Perfil
MODO FONTEVECCHIA
Cuando la ira es el sistema

Marcelo Longobardi: “Lo que llevó a Trump al poder es lo que lo puede derrumbar: la ira“

En un recorrido que va de Monroe a Silicon Valley, el periodista vincula la doctrina de seguridad estadounidense, la tecnología y la política acompañada de ira para explicar los riesgos del experimento MAGA.

Marcelo Longobardi, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
Marcelo Longobardi, en la entrevista con Jorge Fontevecchia. | Marcelo Dubini

Marcelo Longobardi señaló que “los procesos de radicalización como el de Trump, nunca modifican su rumbo, solo modifican su velocidad”. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), con su característico análisis sobre política internacional, el periodista subrayó que “lo que llevó a Trump al poder es lo que lo puede derrumbar: la ira”, un insumo que, según él, ha sido potenciado a través de redes sociales y algoritmos. Desde Groenlandia hasta Minnesota, Longobardi enumeró ejemplos de aceleración de políticas y acciones que, aunque impactantes, no son nuevas: “Si iba a 100, ahora va a 300”, explicó, evidenciando cómo la radicalización se transforma en riesgo real para la estabilidad interna y global.

Marcelo Longobardi es un reconocido periodista que cuenta con más de 40 años de trayectoria. A lo largo de su carrera, ha liderado durante décadas la audiencia matutina en Radio 10 y Radio Mitre, recibiendo distinciones como el Martín Fierro de Oro y el premio Konex de Platino. En la actualidad, desarrolla su actividad periodística principalmente a través de su ecosistema digital propio, tras su salida de los medios tradicionales. Conduce diariamente en vivo, desde su canal de YouTube y streaming, Resumen de noticias.

Hoy lo internacional se vuelve local más que nunca. La temática que abordamos trasciende lo global para reflejar, de manera directa, una pregunta crucial: ¿qué ocurriría si Trump perdiera en noviembre? Pero antes de entrar en eso, me gustaría que hicieras primero un breve estado del arte.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Te traje un par de documentos que te voy a leer, un par de cosas que te van a impactar. Los procesos de radicalización, como el de Trump, que es, con independencia de mi interés personal en el tema, una cuestión inevitable. Es decir, no que yo estoy fanatizado con Trump, es un tema ineludible. Estos procesos de radicalización, como el de Trump, estos experimentos, generalmente nunca modifican su rumbo, solo modifican su velocidad. Lo vimos con Cristina, lo vimos con Néstor, siempre van para allá. Por ahí van a 20, por ahí van a 150, pero nunca van para el otro lado; no pueden frenar.

Entonces, lo que hemos visto con Trump, a partir del episodio de Nicolás Maduro, es una aceleración. Una celebración vertiginosa. O sea, si iba a 100, ahora va a 300. Lo hemos visto claramente con Groenlandia, lo hemos visto naturalmente con Venezuela, con una alianza con una dictadura remanente, lo hemos visto con Canadá, lo hemos visto con el tema del ICE en Minnesota, lo hemos visto también, aunque pasó más desapercibido, con la Reserva Federal.

El tipo quiere echar al presidente de la Federación de una manera que creo que ni Cristina Kirchner hizo con Redrado, es decir, de manera brutal. Entonces, lo que estamos viendo acá no es nada nuevo. Es simplemente una aceleración de un proceso que empezó hace un año, exactamente un año y pocos días. Hice una lista. Veamos esta lista de Trump, para ir después a un tema mucho más de fondo. Y pensemos en la Argentina, es decir, creo que esto no sería posible ni acá. Todo va todo mezclado, no importa; es simplemente para tener una especie de escena de la situación.

Un Milei feliz cerca de Trump y un peronismo en pie de guerra

Está demoliendo la Casa Blanca. Eso es todo. Una cuestión muy simbólica. Para hacer un salón de baile, y además le puso su nombre al centro Kennedy, un lugar histórico de la ciudad de Washington en materia artística y teatral. Bautizó a la nueva flota que está en construcción, la flota tipo Trump. Produce indultos indiscriminados de todo tipo, indulta a todo el mundo. Esto se sabe poco acá, y se indultó al el ex presidente de Honduras, indultó a su suegro, que estaba convicto por estafas, y lo nombró embajador en Francia, el señor Kushner.

