martes 28 de septiembre de 2021
REPERFILAR Opinión

Marcha, insultos y escrache

La columna fue tomada del formato audiovisual del programa "RePerfilAR", de NetTV.

19-08-2020 11:30

Mucho se ha hablado de la marcha y me parece que se va a hablar mucho en la semana. Yo quiero referirme a un elemento específico, que la verdad, me disgustó. Me refiero a la aparición de unas 200 o 300 personas frente a la casa de Cristina Fernández de Kirchner y los insultos que proferían: "chorra", "jefa de la banda", "Google tiene razón", "ladrona", "andate a vivir a Cuba, “andate a vivir a Venezuela".

Y quiero enumerar por qué me parece mal que esto ocurra. Primero, porque un domicilio es algo sagrado e inviolable, no corresponde ir ahí. Puede estar la persona viviendo normalmente, puede haber hijos, puede haber vecinos, puede haber padres, realmente es algo muy desagradable y cualquier persona que lo haya vivido sabe por qué estoy diciendo lo que estoy diciendo. En segundo lugar, no me convence el argumento de que como ella es chorra y no está condenada por la Justicia, lo único que queda es escracharla, porque si eso ocurriera, las personas que lo hacen deberían tener una lista de muchísimos domicilios e ir, y no importa de qué partido político sea. Pero sospecho que esas personas son antikirchneristas, con los cual no están luchando contra la corrupción sino sacándose la bronca, o simplemente agrediendo a alguien que es un adversario político.

 

 

En tercer lugar, no me gusta que el centro de la agenda política de nadie sea la idea de que alguien vaya preso, porque me parece que ello no agrega mucho a la solución de problemas importantes de un país como el problema económico, el problema educativo y el enorme problema sanitario que hay en este momento. A lo sumo, con suerte, si se hace bien ayuda a combatir la impunidad, y a veces ni eso. Pero en el centro de la escena hay otro argumento que escuché y que a mí me parece también muy poco convincente, que es el "ella también lo hizo", es decir, que durante su gestión se echó a mucha gente. Yo fui víctima de eso, por ejemplo, y lo que aprendí en ese momento es que, no es que por venganza tengo que con escrachar a otro, sino al revés, que hay que luchar contra el método, por que una vez que se establece el método, muchas personas sufren de manera injusta y es el reino de los patoteros, de los vengativos, de los revanchistas, de la gente violenta.

No, no me pareció bien. Creo que la Argentina tiene que aprender a convivir de otra manera y que ese es uno de los grandes desafíos para el futuro del país.