Reconfortarse con una mentira, o autoengaño consolatorio, es un mecanismo de defensa inconsciente para evitar el impacto emocional inmediato de un trauma o situación dolorosa.
Aunque ofrece alivio temporal y protección del ego, a largo plazo impide el desarrollo emocional, perpetúa la evitación y en el caso particular que nos convoca, lleva al mantenimiento de la tragedia que esto implica.
Hemos interactuado (en clases y otras funciones) con muchísimos brillantes y dedicados profesionales de la salud, detectando en muchos de ellos no solo el error de interpretación estadística, sino una marcada reticencia a su corrección mental y conceptual.
Efectivamente, muchos profesionales continúan repitiendo públicamente en conferencias y aun en las publicaciones oficiales y otras semi-académicas un falso indicador de mortalidad materna basado en muertes maternas por cada 10.000 niños nacidos vivos.
Roberto Corne: “La Ley 27.610 redujo un 50% la mortalidad materna en Argentina”
En todo el mundo civilizado y también en las estadísticas internacionales, la mortalidad materna se mide siempre y únicamente por cada 100.000 niños nacidos vivos.
Nuestra Argentina se ha acostumbrado a ocultar la verdad y mentirse a sí misma mediante el oscurecimiento del dato, ocultando así los pésimos resultados que en esta cuestión siempre presente ha tenido y tiene nuestro sistema de salud.
En la reciente publicación Midiendo por Orden Ejecutiva (Measuring by Executive Order, 2025) los investigadores Alberto Cavallo (Harvard) y Roberto Rigobon (MIT) señalaron múltiples interferencias en estadísticas junto con la necesidad absoluta de datos fiables:
“Si bien las teorías, la autoridad y la influencia desempeñan un papel en la toma de decisiones, son los datos los que proporcionan la base esencial para comprender la realidad y generar consenso. Las estadísticas precisas, oportunas y creíbles permiten a los responsables políticos, las empresas y los hogares tomar decisiones informadas”.
Se citan casos paradigmáticos de la manipulación deliberada de las estadísticas (y su consiguiente destrucción no creativa) mencionando a la Unión Soviética (1930s–1980), Rumania en la era Ceaușescu, China desde 1990 y hasta el presente, Grecia (2004 y 2009) y como no podía faltar… Argentina entre el 2007 y el 2015.
Estos autores clasifican también algunas de las estrategias utilizadas para dar formas estilizadas a la narrativa mendaz (aun sin inventar datos), ya sea mediante el cambio de metodologías o los esquemas de ponderación. En las menos burdas, la cifra subyacente puede ser verdadera pero su forma de presentación (como el cambio del denominador) ayuda a distorsionar la verdadera percepción pública del problema.
La “auténtica” mortalidad materna en la Argentina
Este es el caso de la trágica distorsión de un simple numerador. Hemos escuchado a muchos repetir que los indicadores sanitarios de la Argentina han sido relativamente buenos (falsa noción pronunciada por varios ex ministros, diputados, senadores, pero también profesores y columnistas).
Veamos una vez más datos reales de la mortalidad materna comparativa publicados por el Banco Mundial (cantidad de muertes / 100.000 niños nacidos vivos) **
• Argentina 33 (2023)
• Australia 2 (2023)
• Chile 10 (2023)
• Uruguay 15 (2023)
• España 3 (2023)
• Alemania 4 (2023)
Obviamente si le sacamos un 0 al denominador transformándolo en solo 10.000 (cosa publicada siempre en el Boletín de Indicadores del Ministerio de Salud y repetida tontamente por muchos) entonces sería un nada preocupante 3,3 muy cercano a los europeos, pero obviamente resulta en una sideral mentira.
Insistamos que el problema no es solo metodológico y aun menos teórico, es la cruda realidad que nos negamos a ver y desde luego …a cambiar (como han venido haciendo lenta pero metódicamente nuestros cercanos vecinos Chile y Uruguay).
Sr. Ministro, comencemos al menos por mostrar las estadísticas correctas, así al menos todos sabremos el lugar no prestigioso donde estamos y quizás también, comenzaríamos a efectuar las acciones educativas, sanitarias y políticas para cambiar esta históricamente triste realidad.
* https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=5582890
**https://data.worldbank.org/indicator/SH.STA.MMRT