Indultó al condenado dueño de la criptomoneda Binance, que estaba preso. Como tiene negocio con él, lo indultó. Además de indultar, persigue judicialmente a sus críticos; no solamente a sus oponentes, sino a sus críticos. Todo tipo que lo critica es perseguido judicialmente por Pam Bondi, la fiscal de estado.

Especula un tercer mandato bajo el argumento de que la Enmienda 22 puede resultar confusa. Hace memes oficiales de la Casa Blanca, algunos patéticos. El último fue el del pingüino paseando con él por Groenlandia, o el de los mapas de países con la bandera norteamericana, o el de él vuelto un superhéroe tirando excrementos sobre manifestantes hace no mucho tiempo. Modificó la galería de la fama de los presidentes y puso textos en los cuadros de los presidentes que lo han antecedido, textos burlones, e incluso eliminó a Biden. Entonces, está el presidente 45, no está más el 46, y reaparece él como 47.

Hizo acuerdos muy turbios con Pakistán; en algún momento se va a saber. Se habla de la Casa Blanca sociedad anónima, como consecuencia de los negocios que circulan a través de Trump. Calificó al crimen de Khashoggi frente al príncipe saudita Bin Salman de “cosas que pasan”. Cuando murió asesinado Rob Reiner, el famoso director de cine y demás, dijo: “Murió, tenía una obstinación en mi contra”. Calificó al alcalde de Londres, al señor Sadiq Khan, que es un alcalde de mucho nivel, de personaje repugnante. Dijo que los somalíes en Minnesota eran basura. Amenazó a seis congresistas con la pena de muerte.

Delcy Rodríguez dijo "basta" a "las órdenes de Washington" y reclamó que la política venezolana resuelva los conflictos internos

Reanudó ensayos nucleares después de 30 años. Le quitó la visa a un Nobel de literatura, al nigeriano Wole Soyinka, por criticarlo desde Nigeria. Puso al frente negociaciones internacionales paralelas a su yerno, Jared Kushner, y a un socio que él tiene, que se llama Steve Witkoff, que tratan con Putin y con los venezolanos, por fuera de la diplomacia formal. Nombró a este personaje tan relevante, Stephen Miller, como vicejefe de gabinete, que es el tipo que plantea que el orden internacional no existe más.

Pidió el arresto de George Soros por crítico. Insultó públicamente a Zelenski en una transmisión disparatada desde la Casa Blanca. Está claro que ha acordado con Putin, eso es una cosa bastante visible, en Alaska. Desató una guerra comercial inspirada en un tipo que está totalmente del tomate, que se llama Peter Navarro, que hizo estas cuentas delirantes para establecer aranceles a medio mundo; después tuvo que retroceder, después lo volvió a poner. Todo el mundo sabe el nivel de persecución a la prensa. Yo hice una exposición en la Academia de Periodismo sobre el tema, bastante extensa. Si me voy en ese tema ahora, tenemos por 1 hora y cuarto. Y el último episodio gravísimo es el de TikTok, no sé si estás al tanto de eso.

Estados Unidos forzó a los chinos a vender el 80% de la operación americana de TikTok a americanos, y la mitad de eso lo compraron, por supuesto, los príncipes árabes y su socio, el de la familia Ellison. Ha perseguido universidades, ha hecho un papelón con el Nobel de la Paz. La pobre Machado le da el premio, y él no se lo devuelve. Le faltó que le pidiera la plata. Viste que el Nobel viene con un cheque; le faltó que le pidiera la plata. Y así, puedo seguir por un rato más.

Christian Lamesa: “Donald Trump sobreactúa una posición de fuerza que hoy no tiene”

La sola numeración le da una dimensión diferente a lo que uno homeopáticamente, si se podría decir.

Esto son notas que yo tomé en el auto, viendo en lo que tardé en la hora y media que tardé de casa hasta acá, de memoria. Ahora bien, hay que seguir a tres tipos. Uno se llama Peter Thiel, otro se llama Curtis Jarvin, y otro que se llama Nick Fuentes, que están muy vinculados a J. D. Vance, su vicepresidente, que plantean dos cosas con toda claridad.

