OPINIóN
Interna al rojo vivo

La hidrovía, el estrecho de Ormuz argentino: una batalla campal de internas y tiburones ocultos

Entre postergaciones sospechosas y denuncias cruzadas, la concesión de la vía navegable troncal expone la fractura expuesta en el corazón del Gobierno. Los intereses globales y los "peces gordos" detrás del negocio más crítico del país.

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Hidrovía. Por este trayecto pasa el 80% de las exportaciones argentinas. | NA

Hay un tema que se ha venido postergando sistemáticamente y quiero mencionar hoy desde un punto de vista muy específico: me parece que aquí hay problemas severos dentro del Gobierno, una fractura entre los distintos actores que componen las famosas internas oficiales.

El eje de esta disputa es, nada más y nada menos, que la famosa hidrovía, cuyo nombre técnico es vía navegable troncal de los ríos Paraná y Paraguay. No es un detalle menor, señores: por allí circula el 80% de nuestro comercio exterior. Es nuestro estrecho de Ormuz. Nuestro Ormuz es, efectivamente, la hidrovía.

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Y como suele ocurrir en la Argentina con los grandes contratos, siempre ha habido aquí denuncias, sospechas y cosas decididamente raras. El asunto se postergó, pero finalmente mañana martes se va a conocer el ganador de esta concesión crucial.

Belgas, norteamericanos y el fantasma de Pekín

En la carrera quedan dos compañías. Hay una que corre con una gran ventaja: la famosa Jan de Nul, que tiene como socio argentino a la empresa de grúas Román. Al mismo tiempo, sobrevuela una sospecha muy pesada de que detrás de Román están los chinos. Yo personalmente, la verdad, no tengo idea; pero por lo que escuché, me contaron y he leído, parece perfectamente sostenible la idea de que hay un consorcio que tiene socios ocultos.

Detrás de Jan de Nul, en lo que respecta a las labores en materia técnica, aparece Sener. Es también una compañía de origen belga —parece que los belgas son los especialistas mundiales en dragados y en mantenimiento de estas vías navegables—, pero en este caso viene asociada con capitales norteamericanos. Específicamente con Great Lakes, la compañía más importante de Estados Unidos en materia de dragados.

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Este escenario de superpotencias parece ser el verdadero motivo de las disputas actuales y probablemente explique, al menos en parte, la batalla campal que están librando los distintos sectores del gobierno a través de las redes sociales. Estamos hablando del sector que controla Santiago Caputo enfrentado directamente con el que controlan Karina Milei y los Menem. Si me preguntan a mí qué opino, la respuesta es simple: están todos locos, claramente. Están en una guerra abierta en redes, denunciándose entre ellos. Según los especialistas, la situación es crítica. Argentina, para exportar, depende totalmente de la concesión de la hidrovía. Y detrás de esto lo que hay son tironeos internacionales, internas políticas feroces y, evidentemente, cuestiones muy sospechosas.

Tiburones en el Paraná

A punto tal llega el escándalo que la Fiscalía Anticorrupción —la Procuraduría de Investigaciones Administrativas, la PIA— ha objetado la privatización y ha denunciado el asunto ante un fiscal también bastante raro, que es Guillermo Marijuan. Por lo que he leído de esa presentación de la fiscalía, formalmente hay objeciones muy técnicas y algunas vinculadas al medio ambiente.

Pero a mí me da la impresión de que inclusive esta observación ante el fiscal Marijuan es parte de la misma pelea interna. No es que un funcionario intachable encontró que a una de las dos compañías le falta una explicación técnica sobre qué hacer con los peces en el río Paraná. A mí me parece que acá hay otros peces. Otros tiburones. Peces gordos que están metidos en esto. Es una sospecha, por supuesto, pero alguna experiencia tengo en este oficio para sospechar que incluso estas denuncias judiciales son parte de una feroz controversia por negocios.

Mientras tanto, el panorama general nos muestra mercados sin grandes novedades, el petróleo para arriba, las bolsas americanas para abajo, y la gran noticia de YPF a largo plazo. En el plano local, sumamos la postergación de la venta de Aerolíneas Argentinas, la confirmación de la venta de AySA y el eterno debate sobre el ajuste. Pero lo de la hidrovía es harina de otro costal: es tan relevante para el futuro del país como complicado en términos de lobbies, negocios y denuncias oscuras. Veremos mañana qué pasa cuando se abra el sobre definitivo.

MEG/ff