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Carlos Burgueño sobre la revisión del acuerdo: “Se va a aprobar”

El periodista económico explicó por qué el Fondo aprobará la primera revisión del acuerdo, pese a la falta de acumulación de reservas y la polémica por la inflación.

FMI (Cedoc)

Argentina se encamina a aprobar la primera revisión del acuerdo de Facilidades Extendidas con el Fondo Monetario Internacional, aun cuando no cumplió una de las metas centrales. Así lo anticipó Carlos Burgueño, periodista económico, quien fue categórico: “Lo que va a pasar en marzo es que se va a aprobar”. Según explicó, “a nadie le conviene que la Argentina no apruebe el primer año de facilidad extendida”.

El acuerdo firmado en abril de 2025 tiene una vigencia de diez años y este es su primer examen formal. Burgueño recordó que existen tres metas explícitas: “superávit fiscal, no emisión monetaria y acumulación de reservas”. En ese marco, destacó que “Argentina no emitió pesos para gasto corriente” y que el superávit fiscal “no tiene discusión, incluso amerita felicitación”.

Reservas, waiver y cambio de estrategia del Banco Central

El principal incumplimiento fue la acumulación de reservas. “Argentina no cumplió con una meta clave que es la acumulación de reservas”, afirmó Burgueño. Sin embargo, explicó que el escenario cambió en el arranque de 2026: “El Banco Central está comprando a un muy buen ritmo dólares”, lo que modificó la mirada del FMI.

El giro fue contundente. “Este cambio de política tan claro de compra de reservas cambió el panorama y la visión del FMI”, señaló. Desde febrero, el Central acumuló más de USD 1.200 millones y el Gobierno ratificó una meta acordada con el Fondo: “Este año el gobierno va a comprar 10.000 millones de dólares”.

Para Burgueño, el mensaje es claro: “Si Argentina no cambiaba esta actitud, no iba a recibir el waiver del FMI”. Con este nuevo enfoque, la aprobación de la revisión luce prácticamente asegurada.

Inflación, credibilidad y la cuarta meta no escrita

Otro foco de tensión es la medición de la inflación. Burgueño explicó que “el FMI toma los datos oficiales de los países”, y recordó que cuando Argentina tuvo un índice intervenido, “el Fondo ponía un asterisco y pedía tomarlo con prudencia”. Por eso, la credibilidad estadística es clave.

Si bien el FMI había avalado el nuevo índice, el Gobierno decidió postergar su aplicación. “No creo que haya un problema serio con esto, pero es un problema”, advirtió. Y sumó una variable decisiva: “La cuarta meta, no escrita, es que la recaudación crezca por arriba de la inflación”.

Ese punto no se cumplió en los últimos meses y agrega presión. Además, Burgueño fue tajante sobre el impacto político: “Esto es casi un tiro en el pie y capaz no era necesario”. Según explicó, aplicar el nuevo índice en 2026 podría haber elevado la inflación medida por tarifas y servicios, generando “problemas políticos serios”.

Aun así, concluyó que el acuerdo seguirá adelante. “A nadie le conviene que Argentina no cumpla”, resumió.