La primera, que la democracia no es compatible con la libertad. Es un tema central. O sea, hay tres pensadores alrededor de Trump y de Vance que dicen públicamente que la democracia y la libertad no son compatibles. Y segundo, Thiel ha planteado algo muy relevante en una publicación que hizo La Gran Continent en Francia, escrito por Thiel, que es un puente, digamos, Thiel, que es el ex socio de Elon Musk y es un puente entre Silicon Valley y el Pentágono.

Escribió que el verdadero conflicto hoy del mundo no es la democracia contra el autoritarismo, la izquierda contra la derecha; todo eso es viejo. El conflicto es la tecnología contra la política, la tecnología como sustituto de la política. Esta es la idea que hay en el fondo de este movimiento MAGA, que preside este experimento que preside Trump. Y es muy importante, y acá está todo escrito; no hay acá ninguna cosa que yo la haya inventado.

Hay tres documentos de octubre, noviembre y diciembre, cuyo protagonista fue Pete Hegseth, el secretario de Defensa, ahora el llamado secretario de Guerra. Los tres ratificados por Trump. En octubre, Hegseth planteó ahí en la base, que se llama Cuántico, creo, que es la base de los Navy SEALs; donde convocó a todas las fuerzas armadas, a todas las autoridades de todo el mundo, y les dijo: “Señores, el enemigo de Estados Unidos es interno”. Segunda presentación de Hexed en noviembre, planteó una alianza indispensable entre la tecnología y la defensa. Eso puede explicar Groenlandia. Es decir, la búsqueda desesperada de insumos y de recursos para la defensa. Para los misiles, para los teléfonos, para las turbinas o para la inteligencia artificial.

Y lo más importante, y todo ocurrió en diciembre, donde no ha ocurrido otra cosa que cumplirse lo que se anunció en diciembre, que fue la nueva estrategia de seguridad que presentaron en conjunto Trump y Hegseth a mitad de diciembre, donde se planteó la nueva doctrina Donrow, que es una deformación de la doctrina establecida por James Monroe en el año 1820 y pico, digamos, e instrumentada por escrito brevemente por quien en ese momento era John Quincy Adams, que fue precisamente quien sucedió a Monroe.

Tenía un sentido aquella doctrina, que era establecer una defensa americana frente a la perspectiva de una vuelta del colonialismo español, portugués o británico. Trump reinventó esa cosa y dijo: “Bueno, América para los americanos, América es mía”. Y ahí se dice con toda claridad que Europa vive un proceso de descivilización, que Europa es un obstáculo incivilizado que debe ocupar un papel secundario en la historia. De este documento, que yo lo tengo conmigo, porque leerlo y releerlo, te aseguro es extraordinario.

Hagamos grande a Feroe

Se llama Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense. El plan de la Casa Blanca en contra de Europa, texto íntegro. Quien lo publicó primero fue El Grand Continent. Y dice así, empieza. Esto es Milei a la N. Es decir, es como que Milei, Cristina, esos son fenómenos apacibles. “Durante los últimos nueve meses”, dijo Trump, “hemos salvado a nuestra nación y al mundo entero, que se encontraban al borde del abismo y de la catástrofe, tras cuatro años de debilidad, extremismo y desastrosos fracasos, mi administración ha actuado con urgencia y con rapidez histórica para restablecer el poder estadounidense en el ámbito nacional e internacional, devolver la paz y la estabilidad a nuestro mundo”. Esto es un psicópata.

“Ninguna administración de la historia ha logrado un cambio tan espectacular en tan poco tiempo”. Y en la presentación que antecede a Hegseth dice: “Lo que sigue es una estrategia de seguridad nacional destinada a describir y aprovechar los extraordinarios avances que hemos logrado. Este documento es una hoja de ruta destinada a garantizar que Estados Unidos tenga y siga siendo la nación más grande del mundo y próspera en la historia de la humanidad, así como la cuna de la libertad en la tierra. En los próximos años continuaremos desarrollando todas las dimensiones de nuestro poder nacional y haremos que Estados Unidos sea más seguro, más rico, más libre, más grande y más poderoso que nunca”. Firmado: Donald Trump. Y acá viene la explicación: Europa no existe más. La doctrina de Donrow, y la división del mundo en esferas de influencia. Que es lo que estamos viendo.

