En una carrera desesperada contra el tiempo, y en procura de que todavía pudiera darse el milagro de hallar a más sobrevivientes, bomberos y rescatistas cavaban este sábado entre toneladas de basura de un vertedero de residuos que colapsó en el centro de Filipinas, con un saldo hasta el momento de un muerto ya confirmado y al menos 38 desaparecidos..
Justamente esas decenas de trabajadores de saneamiento quedaron sepultados bajo el impresionante alud de residuos que cayó cuando se derrumbó una de las paredes del llamado Relleno Sanitario de Binaliw, una instalación privada en la turística ciudad de Cebú.
"Doce empleados fueron rescatados en la primera etapa de las tareas de asistencia", y las tareas de hallar a más supervivientes siguen sin descanso, dijo Néstor Archival, alcalde de esa localidad de más de un millón de habitantes.
Fotos aéreas publicadas por la policía mostraban lo que parecían ser múltiples estructuras aplastadas bajo el peso de la basura, que se apilaba formando una montaña y uno de cuyos lados cedió para permitir una "catarata" de basura.

Jason Morata, subdirector de información pública de Cebú, dijo que los edificios sepultados albergaban "oficinas, áreas de recursos humanos, administración y sectores del personal de mantenimiento" de la empresa que gestionaba el vertedero.
"Estamos considerando varios factores. Si recuerdan, Cebú se vio afectada por dos tifones a finales de 2025 (...) y también por un terremoto", añadió, intentando encontrar razones naturales que expliquen la catástrofe. La empresa no respondió a solicitudes de información.
"No sabemos qué causó el derrumbe. No llovía en absoluto", dijo, por su parte, Marge Parcotello, miembro del personal civil del departamento de policía de Consolación, ciudad que limita con el relleno sanitario. El funcionario estimó que "muchas de las víctimas" son de esa localidad. Más de 200 personas murieron en julio de 2000 en un episodio similar, cuando una avalancha de basura arrasó un barrio marginal de Manila en el que vivían varios miles de recolectores.
AFP/HB