La princesa heredera de Noruega, Mette-Marit, fue sometida con éxito a un trasplante de pulmón en el Hospital Universitario de Oslo. La intervención llegó después de meses de preocupación por el deterioro de su salud a raíz de la fibrosis pulmonar que padece desde 2018. La noticia fue confirmada este miércoles por el Palacio Real noruego, que informó que la cirugía se desarrolló sin complicaciones y que la esposa del príncipe Haakon permanecerá internada durante las próximas semanas mientras atraviesa el proceso de recuperación.
“Hasta el momento, el trasplante de pulmón ha sido un éxito”, aseguró el doctor Arnt Fiane, cirujano cardiotorácico y jefe del Programa de Trasplante del centro médico.

Por su parte, Are Holm, especialista en neumología de la institución, aclaró que la princesa permanecerá internada durante varias semanas: “Es el procedimiento estándar para ajustar la medicación inmunosupresora de por vida, manejar complicaciones y comenzar la rehabilitación”.
La operación llegó apenas unas semanas después de que la Casa Real anunciara que la princesa, de 52 años, había sido incorporada a una lista de espera para recibir un órgano compatible.
El deterioro físico de Mette-Marit se había vuelto notorio el pasado 17 de mayo, durante las celebraciones del Día Nacional, cuando fue vista en público utilizando una cánula nasal conectada a un dispositivo de oxígeno. Poco después, el 5 de junio, la Casa Real anunció su ingreso a la lista de espera de trasplantes.

Según reveló el doctor Holm, la norma general para ingresar a la lista es que el paciente cuente con una expectativa de vida de apenas un año, remarcando que “siempre se da prioridad a los más enfermos”.
A finales de mayo, el príncipe heredero Haakon había manifestó: "La princesa está gravemente enferma, ha empeorado últimamente y usa oxígeno a diario. Me preocupa mucho su salud".
Debido a la cirugía, el príncipe canceló compromisos y recortó sus viajes internacionales para acompañarla. También regresó de urgencia su hija, la princesa Ingrid Alexandra, quien interrumpió sus estudios universitarios en Sídney, Australia, para acompañar a su madre.
Condenaron por doble violación al hijo de la princesa de Noruega: le dieron cuatro años de prisión
La noticia fue recibida con alivio por las casas reales europeas. Una de las primeras en reaccionar fue la reina Mary de Dinamarca, quien celebró que la operación hubiera salido bien y envió un mensaje de apoyo a Mette-Marit y a toda su familia. Ambas mantienen una relación cercana desde hace años ya que la princesa noruega es la madrina de bautismo de su hijo, el príncipe heredero Christian.

El éxito de la cirugía aporta un respiro en lo que los historiadores califican como la peor crisis de la monarquía noruega desde la independencia de la dinastía en 1905.
El trasplante se concretó apenas cuarenta y ocho horas después de que el Tribunal de Distrito de Oslo condenara a cuatro años de prisión efectiva a Marius Borg Høiby, el hijo mayor de la princesa. El joven de 29 años, fruto de una relación previa a su matrimonio con Haakon y sin funciones oficiales en la Corona, fue declarado culpable de dos cargos de violación, amenazas y de imponer un "régimen de terror" y violencia física sobre una de sus exparejas.
En los días previos a conocerse el veredicto, el equipo legal de Marius había solicitado su liberación de la prisión preventiva para que pudiera acompañar a Mette-Marit ante su operación, pedidos que fueron rechazados por el juez. No obstante, el diario Se og Hør reveló que, bajo un estricto protocolo que rompió temporalmente su aislamiento, el joven pudo realizar una breve visita a su madre en el Rikshospitalet antes del procedimiento legal.
Marius, quien se encuentra recluido en Ila, la cárcel más segura y peligrosa de Noruega, continúa negando los delitos sexuales más graves y sus abogados ya confirmaron que apelarán el fallo de 128 páginas.
Ahora comienza la etapa más delicada: la recuperación. Los pacientes trasplantados deben atravesar un largo proceso de rehabilitación y tomar medicación inmunosupresora de por vida para evitar el rechazo del órgano.
GD.