viernes 23 de abril de 2021
OPINIóN Educación
25-02-2021 16:30

¡Que nada vuelva a ser normal!

Una pandemia nunca valdrá la pena, pero en medio de esa tragedia puede surgir la esperanza, que es algo que aparece cuando existe una posibilidad. Y hemos visto muchas posibilidades reales en esta tragedia.

Agustín Porres*
25-02-2021 16:30

Ojalá que nada vuelva a ser normal. Quiero decir: ojalá volver a las aulas pero que ya no sea normal aprender sólo en la escuela. Ojalá que podamos comenzar a aprender todo el tiempo, sin techos ni paredes. Que la norma no sea la asistencia sino los aprendizajes

Ojalá que la regla sea la innovación y no su excepción. Ojalá que seamos capaces de enseñar y aprender con el otro. De explorar y descubrir. Ojalá sigamos siendo capaces de encender el interés desde donde estamos. Ojalá que podamos transmitir habilidades para la vida.

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Ojalá que la familia y la escuela sigan caminando de la mano. Que los estudiantes conozcan lo que hacen sus padres en el trabajo y que los padres conozcan lo que hacen sus hijos en la escuela. Ojalá que seamos capaces de crear comunidad. Que seamos conscientes de que no estamos solos, que podamos acompañarnos, apoyarnos y ponernos de acuerdo.

Ojalá que la educación sea una construcción colectiva, no sólo de estoicos maestros. Ojalá que aprovechemos las herramientas tecnológicas y, sobre todo, ojalá que podamos seguir valorando la humanidad de los maestros. Ojalá que sigamos confiando en ellos. Que nunca nos curemos de eso.

No va a suceder otra vez

Ojalá aprendamos a confiar también en nuestros estudiantes, en su capacidad de organizarse, en sus saberes previos. Ojalá que valgamos tanto como para hacerlos sentir valiosos. Como me decía una maestra, ojalá que estemos preparados y atentos para cazar su talento. 

Ojalá que el principio sea crear, reflexionar, asociar, opinar, dialogar, proponer, vincular. No repetir de memoria.  Ojalá que la evaluación no sea como un dragón que tira fuego y nos hace transpirar, sino que sea el puente levadizo para vencerlo, para alcanzar nuestros objetivos, para seguir mejorando. Ojalá miremos más el proceso de aprendizaje. Ojalá miremos más las preguntas correctas que sus respuestas.

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Una pandemia nunca valdrá la pena, pero en medio de esa tragedia puede surgir la esperanza, que es algo que aparece cuando existe una posibilidad. Y hemos visto muchas posibilidades reales en esta tragedia.

La esperanza no es una ilusión, es una oportunidad que tenemos todos de transformar nuestro sistema educativo, de alterar nuestra manera de enseñar y aprender y de conseguir un desarrollo que tenga sentido para nuestras vidas. La esperanza nos recuerda, aún en medio de la tragedia, que podemos alcanzar esos objetivos que a veces pensamos imposibles.

 


* Agustín Porres. Profesor de Filosofía y Magíster en Políticas Públicas por la Universidad de Georgetown Director Regional de Fundación Varkey. @agustinporres