El caso que conmociona a la comunidad por el feminicidio de Agostina Vega, en Córdoba, sumó un testimonio clave y desgarrador. La madre, Viviana, del principal sospechoso e imputado, Claudio Barrelier, rompió el silencio.
En una improvisada entrevista con los medios, donde se mostró completamente quebrada, la mujer se desvinculó de las versiones de complicidad, dio detalles sobre la dinámica familiar y el día del crimen, y cerró con un desesperado pedido de perdón hacia la familia de la víctima.
"Estamos derrumbados, totalmente derrumbados", expresó la mujer, visiblemente afectada por la situación procesal de su hijo, quien actualmente se encuentra incomunicado.
El escenario del hecho y los movimientos de Barrelier
Al ser consultada sobre la fisonomía de la vivienda donde fue hallada la víctima y los supuestos motivos por los cuales el joven se encontraba en un sector apartado, la madre describió la propiedad como una casa antigua con una disposición particular: "Es una galería, la cocina al fondo y los cuartitos. No hay oficina, es un comedor, y aparte atrás están las habitaciones".
Según el relato que maneja el entorno familiar, el imputado justificó su presencia en ese sector argumentando que "estaba jugando a la PlayStation" en lugar de compartir la cena, una situación que, en principio, no llamó la atención de su pareja (la nuera de la entrevistada).
Al indagar sobre el comportamiento del acusado durante los días posteriores al fin de semana del crimen —domingo y lunes—, la mujer aseguró que su nuera no notó nada extraño ni le reportó movimientos fuera de lo común.
Por otra parte, la madre confirmó que conocía de vista a la dueña de la propiedad (mencionada como Soledad), dado que ella misma la trasladó hasta la comisaría para llevarle ropa a su hijo tras la detención. Sin embargo, aclaró que desconocía por completo que existiera un vínculo amoroso entre ellos: "Mi hijo ocultaba las relaciones que iba teniendo a lo largo del tiempo", confesó.
El pedido de perdón a la familia
La situación procesal del detenido no es nueva para la familia, ya que cuenta con un antecedente de detención previo. Al recordar ese episodio, la mujer señaló que lo vivió "muy mal" y que en aquel entonces su hijo le juró que todo se trataba de "una cama". Hoy, el panorama es diferente y la incertidumbre la desborda: "Yo lo crié bien, dentro de mi alcance. Le di lo que más pude. No sé en qué se convirtió, no lo sé", lamentó.
Ante los rumores periodísticos que indicaban que el joven habría intentado quitarse la vida en su lugar de reclusión, o que la familia estaba organizando una colecta económica para sacarlo de prisión, la mujer desmintió categóricamente esta última versión: "No, para nada es real lo de la colecta". Respecto al estado de salud mental de su hijo, aclaró que no posee información directa debido a que se encuentra estrictamente incomunicado.
Finalmente, al ser interrogada sobre si desearía mantener un encuentro cara a cara con el imputado, la mujer afirmó: "Sí, me gustaría mirarlo a la cara y decirle por qué. ¿Por qué todo esto? ¿Por qué nos hace pasar por esto si no le hicimos mal a nadie?".
Hacia el cierre de sus declaraciones, invadida por las lágrimas, la madre del acusado dirigió un mensaje directo a los familiares de la víctima: "Mil perdones, mil perdones. Sé que con esto no le devuelven a esa criatura, pero de corazón, como abuela, les pido mil perdones, mil perdones".
MEG/AF