Las jornadas de calor intenso y humedad elevada volvieron a poner en escena a un insecto poco habitual en la vida urbana: el barigüí, conocido popularmente como "mosca negra". Su presencia se registró en la Ciudad de Buenos Aires y distintos puntos del Área Metropolitana (AMBA), en un contexto marcado por temperaturas extremas y cambios ambientales que favorecen su proliferación.
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Se trata de un insecto volador pequeño, similar a un mosquito, que se desarrolla principalmente en ambientes con agua corriente, como ríos y arroyos. Allí deposita sus larvas y completa su ciclo de vida, lo que explica su mayor presencia en zonas cercanas a cursos de agua y su aparición estacional durante los períodos de calor.

A diferencia del mosquito común, el barigüí presenta un mecanismo de alimentación distinto. “No pica, sino que corta la piel para alimentarse de sangre, lo que genera una lesión más dolorosa e irritativa”, explicó la dermatóloga Yael Borojovich. La especialista señaló además que el insecto es más activo durante el día, especialmente en las primeras horas de la mañana y al atardecer.
"Mosca negra": qué efectos produce la picadura
Las lesiones provocadas por el barigüí suelen ser más intensas que las de otros insectos. Entre los síntomas más frecuentes se describen dolor inmediato, enrojecimiento e hinchazón, picazón persistente y ardor. En algunos casos, la mordedura deja manchas rojas con pequeñas costras que tardan en desaparecer y, en personas sensibles, puede generar reacciones alérgicas con inflamación marcada o fiebre.
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Si bien no se lo considera un vector habitual de enfermedades graves, los especialistas advierten que el rascado de la zona puede derivar en infecciones cutáneas, lo que prolonga el malestar y complica la recuperación.
Por qué hay más barigüí
La aparición del barigüí en áreas urbanas se vincula a una combinación de factores ambientales: altas temperaturas, mayor humedad y modificaciones en los ecosistemas, un fenómeno que algunos expertos describen como “tropicalización del clima”. Estas condiciones amplían el hábitat de insectos que antes se limitaban a regiones específicas, facilitando su expansión hacia zonas densamente pobladas.
Medidas de prevención
Para reducir el riesgo de contacto con este insecto, las recomendaciones apuntan a la prevención cotidiana. El uso de repelentes puede ayudar, aunque su eficacia es limitada frente a esta especie. También se aconseja vestir ropa clara, de manga larga y pantalones largos, evitar permanecer cerca de ríos y arroyos en horarios de mayor actividad, colocar mosquiteros en puertas y ventanas y mantener los ambientes limpios, sin acumulación de humedad.
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Qué hacer ante una mordedura
Ante una lesión causada por barigüí, los especialistas recomiendan lavar la zona con agua y jabón, aplicar frío local para disminuir la inflamación y utilizar cremas calmantes o antihistamínicas. “Es importante no rascarse y consultar a un médico si aparece una reacción alérgica intensa o síntomas generales”, concluyó Borojovich.
La presencia del barigüí se suma a los efectos visibles del calor extremo en el verano y refuerza la necesidad de adoptar medidas de cuidado personal y ambiental para minimizar el impacto de estos insectos en la vida cotidiana.
LT