Miriam Ester Romero había terminado la relación con Ezequiel Adrián Bonome. Tenía 35 años, trabajaba y era madre de dos niñas. Entre la noche del 13 y la madrugada del 14 de octubre de 2024, su expareja la golpeó con una barra de hierro en su casa de Barranqueras, Chaco. Este miércoles, un jurado popular lo declaró culpable por unanimidad de homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género.
Durante el juicio, la autoría del ataque no estuvo en discusión: la propia defensa reconoció que Bonome había matado a Romero. La controversia giró alrededor de su explicación. Su abogado sostuvo que había respondido de manera desproporcionada a una agresión y pidió que el caso fuera considerado un homicidio con exceso en la legítima defensa.
El jurado rechazó ese planteo y respaldó la acusación de la fiscalía y la querella. La calificación por la que fue declarado culpable prevé prisión perpetua. El veredicto se conoció al finalizar el debate que había comenzado el lunes, bajo la dirección del juez técnico Ernesto Azcona.
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Una separación que él no aceptaba, según la acusación
Para la fiscal Noelia Encinas, el crimen debía entenderse dentro de una relación marcada por los celos, el control y los insultos. Durante el debate, sostuvo que Bonome no había respetado la decisión de Romero de poner fin al vínculo.
En la apertura del juicio, la fiscalía también habló de la vida de la víctima: de su trabajo, de sus proyectos y de sus dos hijas. Esa presentación precedió a la reconstrucción de lo ocurrido en la vivienda de avenida Soberanía Nacional al 5600, donde residía.
Según la acusación, Bonome utilizó una barra maciza de hierro de unos 40 centímetros para golpearla repetidamente en la cabeza. Encinas afirmó que Romero no tuvo posibilidades de defenderse ni de escapar.
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La mujer fue trasladada al Hospital Perrando, en Resistencia. Murió a las 4.40 del 14 de octubre, como consecuencia de las lesiones.
La llamada al 911 y la explicación que cuestionó la fiscalía
Antes del fallecimiento de Romero, a las 0.50, Bonome se comunicó con el servicio de emergencias. Esa llamada fue uno de los episodios que la fiscalía destacó al presentar su teoría del caso.
Según expuso Encinas en su alegato de apertura, el acusado habló primero de sus propias lesiones y dijo que su mujer “se volvió loca”, antes de mencionar las heridas de Romero. Para la fiscal, esa forma de relatar lo sucedido buscaba construir una coartada y trasladar la responsabilidad a la víctima.
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La defensa, a cargo de Marcos Sebastián Fabro, sostuvo que Bonome había actuado ante una agresión, aunque con una respuesta desproporcionada. Sobre esa base solicitó una calificación distinta de la de femicidio.
La querellante Sonia Valenzuela cuestionó esa interpretación y el intento de explicar el crimen a partir del carácter o la conducta de Romero. “Él no se defendió, él atacó”, expresó ante los jurados.
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Qué resolvió el jurado popular
La fiscalía y la querella coincidieron en pedir un veredicto de culpabilidad por homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género. Ambas sostuvieron que el ataque fue parte del contexto de violencia que describieron durante el juicio.
Este miércoles, los integrantes del jurado acompañaron esa acusación de manera unánime. La decisión descartó el exceso en la legítima defensa planteado por el abogado de Bonome y estableció su culpabilidad por el femicidio de Romero, una calificación que tiene prevista la pena de prisión perpetua.