David Waisman, argentino radicado en Israel desde 1988 y guía de turismo, relató cómo se vive la guerra en Medio Oriente desde la vida cotidiana. Además, analizó además el impacto del conflicto en el turismo, la percepción social de la guerra y el temor al avance nuclear de Irán. “No tenemos alternativa más que combatir la guerra, porque es sencillamente un tema de supervivencia”, señaló en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190)
David Waisman es un argentino radicado en Israel desde el año 1988. Se desempeña allí como guía de turismo. En Israel formó familia y es padre de tres hijas, de las cuales dos están alistadas en el ejército israelí.
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¿Cómo se está viviendo la situación allí en Israel? Además, dedicándose al turismo, esto destruye el turismo, no solo en Israel, sino en todo Medio Oriente.
Sí, así es. Y no olvidemos que apenas nos estamos recuperando de aquellos dos años del COVID, de la pandemia, que obviamente el primero en ser afectado y el último en recuperarse es el turismo en cualquier lado del mundo en el caso de la pandemia. Solo que aquí, luego de un año y medio, comienza esta guerra que ya va durando dos años y medio. Como alguien que vive del turismo debo decir que no es fácil la situación. No para quien vive del turismo, en mi caso, sino como padre de tres hijas, dos en el ejército y una en la escuela. Y creo que la batalla de la que está en la escuela es más difícil en estos momentos, porque otra vez se comienza a estudiar, como durante la pandemia, por los diferentes medios virtuales, Zoom y todo ese tipo de plataformas, con todos los problemas técnicos y ni hablar de los problemas sociales y educativos, por sobre todo en ese caso.
La situación es dura para todos. La situación afecta a todos en cada uno de los lugares, en cada uno de los componentes sociales que se encuentran dentro de Israel. La guerra es algo negativo para todos, pero sí tenemos la convicción de que no tenemos alternativa más que combatir la guerra, porque es sencillamente un tema de supervivencia. Y por eso es que, si no todos, la inmensa mayoría en el país sí tiene la idea de que es un momento de ajustarse los pantalones y aguantar lo que sea necesario con tal de que, cuando esta vuelta acabe, tengamos muchos años de tranquilidad hasta la próxima.
¿Era así la visión de la población israelí hace cinco o diez años, o Benjamin Netanyahu de alguna manera logró modificar la subjetividad respecto de qué es lo conveniente?
Deberíamos dividir la pregunta en dos partes. Si tratamos de entender la influencia de Netanyahu, tema del cual, con todo respeto, prefiero no seguir abordando, no olvidemos que Netanyahu está en el gobierno hace 30 años, con algunos cambios, con otros primeros ministros, pero el primer período de Netanyahu comenzó en 1996, hace exactamente 30 años.
La guerra con Irán, lamentablemente, y no por lo que nosotros digamos sino por lo que dice Irán durante años, que como si no principal, uno de los principales objetivos que tiene Irán es la destrucción de Israel, no es algo que se le ocurrió en los últimos cinco años. Irán lo viene anunciando prácticamente desde que el régimen de los ayatolás tomó el poder en Irán. No nos olvidemos del atentado contra la embajada de Israel en Argentina en 1992, en 1994 contra la AMIA, sabiendo que detrás de todo esto está Irán. Es decir, la cabeza de la serpiente nos queda a todos muy claro que es Irán, en nuestro caso por lo menos cuando se trata de la serpiente que nos amenaza a nosotros.
Hasta ahora nos estuvimos ocupando de los tentáculos, lamentablemente siempre como una reacción defensiva a un previo ataque. Definitivo aparentemente no va a ser. Somos un pueblo que tiene 4.000 años de historia. Ya sabemos que tarde o temprano uno de estos se alza contra nosotros nuevamente. Solo que esperamos que esta vez de verdad el país se pueda recomponer. En mi caso, obviamente, que el turismo se recupera y que la gente pueda y quiera regresar a pasear en esta tierra.
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Como claramente la revolución iraní es de 1979, los objetivos fueron siempre manifiestos, y Netanyahu influye en la política hace 30 años. ¿qué cambió en la última década para que ahora en lugar de defensivo sea ofensivo? ¿Usted cree que lo que hubo es un cambio de subjetividad en la población, que está dispuesta hoy a enfrentar algo que no estaba dispuesta hace diez años, o el convencimiento de que hay una ventaja tecnológica que hoy lo permite?
Se trata más de lo segundo. Es decir, nos queda claro que, si tienen la intención y lo declaran, lo único que les faltaba no eran los medios sino sencillamente el objeto que les permita concretar el objetivo. Los medios para alcanzarlo los tienen, por lo menos a nivel económico y de otro tipo. Irán también es un país muy avanzado en el tema de tecnología, y lamentablemente eso es utilizado principalmente con el objetivo de destruir a otros, y no de mejorar la propia vida, como tratamos de hacerlo acá.
No consideramos la acción de Israel como una ofensiva en lo absoluto. Nos queda claro que estamos defendiéndonos de algo. Si nos preguntamos por qué en los últimos dos años y medio dio dos vueltas, obviamente hay un montón de coyunturas que hicieron que el resultado fuera la situación que estamos viviendo en estos días, pero era algo que inminentemente iba a suceder. Quien habla de la destrucción de Israel desde un comienzo es Irán, no es que otros nos vinieron a contar. Irán está cerca de alcanzar la capacidad de poner en riesgo la existencia de Israel. Además, sabemos que Israel, como un primer paso para continuar hacia el resto de Occidente.
O sea que la diferencia central es la posibilidad de tener armas nucleares, ¿no? Y que eso es lo que obliga a esta situación que no obligaba hace cinco, hace diez años, como usted dice, atacar a los tentáculos y no la cabeza.
Exactamente. El hecho de que se hayan acercado más y más a esa capacidad, que no es solamente el arsenal nuclear sino también los misiles balísticos. Estamos viviendo una situación en los últimos 12 días, tal como la habíamos vivido el año anterior, donde hay partes de la población a las que les toca correr decenas de veces por día al refugio. Por lo cual muchos ya llegan a la decisión de no alejarse siquiera para tener tiempo de llegar. Hay lugares donde las sirenas sonaron menos cantidad de veces, pero es un país tan pequeño que no importa dónde vivas: sin dudas vas a tener también familiares, amigos, relaciones laborales o de otro tipo en cualquier otro lugar del país.
Por lo tanto, la situación nos afecta a todos todo el tiempo. Obviamente el tema del ejército, al ser acá obligatorio, hace que quien no está dentro significa que todos sus familiares afuera están preocupados por aquel que está dentro, no solamente en los combates sino inclusive con el tema de las amenazas misilísticas.
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