INTERNACIONAL
cambia, todo cambia

La crisis democrática acorta las diferencias

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Vivimos en la sociedad líquida de la que habló Bauman. El laicismo debilitó a las religiones cívicas; cada vez son menos los que creen en el liderazgo vertical y los textos sagrados. La mayoría de la gente se siente al margen de la discusión tradicional.
Los electores ahora forman parte de una opinión pública autónoma, que ha debilitado el poder de los líderes, de los partidos, de las organizaciones, y no depende de nadie. Los medios electrónicos fomentaron la autonomía de la gente y pusieron en crisis a la democracia representativa. Hasta hace poco, los ciudadanos sentían la necesidad de que los representaran estructuras políticas, eclesiásticas, sindicales y de otros órdenes. Ahora se conectan con el mundo cuando quieren; adquieren y crean informaciones que transmiten casi sin límites. No sienten la necesidad de que alguien los represente.

La democracia se volvió horizontal, desapareció la distancia entre el dirigente y el dirigido, entre el emisor y el receptor del mensaje. La opinión pública está conformada por millones de personas que intercambian fotos, frases y mensajes de texto, que circulan a través de todo tipo de medios. Se genera un torbellino de información acerca de pornografía, deporte, música, chismes, mascotas, el cosmos, ovnis, rumores de la farándula, en el que los mensajes políticos tienen un espacio muy reducido, y eso no va a cambiar aunque se organicen todos los días cadenas nacionales o se repartan masivamente textos políticos. La cuestión de fondo es que los jóvenes leen más a Germán Garmendia que a Antonio Gramsci y rechazan masivamente a los partidos políticos, el Parlamento, los sindicatos y a todo lo que tiene que ver con la política.

 Cuando preguntamos en una encuesta algo que no interesa a los encuestados, el resultado tiende a ser parejo porque se reparten randómicamente: aproximadamente la mitad dice que sí y la otra mitad, que no. En las últimas elecciones y consultas populares, la abstención ha sido enorme y los resultados, ajustados, porque no interesan a la mayoría de los electores. En la consulta colombiana se abstuvo más del 60% de los votantes y el porcentaje subió entre los jóvenes a cerca del 80%. En la mayoría de los procesos electorales, es alarmante la abstención juvenil. En las segundas vueltas, los resultados suelen ser parejos porque muchos votantes se ven obligados a escoger entre dos males menores que ya rechazaron en la primera.
En definitiva,º ha crecido la abstención, se han vuelto menores las diferencias y a veces se abrieron las puertas para candidatos estrafalarios como el payaso Tiririca, Maduro o Trump, como consecuencia de la crisis de la vieja política.

*Politólogo