Es decir, de estos documentos se desprende lo que estamos viendo en Groenlandia, en Europa, con Dinamarca, con Venezuela y en Minnesota, naturalmente. ¿Por qué? Porque el enemigo es interno. La recuperación de la soberanía para Trump no es un problema limítrofe con Canadá o con México; es un problema con los inmigrantes.

Y a mí me parece, que lo que lo llevó al poder es lo que lo puede derrumbar del poder. Porque sí es cierto que la ira se ha vuelto un insumo de la política, una vez describió Carlos Pagni, y que la política consiste de un modo u otro en gestionar la ira, inclusive en estimularla a través de redes sociales y de algoritmos. Eso está volviendo en contra. En primer lugar, porque el mundo entero se está zambullendo a China. Es decir, cuando ven a este desquiciado actuar de este modo, los europeos y los canadienses empiezan a mirar a los chinos, que parecen civilizados al lado de esto. Naturalmente no lo son, son una autocracia, ¿no es cierto? Pero Estados Unidos va camino.

Entonces, fijate lo que traje. En el mes de octubre pasado, un señor que se llama John Fabian Witt escribió un artículo extraordinario llamado ¿Cómo salvar el experimento estadounidense?, planteando algo parecido: estamos en presencia de un experimento autocrático. Entonces él recuerda los años 20, dice: “Cuando el vacilante presidente Wilson le pasó el poder a Warren Harding y el control unipartidista de todos los poderes del Estado federal”, lo que está pasando ahora. Entonces recuerda que fue una peligrosa década estadounidense que, por suerte, no condujo al fascismo y al fin de la democracia, sino al New Deal. Entonces describe lo que pasaba, que venían de una pandemia, de unos problemas migratorios muy severos, de una situación económica delicada, con problemas para la libertad de expresión y una serie de inconvenientes.

Entonces ahí apareció Walter Lippmann, un gran periodista, que dijo, según cuenta este artículo, que la crisis de la democracia es, en esencia, una crisis del periodismo. Puesto en perspectiva hoy, yo lo pondría así: que el experimento Trump necesariamente tiene que eliminar el periodismo, como pasó con Cristina Kirchner y como pasó con Javier Milei. y de esta situación, lo que dice este señor tan sabio, es que, en lugar de conducir a lo que Harding parecía, al país, a un fascismo desequilibrado, terminó en el New Deal. O sea, lo que lo llevó al poder a Harding es lo que lo sacó del poder a Harding.

Y hay finalmente un trabajo excepcional DE Rana Foroohar que es la editora del Financial Times, o la subeditora, entrevistada por Gran Continent. Entonces, Rana Foroohar dice una cosa tremenda. Ella describe estas locuras que yo describo y dice así: “Todo es cuestión de dinero para Trump. De transaccionalismo, de mercantilismo, que es donde residen sus intereses. Creo que esto es lo que provocará su caída. La forma en que la administración apoya las criptomonedas se asemeja al estilo de los dictadores africanos de la década del 70, que enriquecían los bolsillos de las familias gracias a la desregulación y los intereses particulares. Creo que esto va a desencadenar una próxima crisis financiera. Si yo fuera Xi Jinping, el líder chino, simplemente dejaría que Estados Unidos se hundiera cada vez más en su burbuja criptográfica”.

“Y cuando empezara a estallar, vendería bonos del Tesoro y le diría al Fondo Monetario que Estados Unidos ya no es digno de confianza, que es hora de reequilibrar. Necesitamos una cesta de divisas y queremos alejarnos de un sistema que está basado en el dólar”. El pronóstico es dramático para Trump, que puede ser evitado, naturalmente, si Trump pierde las elecciones de noviembre y, en lugar de radicalizarse, se apacigua. Cosa que no sabemos. Así que tenemos las dos alternativas: la que suponía Lippmann, digamos, que finalmente el experimento autocrático de Harding iba a colapsar, y la señora Foroohar, que no va a colapsar, sino que va a estallar.