Crisis en el consumo de carne: claves del desplome histórico y precios en tensión
El presidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), advirtió que el consumo de carne atraviesa su nivel más bajo en dos décadas en un contexto de precios elevados y caída del poder adquisitivo.
La crisis del consumo de carne en Argentina refleja una combinación de factores estructurales y coyunturales que tensionan tanto a productores como a consumidores. En ese sentido, Ariel Morales Antón fue claro al describir el escenario actual: “Estamos en una caída del consumo en relación a otros años. Varios factores, muchas variables”.
Entre las causas principales, el especialista destacó la escasez de hacienda y el deterioro del ingreso real. “Hay una falta importante de hacienda gorda en la oferta en los mercados”, explicó, al tiempo que subrayó que “la carne hoy tiene un valor alto para el asalariado”.
Esta situación se agrava por el contexto económico general: “Hay pérdida de empleo, gente que se está quedando sin trabajo y costos fijos de vida altos”.
Menor consumo y precios en búsqueda de equilibrio
A pesar de la fuerte caída en la demanda, los precios no habían mostrado una baja sostenida hasta los últimos días. Sin embargo, el mercado comenzó a dar señales de ajuste. “Hoy tuvimos una baja importante… quedaron muchos lotes sin vender”, señaló Morales Antón, evidenciando un freno por parte de los consumidores.
El especialista remarcó que el mercado está en proceso de encontrar un nuevo equilibrio: “La gente le puso un límite al precio en el mostrador” y eso podría marcar una tendencia en las próximas semanas. Aun así, aclaró que el comportamiento futuro dependerá de la reacción de la demanda: “El que manda en este negocio de oferta y demanda es el consumidor final”.
En paralelo, los productos sustitutos ganan terreno en la dieta diaria. “El pollo o el cerdo están avanzando sobre la carne y están reemplazando en el plato de los argentinos ese alimento”, afirmó.
Cambio forzado en el consumo y problemas estructurales
Consultado sobre un posible cambio en los hábitos, Morales Antón relativizó esa idea y la vinculó directamente al bolsillo: “No sé si es un cambio en los hábitos, sino un cambio en el poder de compra”. En esa línea, insistió en que la sustitución de cortes responde a una necesidad: “Están reemplazados forzosamente por un tema de poder adquisitivo”.
Además, el titular de CAMyA explicó que la situación actual también tiene raíces en decisiones del pasado. “Cuando un producto vale poco, hubo productores que perdieron mucha plata y hubo desinversión”, recordó, señalando que eso derivó en una caída del stock ganadero.
Esa falta de oferta sigue siendo un factor determinante: “Si no aumentamos el stock en la oferta, no va a bajar nunca”, advirtió. Según su análisis, la recuperación del equilibrio dependerá de recomponer la cantidad de hacienda disponible y de una mejora en los ingresos de los consumidores.
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