POLITICA
El Gobierno, expectante

Conflicto en la UOM: Se aceleran los dardos contra Furlán

La decisión judicial de intervenir el gremio ante posibles irregularidades desencadenó una serie de reacciones internas. Qué dijo el metalúrgico desplazado.

El secretario general de la UOM, Abel Furlan.
El secretario general de la UOM, Abel Furlan. | Instagram @abelfurlanuom

El conflicto que desató la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), al anular las elecciones y desplazar a su conducción, fue de grandes proporciones. Porque generó una reacción en cadena al interior del colectivo gremial, especialmente contra el oficialismo que encarna Abel Furlán. En otras palabras, despertó a una oposición que se dedicó en las últimas horas a cargar contra el referente del Frente de Sindicatos Unidos (Fresu). Mientras la batalla continúa, el Gobierno se mantiene expectante por el recorrido judicial que impacta de lleno en un dirigente de perfil combativo.

De acuerdo a lo que pudo reconstruir PERFIL, el líder metalúrgico que por orden judicial no puede conducir el sindicato ante presuntas irregularidades en la última elección general no tiene el consenso total puertas adentro. Una muestra es que quince seccionales no participaron del acto de respaldo al dirigente metalúrgico que se realizó el martes al mediodía en la sede principal y otras veinte habrían manifestado diferencias con su conducción.

“La intervención judicial aceleró una crisis que ya venía creciendo dentro del gremio”, define un dirigente ante este medio tras la manifestación que convocó la conducción de Furlán y que tuvo el respaldo de otros actores como la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y la Federación de Aceiteros.

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Para graficar esas palabras, señalan que hay muchos cuadros de la UOM que están en rebeldía frente a la estrategia impulsada por el jefe gremial luego de la intervención judicial. Incluso, hay quienes interpretan estos movimientos como “una oportunidad” para terminar con un “manejo unipersonal” del gremio, tal como relataron.

“Hay desgaste”, indica una fuente inobjetable que conoce la dinámica de las relaciones entre la conducción metalúrgica y las bases. “Desde hace meses se lo cuestiona por las negociaciones salariales, la situación de la obra social y, sobre todo, el proceso electoral”, dicen de manera tajante.

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De hecho, la agrupación Azucena Villaflor – Lista Naranja elevó la voz esta semana cuestionando el manejo de la obra social por parte de la conducción y dio nombres propios. “¿El secretario general va a culpar a Milei o a Techint de haber armado USEM con su compañera, Soledad Calle y cobrarle a la UOM por manejar nuestra propia plata? Cientos de millones de pesos de los metalúrgicos que todavía no respondieron”, lanzaron.

En aquellas tribus críticas a Furlán se preguntan si definitivamente “hay un fin de ciclo” y si realmente habrá espacio para que crezcan otros liderazgos, sobre todo ante la intervención que en principio durará 180 días. Por eso, comenzó una inevitable fuerte disputa subterránea por el reordenamiento interno de la organización de cara a las nuevas elecciones que deberán convocarse durante la “normalización” encabezada por Alberto Biglieri.

El Gobierno, en tanto, mira la escena con expectativa. Lógicamente que respeta cada decisión del Poder Judicial y no quiere emitir opinión. Pero el fallo saca de la cancha a un jugador de peso dentro del polo gremial más refractario al oficialismo y que supo tejer una alianza con otros cuadros alineados a esa idea. Es decir, le conviene que el cuestionado líder salga de la cancha.

La posición de Furlán

El dirigente repite en cada entrevista que detrás del fallo de la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo se esconde una intromisión política para presionar al movimiento sindical. No habla de sus conflictos internos: solo apunta a la naturaleza del fallo y al rol de la gestión Javier Milei.

“Acá hay empresarios y está el Gobierno por una sencilla razón: lo que está en disputa es el salario. Este gobierno pulverizó el poder adquisitivo, no solo de los trabajadores metalúrgicos, sino de todos los trabajadores de la industria”, señaló Furlan, que continuó: “Acá hay incentivos políticos y económicos. Son el mismo tribunal que echó por tierra con la cautelar de la CGT (contra la reforma laboral), poniendo en vigencia nuevamente una ley totalmente regresiva”.

“Nunca pensamos que en la UOM iba a suceder una intervención en democracia con los mismos contenidos que en dictadura. Para nosotros, esto es parte del proceso de desindustrialización”, afirmó Furlán. Y remarcó: “No tenemos duda que hay una clara persecución, porque quieren dejar en claro una medida ejemplificadora para que nadie más se atreva a disputar estas cuestiones”.