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¿Son lo mismo?

En 2015 se lo acusaba a Massa de no ser “lo nuevo” por integrar figuras del gobierno anterior. Probablemente eso no le preocupe a Randazzo porque su estrategia sea polarizar con Macri incorporando al kirchnerismo en una lista de unidad más factible, con Scioli debilitado y Cristina Kirchner “excluida”.

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Gira: con Néstor Kirchner tras asumir; con Cristina también como jefe de Gabinete; con Massa y Randazzo en el gobierno y en la oposición, e insultado en un shopping. | Cedoc Perfil

Hace cinco meses, el 27 de noviembre, en el reportaje largo de PERFIL, Massa respondió así:

“—¿No es curioso que Solá y Alberto Fernández hablen de unidad del peronismo cuando vos te postulás como un espacio disruptor desde esa fuerza?

—Están llamando a los peronistas que quieren soñar con construir la Argentina de la movilidad social ascendente y no tener que cargar en la espalda a aquellos que tienen que explicar causas judiciales. Es la unidad de los peronistas, no del PJ.

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—¿No es que ellos se estén yendo?

—No. No es una estrategia individual, es una decisión charlada. Es bueno que a los peronistas que no tengan causas y que tengan sueños los queramos abrazar.

—¿Seguro que no se está repitiendo lo del año pasado con De Narváez, Mónica López, Darío Giustozzi?

—No. Incluso estamos sumando dirigentes y lo hacemos de una manera mucho menos rimbombante que antes. Ni para la suma ni para la resta.

—¿Randazzo será el candidato en la Provincia?

—No sé cómo va a resolver el kirchnerismo la interna. No tienen congreso, todavía no tuvieron apoderados definidos, no tienen mecánica de interna.

—Lo ponés en la interna del kirchnerismo.

—Del FpV, digamos.

—No imaginás que pueda ser un competidor para esos peronistas que salen a buscar la unión del peronismo.

—Ojalá tome la decisión de abandonar el Frente para la Victoria y de construir algo nuevo. Bienvenida la competencia”.

Ya más adelante Massa agregó: “Nosotros tenemos que construir una fuerza fuerte que represente a los peronistas y a los progresistas y que sea alternativa al Gobierno. Tenemos que mostrar que hay un peronismo democrático, que puede ganar elecciones y que eso no significa destruir al gobierno que está gobernando”.

Jefe de campaña bis. Esta semana Florencio Randazzo anunció que Alberto Fernández será su jefe de campaña, un puesto que ya había ocupado en la campaña de 2003 de Néstor Kirchner antes de ser su jefe de Gabinete. Fernández se despidió de Massa diciendo que discrepaba de su visión económica porque para él, como para Randazzo, las políticas de Macri tenían “consecuencias nefastas”; no obstante, le gustaría que Massa se sumara a la unión del peronismo porque “es brillante y tiene un enorme futuro”.

La sensación que se tiene desde fuera del peronismo bonaerense es que todo es posible; en muchas provincias del interior, quizás por la responsabilidad de gobernar, el peronismo luce más institucional. Vale reconocer que cerca de Cambiemos hay otros dos ex funcionarios del gobierno kirchnerista: Martín Lousteau y Gabriela Ocaña, que también recorren caminos sinuosos.

En 2015 se lo acusaba a Massa de no ser “lo nuevo” por integrar figuras del gobierno anterior. Probablemente eso no le preocupe a Randazzo porque su estrategia sea polarizar con Macri incorporando al kirchnerismo en una lista de unidad más factible, con Scioli debilitado y Cristina Kirchner “excluida”. Ya como jefe de campaña de Randazzo, Alberto Fernández dijo sobre la ex presidenta: “Es una dirigente muy importante. Lo único que tiene que preguntarse es si la lógica de construcción que ella propone acepta a alguien más por fuera de su círculo”.

Quizás Randazzo termine quedándose con todo el pan-peronismo, como hace dos semanas conjeturó esta contratapa (ver: e.perfil.com/Randazzo-toma-todo), y quizás termine siéndole útil reciclar a un Alberto Fernández cuya imagen cuesta separar de la persecución a la prensa para quienes fuimos críticos del kirchnerismo desde el comienzo, como Editorial Perfil. No es ésa la experiencia que tiene Clarín, con el que se llevó especialmente bien, ni la de muchos de los medios que recién bastante después se hicieron críticos.

La imagen que nos quedó de Alberto Fernández es la de alguien más presentable que Aníbal Fernández o De Vido, e intelectualmente más sólido que la gran mayoría, pero por eso con mayor capacidad para disimular que en lo profundo pueda ser igualmente antirrepublicano.

Hace varios meses Alberto Fernández fue insultado en el shopping Patio Bullrich (ver: e.perfil.com/insultos-A.Fernandez) y en lugar de buscar minimizar lo que ocurría salió a enfrentar a quienes lo acusaban de ladrón. Si realmente la mirada que Alberto Fernández tiene de sí mismo coincide con esa actitud de sentirse ofendido y con el discurso republicano del que siempre hizo gala, debería hacer una pública autocrítica y un pedido de disculpas a Editorial Perfil por su responsabilidad como jefe de Gabinete en la discriminación que ejecutó su gobierno probada por la Justicia en fallos de jueces, Cámara y Corte.

Y además de a sí mismo, Alberto Fernández le haría un bien a Randazzo al demostrar que como candidato de unidad del peronismo bonaerense no comparte lo negativo y que él sólo tomará lo positivo del kirchnerismo, que obviamente lo tuvo y lo pueden reconocer críticos de la primera hora, como quien suscribe.