La presencia francesa en la Argentina se inicia con la fundación en 1536 de Buenos Aires. Con Pedro de Mendoza llegan Francisco Timón y Leonardo Griffés. En 1599 un francés, Bartolomé Remond instala el primer molino de viento en Buenos Aires. En 1658 el corsario Timoleón de Osmat al mando de tres navíos intenta tomar Buenos Aires. También en ese año, en el reinado de Luis XIV, Acarete de Biscay recorre los territorios de la gobernación del Río de la Plata, el Tucumán y el Alto Perú. Publica en 1672 Observaciones sobre los habitantes indígenas o españoles, las ciudades, el comercio, la fertilidad y las riquezas de esta parte de América.
El pacto de familia entre los Borbones de Francia y España facilita el arribo de franceses. Uno de ellos es Santiago de Liniers, padres de personajes del proceso emancipador como Pueyrredón, Lavalle, Fray Luis Beltran.
Oficiales emigrados de Francia luego de la caída de Napoleón lucharon por la independencia sudamericana. Hipólito Bouchard, Ambrosio Crámer, Lavaisse cuyo hijo además será constituyente en 1853; Carlos Luis Federico de Brandsen que participa en las campañas del Perú, muere encabezando una carga de caballería en la batalla de Ituzaingó; el marino francés Julio Fonrouge de Lesseps entre otros.
La influencia intelectual de Francia en el proceso independentista es evidente. La biblioteca de San Martín estaba compuesta en gran parte por libros de autores del tiempo de la Ilustración. Manuel Belgrano traerá a su tierra natal las ideas de los economistas franceses de los llamados fisiócratas, en 1796 traduce Los Principios de la Ciencia Económica y Política y Mariano Moreno en la Universidad de Chuquisaca accede a los libros de Montesquieu, Voltaire y el Contrato Social de Rousseau.
También los hombres de la Asociación de Mayo liderados por Esteban Echeverría son ávidos lectores de los escritores franceses. Esteban Echeverría vive varios años en Francia antes de volcarse a la acción política en el Plata y seguirán su camino viajando a Francia, Alberdi, Juan María Gutiérrez, Sarmiento.
A partir de 1820 se intensifica el ingreso de franceses, son los tiempos del gobierno de la provincia de Buenos Aires conocidos como la “feliz experiencia” con Bernardino Rivadavia ministro de gobierno que promoverá la contratación de científicos, educadores, médicos, ingenieros, artistas. físicos, matemáticos, ingenieros, botánicos, naturalistas.
Enrique Pellegrini quien será el padre del presidente Carlos Pellegrini se instala aquí. Los físicos Lozier y Latour se hacen cargo de la Sociedad de Ciencias Físico Matemáticas. Llegan médicos como Carlos Durand, químicos como Antoine Cambacérès. Los arquitectos Pierre Benoit y Prosper Catelin quien asume como jefe de ingenieros de la provincia.
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Entre 1860 y 1914 ingresan unos 250 mil franceses. Algunos se destacan en la producción y el comercio como Juan Nougés propulsor de la industria azucarera tucumana con otros connacionales, Simón Padrós, Hileret, Evaristo Etchecopar, Delcassé. Los Lanusse, Estregamou, Leloir en el agro pampeano.
Francia influye en nuestra cultura y en la educación argentina; ya antes de la independencia hay educadores franceses que eran sacerdotes jesuitas o domínicos, pero es a partir de las gestiones de Rivadavia que se inicia el arribo de numerosos educadores desde Francia que prosigue en todo el siglo XIX. En el Colegio de Ciencias Morales se enseña el francés siendo sus profesores Amadeo Brodart y Castellini.
Brodart abrió en 1825 una Academia de Lengua Francesa y Teoría Comercial. Una escuela de Comercio fue fundada en esos años por Francisco Curel y Eugenio Arthaud.
Los primeros directores de Colegios Nacionales como Amadeo Jacques, Paul Groussac, Alberto Larroque tienen ese origen como la llegada de congregaciones de monjas, sacerdotes y hermanos que fundaron prestigiosos colegios privados.
Dos descendientes de franceses Bernardo Houssay y Luis Federico Leloir obtienen el Premio Nobel en medicina y en química respectivamente.
La presencia francesa se hará evidente en las inversiones ferroviarias, empréstitos al gobierno, industrias, comercios. Durante el período que concluye con la Primera Guerra Mundial será el segundo inversor en la Argentina.
Los franceses influyen en la modernización de las ciudades que se inicia con la apertura de la Avenida de Mayo en la intendencia de Marcelo Torcuato de Alvear y sus parques con el arquitecto Carlos Tahys. Será un descendiente de franceses quien elabora el proyecto de construcción de la ciudad de la Plata y en la edificación particular.
En el diseño hospitalario y en los edificios educativos de la generación del ochenta como en sus programas de estudio es evidente la influencia de los profesionales, científicos, educadores de Francia.
En el arte, la literatura, en la arquitectura de edificios públicos y particulares, la pintura o las esculturas que realzan nuestros parques públicos es perceptible la influencia de Francia.
En tiempos más recientes tenemos inversiones francesas significativas en diversas actividades como el petróleo, el litio, la industria automotriz y no podemos dejar de lado la moda y la vitivinicultura que a sus inversores unen las cepas más emblemáticas.
En estos días, el Club Francés cumple 160 años ininterrumpidos en Argentina.