SOCIEDAD
ENTREVISTA

"Viva la droga": el drama del cura cordobés que pelea contra la influencia del narcotráfico en los chicos

La balacera contra el centro de rehabilitación de Mariano Oberlin evidenció el avance del narcotráfico en los barrios marginales de Córdoba. "Los chicos ven al narco como un modelo a seguir", lamentó.

Mariano Oberlín 06-02
OBERLÍN. “A veces la estiran tanto a la droga que ya no llega ni siquiera al umbral del efecto, entonces le ponen Raid o veneno para ratas”. FINO PIZARRO | Fino Pizarro

Narcotráfico, pobreza, inseguridad, armas, complicidad estatal. Las palabras por sí solas no alcanzan para dimensionar la realidad que proyecta Mariano Oberlin, un cura que lleva adelante dos fundaciones dedicadas a alejar y recuperar a chicos y adolescentes de la droga mediante la educación y el acompañamiento espiritual en Córdoba.

Oberlin es el titular de la parroquia de la periferia de la capital cordobesa, a los que define como "un gran bolsón de pobreza". Devenido en trabajador social, el sacerdote dice que si bien en la ciudad la droga "está metida en todos lados", el narcotráfico se transformó en un depósito de sueños truncos y oportunidades especialmente para los chicos de sectores marginales.

"Viva la droga"

"Los chicos ven al narcotráfico como la salida más honrosa", lamentó, y ejemplificó: "El otro día hicieron un allanamiento en el que salieron dos chicos esposados gritando: ¡Viva la droga!". Según su interpretación, se trata de un ejemplo más que evidencia la rotura de un tejido social en manos de la pobreza y la retirada del Estado, que por su parte todavía no logró recuperar terreno a través de programas sociales e inversión en infraestructura.

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Cura Mariano Oberlin 05042023
El cura Mariano Oberlin y el papa Francisco.

En diálogo con PERFIL, el sacerdote dio detalles de cómo el narcotráfico se convirtió en una especie de modo de salir adelante para los pibes de barrios marginales de Córdoba, una ciudad donde, si bien está lejos de los indicadores sociales de Rosario o el conurbano bonaerense, la violencia asociada al crimen organizado es moneda corriente y va en aumento. "No hemos llegado a tanto pero si nos descuidamos no estamos tan lejos. Todavía se puede hacer algo, incluso en Rosario", advirtió.

Narcotráfico en barrios: síntoma de pobreza estructural

La amenaza al centro del cura Oberlin

Oberlin vive con temor desde que balearon el centro de rehabilitación de adicciones que lleva su nombre y está ubicado en Campo de la Ribera, una de las zonas más calientes de Córdoba y del país. El cura Oberlin cree que la intención de la balacera era amedrentarlo. Dice que teme por la seguridad de los chicos dado que muchos tuvieron algún tipo de aproximación al narcomenudeo. En tierra de narcos, los ajustes de cuenta son moneda corriente.

"Recibimos amenazas porque vinieron canales de Córdoba que hicieron notas sobre lo que estaba pasando en el barrio. A los narcos no les gusta la visibilidad, tampoco les importa que tengas diez fundaciones. Yo tengo cierta protección, el tema son los chicos y el temor a una represalia", detalla.

Cura Mariano Oberlin 05042023
Mariano Oberlin dedica su vida a la labor pastoral en la Parroquia "Crucifixión del Señor" ubicada en una de las zonas mas caliente de la capital cordobesa.​

Ante el episodio de violencia, el párroco no se quedó de brazos cruzados y salió a buscar a los responsables. Encontró el auto en el que se trasladó el agresor y un cómplice e hizo su propia investigación. Pero la policía no hizo nada. Ni siquiera al constatar que el vehículo estaba en infracción por falsificar la patente. La inacción estatal garantiza la impunidad y así la rueda sigue girando.

"Sentimos que fue más un amedrentamiento que un intento de robo pero nunca lo supimos. Tenemos los nombres y denunciamos pero la policía nunca hizo nada. No sabemos por qué. Si fueron los narcos o se trató de una bronca particular con algún chico. La justicia lenta no es justicia", dijo al respecto.

Cura Mariano Oberlin 05042023
El trabajo social del cura Oberlin consta de dos fundaciones que brindan talleres de oficios a más de 700 chicos y adolescentes por semana e incluyen una escuela secundaria y una fábrica de muebles con materiales reciclados.

Impunidad y complicidad

Cuando el cura Oberlin comenzó su oficio en la parroquia que reúne a los barrios Müller y Maldonado, situados en la zona este dentro de la circunvalación de la capital cordobesa, no se imaginó el paquete que había comprado. La realidad social se le impuso cuando hizo el oficio fúnebre de dos adolescentes de 17 y 18 años adictos que se habían suicidado. A esto se sumó el de una nena de cuatro años presuntamente asesinada por un ajuste de cuentas entre narcos, algo que todavía no pudo corroborar la justicia pero que sirvió de antesala de la situación que se le vendría.

Cura Mariano Oberlin 05042023
En el centro Mariano Oberlin viven 40 chicos y 10 chicas.

"La droga está metida en todos lados, hasta en los countries", contó. Sin embargo, admitió que en el caso de los chicos de sectores pobres la situación se torna mas difícil, en especial en cuanto al acceso a tratamientos de adicciones. "La situación de un chico de un barrio humilde es distinta, no consigue trabajo o no tienen recursos para acceder a un tratamiento. Tienen más dificultades para pedir ayuda", agregó.

En ese sentido, destacó que en Córdoba el narcotráfico "sigue creciendo y termina siendo un modelo para los chicos", en especial por la impunidad con la que gozan los que lo llevan a cabo y el camino "fácil" que aparenta la venta de drogas como modo de ganarse la vida: "Son matones, tienen quienes lo defienden, tienen arreglos con alguien que les permite seguir haciendo lo suyo sin obstáculos, con impunidad".

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El rol del narcotraficante en los barrios

Con respecto al avance del crimen organizado, contó que hace trece años que los narcos ocuparon (la función social) el rol del puntero político, que a nivel territorial "asumía la conducción del tejido social" al bajar los recursos del Estado ante necesidades sociales urgentes. "Ese rol lo fue asumiendo el narcotraficante", sentenció.

En esa línea, Oberlin admitió que en los últimos años el Estado asumió de a poco ese rol de contención social al invertir en los barrios mediante programas sociales e infraestructura, algo necesario para combatir el poder narco. "Le falta asumir el rol de la conducción. El narco sigue siendo el que conduce en los barrios. Es como si fuese un padre: hay que poner la guita pero también estar presente", agregó.

A pesar de los avances, Oberlin aseguró que en Córdoba continúa la sensación de impunidad y la circulación del narcotráfico y de armas, una situación similar a la que se vive en otros distritos como Rosario o La Matanza. "La sensación es la misma. Arma calibre cuarenta no es un robo común. Son armas pesadas las que hay en la calle. Me da pánico. En parte por el consumo y en parte para conseguir armas cada vez más pesadas. Creo que no se está poniendo la mirada en eso", concluyó.

CD / ED