El artículo es corto, pero la recopilación de información fue larga. Como me enseñara un colega que desgraciadamente ya no está más entre nosotros: «Nuestra profesión es juntar orines». Rastrear muchos datos en Nueva York, mientras se trabaja desde Ginebra y los hechos abrevan en Buenos Aires, no ha sido fácil. Para peor, el «fanatismo de los conversos», es una plaga que se expande sin fronteras.
Durante los meses de noviembre y diciembre de 2025, en la Asamblea General de la ONU en Nueva York, la Argentina se ausentó de una votación sobre la protección del personal humanitario y de las Naciones Unidas, que fue aprobada por 153 votos contra 1 (Estados Unidos). Paralelamente y en absoluta minoría votó además en contra del informe anual de la Corte Penal Internacional (CPI), de la que fue miembro fundador, siendo su primer Fiscal el compatriota Luis Moreno Ocampo.
También en la ONU la Argentina votó en contra de condenar la práctica de la tortura, de la economía del cuidado, de la libre determinación de Palestina, de la asistencia a los refugiados palestinos, de la soberanía permanente del pueblo palestino sobre sus recursos naturales, de la Declaración de Enfermedades no Trasmisibles, de la implementación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, y en Sudáfrica no se sumó a la Declaración Final de Líderes del G-20.
Al votar de esta manera, la Argentina contravino su derecho interno, los tratados internacionales de derechos humanos de los que es parte y que tienen jerarquía constitucional desde la reforma de 1994 (art.75 inciso 22 de la Constitución Nacional), negando políticas públicas de estado desde el retorno de la democracia.
A su vez, por un lado, el Presidente Javier Milei criticó a la ONU durante sus discursos en Davos y en la Asamblea General de la ONU diciendo que es una institución socialista que se ha apartado de sus principios fundadores, y por otro propone al actual Director de la OIEA, el prestigioso diplomático argentino Rafael Grossi, como Secretario General. Parecería que persigue destruir el multilateralismo, pero a veces podría dar la impresión de apostar por él.
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Al despuntar el nuevo año 2026, la Argentina no condenó el ataque armado de EEUU contra Venezuela del 3 de enero pasado. Por el contrario, en la sesión convocada el 5 de enero por el Consejo de Seguridad para abordar esta crisis, la delegación argentina solo valoró la decisión y la determinación del gobierno de EEUU que derivaron en la captura del dictador Nicolás Maduro. Y de paso instó a la inmediata liberación del gendarme argentino Nahuel Gallo, «quien se encuentra en situación de detención arbitraria y desaparición forzada», supuestamente en Caracas.
No es temerario concluir que, globalmente, la posición de Argentina contravino la del Secretario General de la ONU António Guterres, el cual sostuvo que el derecho internacional no fue respetado en la crisis venezolana, porque la Carta de la ONU consagra la prohibición del uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado.
Desde Ginebra