La empresa avícola Granja Tres Arroyos cerró por tiempo indeterminado su planta “La China”, ubicada en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, en medio de una profunda crisis financiera y un conflicto gremial que mantiene en riesgo 950 puestos de trabajo.
La firma, que durante años fue considerada la mayor avícola de la Argentina, atribuyó la decisión a los “constantes conflictos gremiales” y a medidas sindicales que, según sostuvo, paralizaron la operatoria y provocaron un quiebre en la cadena productiva regional.
El cierre fue comunicado de manera sorpresiva. Cuando llegaron a trabajar, los empleados encontraron los accesos bloqueados con cadenas y candados, junto a un cartel que anunciaba que la planta permanecerá cerrada “por tiempo indeterminado y hasta nuevo aviso”. Desde la empresa denunciaron además paros, trabajo a desgano, ausentismo y bloqueos sindicales, y afirmaron que ya no estaban dadas las condiciones mínimas de seguridad para continuar operando.

Una crisis que se arrastra desde hace años
La situación representa un nuevo capítulo de una crisis que la compañía arrastra desde hace más de dos años. En noviembre de 2025, la empresa ya había cerrado la planta Becar, también en Concepción del Uruguay, y trasladado a unos 270 trabajadores a La China.
Además, la firma avanzó en los últimos meses con retiros voluntarios, pago de salarios en cuotas y reducción de personal, mientras intentaba sostener sus operaciones bajo un Procedimiento Preventivo de Crisis.
Uno de los principales factores que agravó la situación fue el impacto de la gripe aviar de 2023, que provocó el cierre temporal de mercados internacionales y golpeó fuerte a las exportaciones del sector.
De acuerdo con datos difundidos por la propia empresa y medios locales, la faena diaria cayó de 700 mil a 200 mil pollos, reflejando el fuerte deterioro operativo que atraviesa la compañía. El conflicto ya había obligado este año a la intervención del gobierno de Entre Ríos, luego de extensas medidas de fuerza y negociaciones con sindicatos del sector alimenticio y de la carne.
Mientras tanto, en Concepción del Uruguay crece la preocupación por el impacto social de la medida. El intendente José Lauritto calificó la situación como “dramática” y advirtió sobre las consecuencias económicas que podría tener el cierre para toda la ciudad.
Trabajadores y representantes sindicales reclamaron la reapertura inmediata del establecimiento y denunciaron atrasos salariales. “Hay 900 familias que quieren saber cómo van a comer hoy”, señalaron desde el gremio durante una reunión con autoridades municipales.
RG CP