La historia de Viva Frida, exposición cuya génesis fue fortuita, comenzó con el fondo de pantalla de una computadora de Autorretrato con collar de espinas y colibrí, un cuadro de Frida Kahlo de 1940 que en estos momentos forma parte de Frida: the making of an icon (La creación de un ícono), la exposición que la Tate Modern de Londres tiene disponible hasta enero de 2027. Esa imagen de una Frida seria pero con un entorno no dramático estaba en la primera computadora que de niña tuvo Elina Costantini.

Por entonces, la pintora mexicana no se había convertido en la artista mujer mejor cotizada del mundo, y esa niña argentina ni siquiera soñaba con ser modelo y mucho menos hacer del Malba, el primer museo en América Latina en poner al alcance del público a unos trescientos sesenta objetos que formaron parte del mundo personal de la artista mexicana que, para muchos, puede servir para imaginar cómo esos objetos dialogan sus pinturas, fotografías y documentos, y ampliar la mirada sobre su universo creativo. Viva Frida se realizó junto con el Museo Frida Kahlo de México y su apertura completa los desfiles de la Semana de la Alta Costura que se realizarán también en el Malba que, a su vez, cumple veinticinco años.

“A los cinco años no pensás ‘¡Ay, que mujer empoderada que es Frida Kahlo!’”, dice Elina Costantini a PERFIL. “A mí me encantaba leer biografías de heroínas, de mujeres que se habían hechos solas; y de ella me gustaba porque me parecía una mujer diferente, me gustaban sus tocados con flores, que tuviera muchos perros, y a medida que fui avanzando en mi vida, fue cambiando mi concepto cada ella”.
La famosa Casa Azul de Frida Kahlo y Diego Rivera, por dentro.
Elina gestionó con la Tate Modern de Londres para sumar a Viva Frida el cuadro Autorretrato con collar de espinas y colibrí, pero como solamente se la cedían por dos semanas, se dejó para otro momento dado los costos que implica esa logística.

Desde que en 2009 Elina Costantini conoció por primera vez la Casa Azul –donde vivieron Frida Kahlo y Diego Rivera–, ya tiene más de doce visitas a ese museo mexicano. En 2023 y ya con Eduardo Costantini, la subdirectora del lugar la invita a recorrer “la parte de los textiles de Frida” y al regreso le pregunta si no pensó en hacer una muestra de Frida Kahlo.
¿Por qué Viva Frida es una exposición que hasta 2038 estará gira por el mundo?
“¿Cuál?”, relata a Elina Costantini a PERFIL. “‘La de todos los objetos que ya se hizo en el Victoria & Albert Museum de Londres, también en París, en Nueva York, en San Francisco’, me dice. Yo estaba tan asombrada que lo único que me salió preguntarle fue: ¿Pero me la pueden prestar para Argentina? ¿Con quién tengo qué hablar?”. La respuesta se concretó tres años después con Viva Frida en el Malba que es la número siete fuera de México, la primera en América Latina, y que una vez que termine en Argentina, está ya vendida hasta el año 2038.

En el armado de todo lo que implicó Viva Frida, a Elina Costantini le pasó, por ejemplo, conocer y hablar con el único “Frido” vivo que hoy tiene 101 años. Los “Fridos” son los seis alumnos que tuvo la pintora. “Él fue quien me repetía mucho eso de que Frida siempre estaba con sus perros mexicanos y alemanes, con monos y con venados bebé, Bambies”, dice a PERFIL.

Con acceso directo y privado a dos cuadros de Frida Kahlo, Elina Costantini puede verlos cuando quiere pero dice que siempre le pasa lo mismo cuando está ante ellos. “Cada vez que miro Diego y yo, lo primero que siento es respeto”, detalla. “Fue una obra que le insistí mucho a Eduardo para que la comprara. ¿Por qué? Porque él no se iba a presentar porque le parecía que era otro tipo de pintura, más dramática…En ese momento esta vivo Ricardo Estévez –mentor de Eduardo– y le digo a los dos: ¿Cada cuánto sale una obra de Frida a la venta?. Y me dicen que cada quince o veinte años…Finalmente, con algunas dudas, Eduardo se presentó a la subasta y la compró”.

Con Viva Frida, a Elina Costantini le gustaría que quienes visiten la exposición “se emocionen, le den ganas de crear desde la alegría. Frida Kahlo pasó por situaciones muy difíciles en su vida y transformó todo eso en arte, en alegría, en superación y también en empoderamiento. Que Viva Frida sea como un viaje de emociones movilizante”, dice con entusiasmo Eina Costantini.