martes 28 de junio de 2022
OPINIóN Los sesenta y los setenta

El hippismo, el pop y después

Creo que lo más preponderante de estas décadas fue la rebeldía de los jóvenes como se vio en el mayo francés. Todo cambió a partir de allí.

Los años sesenta y los setenta fueron maravillosos, intensos, creativos, novedosos. Era imposible metabolizar todos los cambios que se producían a diario. Estoy agradecida de haber participado activamente en esas décadas donde todos los días algo nos sorprendía.

Eran los años de los Beatles, los Rolling Stone, el Che Guevara, Andy Warhol, el Cordobazo, el Rodrigazo, la Noche de los Bastones Largos, la rebelión de Mayo del 68 francés, la Primavera de Praga, la guerra de Vietnam y el gran interés por el psicoanálisis.

En la Argentina siempre estábamos entre gobiernos democráticos y golpes de estado. Cuando escuchábamos una musiquita de marcha… ya sabíamos que venía un golpe. Inmediatamente poníamos radio Colonia para saber qué pasaba. El lado oscuro fue al final de los 60 con Onganía. Se vivieron situaciones de una crueldad pocas veces vista a las cuales el proceso de reorganización militar lo superó ampliamente.

Teníamos grandes figuras en nuestro país en el arte y en la cultura: Cortázar, César Park, Piazzolla, por nombrar algunos, que se iban haciendo conocidos en el mundo.

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Una representación de Buenos Aires en esa época fue el Instituto Di Tella situado en la calle Florida donde nos reuníamos muchos jóvenes, había muestras artísticas, conciertos, investigaciones, etc. Cuando veía las obras de arte, siempre pensaba que ese arte envejecería mal. Aunque en ese momento lo disfrutaba. Del Di Tella, muchos íbamos juntos a almorzar al Bar Bárbaro en la calle Reconquista y seguíamos comentando lo que habíamos visto.

En el año 67 se organizó un chárter a Europa para psicoanalistas. El motivo del viaje era un Pre-Congreso en Londres y un Congreso en Dinamarca, de la Asociación Psicoanalítica Internacional.

Cuando llegamos a Londres todo era de una modernidad increíble para nosotros, en el pasillo del hotel a nuestra habitación había un aparato donde ponías los zapatos y te los lustraba. También había un lugar donde podías sacar hielo. Todo era nuevo. En la habitación había una radio con parlantes donde sonaban los Beatles a todo lo que da. Todas las mujeres iban en minis por la calle, y la mesera que nos servía llevaba una blusa transparente y sin corpiño. No salía de mi sorpresa. Lo que más me impactó, como se muestra en la película “Rapsodia Bohemia”, es la boutique BIBA donde los hombres se podían sentar mientras esperaban a que las mujeres se probaran ropa. Vivíamos recorriendo Carnaby Street y de ahí íbamos a Mary Quant, ella fue la que impulsó la revolución de la moda y de la liberación femenina en el Londres de los 60.

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La moda y los nuevos movimientos llegaban mucho después a nuestro país por eso era tan grande nuestra sorpresa.

Luego viajamos a Dinamarca donde conocí a Ana Freud y a Martin Freud, quien había viajado para visitar a su hermana Ana. Conocerlos fue como haber mordido un bocado de la historia. Ana Freud era una mujer grande para mí, yo tenía 24 años. Ella me pareció una “vieja” simpática que en un momento de la fiesta bailó. Ahí me enteré que tejía en un telar mientras analizaba niños. Creo que el tejer lo pone a uno en un estado ideal para los analistas: escuchar con atención “libremente flotante”. El trabajo manual facilita ese estado.

 

Lo que nos dejaron estas dos décadas

En aquella época se renovaban las ilusiones. La literatura, la filosofía, el arte y dentro de esto fundamentalmente la música que nos llenaba el alma de amor por la paz. Amábamos las frases, una de John Lennon: “la vida pasa mientras uno está distraído en otra cosa”. Y otras acuñadas por los hippies que quedaban grabadas en nuestro cerebro: “haga el amor y no la guerra”. Los 60 fueron la cuna de la libertad sexual, era como respirar aire fresco, era una época de gran vitalidad, amábamos encontrarnos con los amigos.

Creo que lo mas característico fue la preponderancia de la rebeldía de los jóvenes, lo que se puede ver muy claramente en el Mayo francés. Hay un antes y un después de esa época, todo cambió desde allí. Cuando comenzó el Sida en los 80 fue muy doloroso. Fue un freno a la libertad que gozábamos. Más tarde se calmó el temor cuando aparecieron los medicamentos. Hoy Freddie Mercury y muchos otros estarían vivos.

La época pop

El movimiento Hippie, el arte Pop en los EEUU e Inglaterra influyeron enormemente en la política, en la ley y en la vida en general de estos países. Toda esta época nos dejó impregnados de libertad, de ideas, de creatividad. Me queda el sabor del recorrido vivido. Fue una suerte haber sido parte de aquella época, es algo que perdura en mí. Tiene un efecto duradero en mi interior, se me hizo carne. Persiste en el tiempo, en mi corazón.

¡Gracia a la vida que me ha dado el haber disfrutado de esos años!

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