El aumento de casos de dengue en distintas regiones del país volvió a poner en agenda la importancia de la prevención. Sin una vacuna de aplicación masiva que elimine el riesgo y sin un tratamiento específico, la estrategia más efectiva sigue siendo evitar la picadura del mosquito Aedes aegypti, principal transmisor del virus.
Armar un kit de repelentes es un paso clave, tanto para el hogar como para viajes o actividades al aire libre. Este kit debería incluir, en primer lugar, repelente corporal aprobado por las autoridades sanitarias, ya sea en spray, crema o roll-on. Los productos con DEET, icaridina o IR3535 son los más recomendados, siempre respetando las indicaciones de uso según edad y tiempo de exposición.
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Además del repelente corporal, es útil sumar repelentes ambientales, como tabletas, espirales o difusores eléctricos, especialmente para espacios cerrados o zonas con alta presencia de mosquitos. También conviene incluir after bite o cremas calmantes para aliviar la picazón en caso de picaduras, y alcohol o gel desinfectante para la higiene de la piel.
El uso correcto del repelente es tan importante como tenerlo a mano. Debe aplicarse sobre la piel expuesta y, en el caso de utilizar protector solar, siempre primero el protector y luego el repelente. Es fundamental reaplicarlo según lo indique el envase, sobre todo en jornadas calurosas o tras sudar mucho. En niños, se recomienda que el adulto realice la aplicación y evite zonas como manos, ojos y boca.
Más allá del kit personal, la prevención del dengue requiere acciones cotidianas para reducir la presencia del mosquito. El Aedes aegypti se reproduce en agua estancada, por lo que eliminar recipientes, vaciar platos de macetas, tapar tanques y limpiar canaletas resulta esencial. Una simple acumulación de agua puede convertirse en un criadero en pocos días.
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Ante la presencia masiva de mosquitos o síntomas compatibles con dengue —como fiebre alta, dolor muscular, dolor detrás de los ojos o cansancio extremo— se recomienda no automedicarse y consultar de inmediato al sistema de salud. Evitar el uso de aspirina o ibuprofeno es clave hasta descartar la enfermedad, ya que pueden agravar el cuadro.
La lucha contra el dengue es una responsabilidad compartida. Contar con un kit de repelentes, usarlo de manera adecuada y mantener hábitos preventivos en el hogar y el entorno son medidas simples que pueden marcar la diferencia y reducir significativamente el riesgo de contagio.