OPINIóN
Robótica

Un oso panda fue premiado como la mejor “mascota”

Se llama An’an y más que humanoide, este robot pionro está programado para demostrar emociones, identificar gestos humanos y matices en los tonos de voz. Escucha, conversa e incluso da consuelo si percibe tristeza. Lo diseñó Xi’an Jiaotong-Liverpool University.

An’an robot chino 20260210
An’an robot chino. | Facebook Roastbrief

En una residencia de ancianos de Shenzhen, China, un ruido sobresalta a una mujer mayor. A su lado, un pequeño robot con forma de cachorro de panda gira lentamente la cabeza y le habla con voz suave: “¿Te asustaste? Está todo bien”. La mujer sonríe y lo acaricia.
Este robot, llamado An’an, representa una nueva generación de máquinas diseñadas no para tareas industriales, sino para algo mucho más humano: ofrecer apoyo emocional.

El proyecto fue desarrollado por la Xi’an Jiaotong-Liverpool University en colaboración con la empresa Mind with Heart Robotics. Su objetivo es crear robots terapéuticos capaces de acompañar a personas mayores, niños en educación especial y personas sometidas a estrés emocional.

El sistema ya recibió reconocimiento internacional: fue distinguido en los CES Innovation Awards 2026 en la categoría de inteligencia artificial, siendo la única “mascota electrónica” premiada entre miles de propuestas.

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An’an robot chino 20260210

Lo que distingue a An’an de otros robots sociales es su capacidad de “empatía activa”. En lugar de limitarse a detectar emociones básicas, utiliza un sistema de inteligencia artificial entrenado con un gran conjunto de datos de conversaciones y señales humanas.

El robot integra información de múltiples fuentes: expresiones faciales, tonos de voz, contexto del entorno, y patrones de interacción previos.

Gracias a este enfoque multimodal, puede inferir causas emocionales. Por ejemplo: detectar que el silencio de un adulto mayor es indicio de soledad, y reconocer que la inquietud de un niño proviene de un entorno caótico.

A partir de esa interpretación, el robot genera respuestas adaptadas: desde reproducir música nostálgica hasta ofrecer palabras de ánimo.

Ya se proyectan ensayos clínicos tempranos en hospitales australianos para pacientes con demencia"

El sistema construye un perfil emocional personalizado de cada persona. Con el tiempo, ajusta su forma de hablar y de interactuar, generando una comunicación cada vez más afinada.

Según los investigadores, el objetivo no es reemplazar el contacto humano, sino potenciar el trabajo de cuidadores y familiares, cubriendo los vacíos de apoyo emocional que muchas veces existen en contextos de envejecimiento o estrés.

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El robot es el producto principal de un laboratorio conjunto creado en 2025 entre la universidad y la empresa tecnológica. Actualmente se prepara su producción en masa, con mercados iniciales en los Estados Unidos, Europa y Australia.

Además, ya se proyectan ensayos clínicos tempranos en hospitales australianos para pacientes con demencia.

Actualmente se prepara su producción en masa, con mercados iniciales en los Estados Unidos, Europa y Australia"

Este tipo de desarrollos marca un cambio profundo en la relación entre humanos y máquinas. Durante décadas, los robots fueron diseñados para tareas repetitivas o peligrosas. Ahora, comienzan a ocupar un territorio más sutil: el de la compañía, la empatía y el cuidado emocional.

Desde una perspectiva de ingeniería biomédica y “gerontecnología” -muy cercana a los proyectos actuales de telemedicina, cabinas inteligentes y monitoreo cardiovascular-, estos robots podrían convertirse en aliados clave en sociedades con poblaciones cada vez más envejecidas.

El pequeño panda An’an simboliza, en cierto modo, el paso de la inteligencia artificial funcional a una inteligencia artificial afectiva, en el que la tecnología no sólo actúa, sino que también comprende y acompaña.

*asesor científico y académico del Instituto Universitario para el Desarrollo Productivo y Tecnológico Empresarial de la Argentina