mental se restituye el concepto de sujeto de derecho, pero nos pasamos tres pueblos. El mundo ya volvió de esos tres pueblos. Como pasa en la Argentina, nos pasamos y nos quedamos a vivir o nos vamos a un pueblo más lejos.

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El artículo 20 de la Ley de Salud Mental dice que no se puede intervenir salvo que haya riesgo inminente para sí o para tercero, riesgo o peligrosidad inminente para sí o para tercero. Eso es tarde. Es tan ridículo como decir que un bombero no puede hacer nada con alguien que está por dar el salto al vacío hasta que lo dé. Es tarde.

El mundo ya volvió de ese lugar y acá hace seis años que estamos discutiendo el artículo 20 de la Ley de Salud Mental en el Congreso y no logramos sanción. Y uno puede escuchar a Marina Charpentier, la madre de Chano. No funciona ese abordaje, porque quien está roto, quien está adicto o quien tiene un problema serio de salud mental no levanta la mano para pedir ayuda. Tenemos que tener mecanismos de abordaje que lo rescaten.

Y yo creo que la ciudad tiene que avanzar hacia eso y no me quiero esconder en “miren, yo estuve hace poco en San Pablo, el problema es gravísimo; en Río también; Nueva York, ni hablar; San Francisco”. Es un problema mundial pospandemia, pero yo creo que se puede manejar mejor. Y entonces, como la ciudad ofrece dónde vivir, dónde habitar y es más humano que estar en la calle, deberíamos tener la posibilidad de llevarlos a esos lugares.