POLITICA
estado de ebullición

Juntos por el Cambio no consigue frenar las internas en las provincias

En Río Negro y Neuquén ya es seguro que los referentes del PRO, UCR y Coalición Cívica no estarán juntos en las elecciones locales. Proliferan las ramificaciones en cada partido, incluso con denuncias a algunos sectores de jugar para los gobernadores.

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Conducción. Pichetto, Bullrich, Ferraro y Morales se reunieron a analizar los casos críticos. | prensa JXC

Acusaciones cruzadas y tensión permanente. Las elecciones desdobladas de las nacionales en la mayoría de las provincias complicaron el armado político y convirtieron a Juntos por el Cambio en un hervidero. Si bien cada realidad provincial no se asemeja a la competencia nacional, el armado de JxC de 2023 para intentar conseguir gobernaciones comenzó muy complicado.

Y promete tener impacto nacional: ya hay dos provincias –Neuquén y Río Negro– donde es seguro que los tres partidos no estarán juntos. Además hay ramificaciones radicales y del PRO en muchas provincias con actitudes díscolas, y en otros casos directamente sobrevuelan las críticas a los dirigentes por ser presuntamente funcionales a los gobernadores. A este escenario se le suman los intereses particulares de los precandidatos presidenciales.

El tema fue el eje central de un encuentro de la mesa nacional de JxC esta semana donde los presidentes de los tres partidos (el gobernador Gerardo Morales por la UCR, Patricia Bullrich del PRO y Maximiliano Ferraro de la CC) más Miguel Pichetto (con escasa influencia territorial y quien siquiera pudo ordenar Río Negro) intentaron trazar una agenda común para organizar el armado provincial.

Se llegó a un acuerdo: en las provincias donde no existen las PASO, si no hay consenso, todos deben aceptar ir a una interna abierta de afiliados más independientes, sin carácter obligatorio. El temor de algunos candidatos: que los gobernadores muevan sus fichas para que gane el más débil. Picardías típicas. Si hay primarias establecidas, todos tendrán que ir por dentro o no podrán usar la marca “Juntos por el Cambio”.

Muchos de los precandidatos tienen también sus propios partidos locales

El reglamento nacional de JxC tiene una dificultad de origen: muchos de los precandidatos a gobernador tienen un acuerdo provincial, pero tienen sus propios partidos locales. En nombres: Germán Alfaro, el peronista intendente de San Miguel de Tucumán; Marcelo Orrego, de San Juan: Claudio Poggi, de San Luis; y hasta Luis Juez, en Córdoba. Los cuatro apoyan a Horacio Rodríguez Larreta.

Por su lado, en las últimas horas al menos siete presidentes del PRO de distintas provincias alzaron su voz contra Bullrich y podría seguir creciendo el número.

En este marco, uno de los distritos que aparecieron con fuerza por su conflictividad fue Neuquén. En la política neuquina gobierna hace largos años el Movimiento Popular Neuquino. Lo novedoso fue que se rompió ese frente y Rolando “Rolo” Figueroa armó lo suyo y comenzó a ganar adhesiones, desde Larreta hasta Mauricio Macri pidieron ir a un acuerdo para llevarlo como gobernador. Eso complicaba a la UCR, que tiene su candidato –Pablo Cervi– y un sector del PRO que se referencia con Bullrich. La CC también se opuso a ir con Figueroa. Todos argumentaron que ofrecía apenas una lista colectora de JxC. Este conflicto llevó a que el viernes el presidente del PRO neuquino, Marcelo Bermúdez, envíe un largo mensaje por Whatsapp con críticas a Bullrich (a quien llama “la Presidente”), acusar a la UCR y a la CC querer “romper” JxC y de ser funcionales al MPN, y hasta amenazar con ir a la Justicia.

En Río Negro, Aníbal Tortoriello (PRO) boicoteó a la UCR en 2019 y en 2021 cuando Pichetto y Bullrich le pidieron que la apoye, no quiso acatar el pedido y nunca conformó la mesa provincial de JxC. Así, sin diálogo, la UCR terminó en un acuerdo con Alberto Weretilneck, exgobernador y senador, que incluye insólitamente a La Cámpora local.

También surgió Mendoza, donde el senador radical Alfredo Cornejo comenzó a pagar las consecuencias de haberse metido en la interna del PRO, según deslizan en la UCR. Se enfrentó al diputado Omar de Marchi, quien pretende competir alineado con Larreta. El senador radical volvió a su provincia para suceder al gobernador “Rodi” Suárez, prácticamente un empleado suyo. Al frente de Cornejo Cambia Mendoza se le fueron dos partidos (la CC y el Partido Demócrata), y el PRO está con un pie afuera. Le quedaron el Frente Renovador massista y Libres del Sur, un apéndice de izquierda que supo ser K, además de la UCR. Así Cornejo argumenta que si se dividen son funcionales al kirchnerismo y De Marchi asegura que el PRO y la CC son JxC, con lo cual podría llevar la marca, y que el massismo no. Bullrich intentó frenar la sangría la semana pasada, pero no pudo.

En Chubut la sangre aún no llegó al río. Morales intervino a la UCR local para que acepte ir a internas abiertas en lugar de que jueguen por afuera. En estas horas se define si el radical Damián Biss (intendente de Rawson) compite en una primaria abierta con el senador del PRO Ignacio “Nacho” Torres. En Tucumán aún también hay esperanzas de acuerdo. En especial si Alfaro y el radical Roberto Sánchez alcanzan un esquema político conjunto. En La Rioja Bullrich dejó afuera al titular del PRO local, Julio Sahad, en 2021, y quedan dudas sobre qué ocurrirá si el radical Julio Martínez se quiere aventurar a otra derrota este año. En Córdoba, Juez no quiere una interna abierta con el radical Rodrigo de Loredo. Su temor es que Schiaretti juegue abiertamente para la UCR.