OPINIóN
Efemérides 16 de octubre

Los productos procesados son el peor alimento infantil

Las estrategias de la industria alimentaria contribuyen a que los chicos coman alimentos muy atractivos pero poco y nada nutritivos, por los aditivos y el azúcar agregados, que mejoran su color, sabor y aspecto, pero los hace perjudiciales. Cómo reconocerlos, en el Día Mundial de la Alimentación.

Golosinas
Golosinas | CEDOC

La alimentación es un aspecto clave en la infancia, dado que impacta en el crecimiento y desarrollo, en la salud y el bienestar futuro de los niños. Los nutrientes presentes en los alimentos cumplen un rol esencial, uno de los pilares de la salud. Hoy sabemos que los alimentos influyen en la expresión de los genes. El alimento es información que regula funciones esenciales como el metabolismo, el sistema endócrino y la inmunidad.

El gran problema actual en relación a la alimentación infantil es el alto consumo de alimentos procesados. Hoy en día se ofrece a los niños desde etapas tempranas, todo tipo de productos industrializados, con la excusa de que los niños aman los dulces, como premio o recompensa, por falta de tiempo o por mayor comodidad de sus padres, que no terminan de tomar consciencia de esta preocupante situación.

El 80% de los niños con diabetes tipos 2, son obesos

La gran oferta de productos procesados, las estrategias de la industria alimentaria y el marketing, contribuyen a que esos artículos resulten extremadamente atractivos. Además, poseen aditivos y azúcar agregado, que mejoran su sabor, color y aspecto, haciéndolos irresistibles. Por último, muchos niños son actualmente, adictos al azúcar, dado que desde pequeños vienen consumiendo todos los alimentos con azúcar agregado.

Azúcar y edulcorantes

El azúcar blanco constituye un producto que se obtiene de la caña de azúcar o remolacha de manera industrial. Al estar refinado, es fuente de calorías vacías, debido a la completa ausencia de vitaminas, minerales y sales en su composición. Además, existen cientos de formas de azúcares, todas utilizadas ampliamente en la industria alimentaria. La gran mayoría de los procesados, tanto dulces como salados, poseen azúcar agregado y en alimentos industrializados el porcentaje de azúcar puede llegar al 80%.

Azúcar, la droga silenciosa

Por otro lado, tenemos los edulcorantes, otro tipo de endulzante no menos nocivos. La gran mayoría son artificiales. Algunos tienen alta toxicidad y potencial efecto cancerígeno, más allá del hecho de que sostienen la adicción al azúcar de quien los usa e igualmente inducen problemas metabólicos. 

En Occidente, el consumo de azúcar en todas sus formas ha aumentado de tal manera, que los científicos consideran que es el gran responsable de la epidemia global de obesidad, asociándose a largo plazo a enfermedades metabólicas como diabetes tipo 2.

Grasas trans

Las grasas trans fueron introducidas en la industria alimentaria, dado su bajo costo y su mayor duración en relación a otras grasas como la manteca. Tanto las margarinas, como óleo margarinas, aceites vegetales hidrogenados o inter esterificados constituyen diferentes formas de grasas trans. Las grasas trans están ampliamente distribuidas en los procesados y tienen efecto proinflamatorio y aterogénico, siendo uno de los componentes más nocivos entre los productos industrializados.

Jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) 

El jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) es un edulcorante líquido obtenido por un proceso industrial a partir del almidón de maíz, como una alternativa a la sacarosa; es más económico y estable en alimentos procesados y bebidas ácidas. El intenso sabor dulce y el bajo costo hacen que sea muy utilizado en la industria alimentaria y esté presente en casi todos los productos que consumen los niños, como galletitas, snacks, golosinas y dulces.

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El consumo de jarabe de maíz de alta fructosa promueve el desarrollo de síndrome metabólico, hiperinsulinemia, hígado graso y diabetes tipo 2 en niños y adolescentes. 

Glutamato monosódico

Este aditivo se agrega en muchos productos procesados, dado que abre las papilas gustativas y potencia el sabor de estos alimentos, algo que tiene un efecto adictivo similar al azúcar, que los hace irresistibles. El glutamato tiene efecto excitatorio y neurotóxico, estando asociado a hiperactividad y falta de atención en niños, y está contraindicado en personas con patologías neurodegenerativas.

Aditivos alimentarios

Existen alrededor de 1500 aditivos alimentarios, que pueden usarse como colorantes, conservantes, emulsionantes o para mejorar las propiedades organolépticas de los alimentos. Son nocivos a mediano o largo plazo, dado que no tienen ningún valor nutricional y son artificiales en su gran mayoría, de manera que el organismo no los reconoce como nutrientes. 

Como están presentes en muy pequeñas cantidades, son aceptados por el código alimentario argentino. Pero la gran mayoría tienen toxicidad alta o media y ejercen daño en el organismo por efecto acumulativo a largo plazo, gatillando una respuesta inflamatoria y múltiples reacciones adversas.

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Muchas enfermedades propias de la infancia están estrechamente asociadas al consumo indiscriminado de alimentos con estos productos. Entre ellas podemos citar dermatitis, alergias, infecciones recurrentes, hiperactividad, trastornos del neurodesarrollo, migrañas, cansancio, insomnio, falta de energía, bajo rendimiento escolar, parasitosis, diarrea y otros problemas digestivos, dolor muscular, síntomas neurológicos, además de problemas en el crecimiento y desarrollo infantil.

Todos los productos citados no deberían ser parte de la alimentación cotidiana de los niños porque tienen efectos nocivos y pueden producir síntomas y enfermedades a largo plazo. 

Se calcula que para el año 2035 el 51% de la población a nivel mundial padecerá obesidad y debemos considerar que el 80% de los niños con diabetes tipos 2, son obesos. Los aspectos citados previamente, plantean una problemática compleja y difícil de revertir.

El mejor legado que los adultos podemos dejar a las futuras generaciones es la comprensión de que somos lo que comemos: la alimentación es el factor epigenético con mayor impacto en la salud. La alimentación infantil deber ser natural, libre de procesados y plena de nutrientes. 

Es urgente implementar una correcta educación alimentaria en la población, concientizar y cerrar filas en torno a esta problemática, que irá en aumento si los adultos no tomamos conciencia y nos hacemos responsables de la situación. Para crear conciencia alimentaria se necesita mucho más que buenas intenciones.

*Médica Pediatra (MN 88956)