Sistema previsional

Eugenio Semino sobre la crisis del PAMI: “Es un modelo de gestión que ya está perimido”

Denuncian demoras en prestaciones, falta de insumos y problemas estructurales en el sistema.

PAMI (Cedoc)

La situación del PAMI atraviesa un momento crítico a nivel nacional, con problemas que afectan directamente la atención de los jubilados y pensionados. La falta de prestaciones, demoras en intervenciones y dificultades en el acceso a medicamentos reflejan un escenario que, según especialistas, no es nuevo, pero sí cada vez más grave.

En diálogo con Canal E, el defensor de la tercera edad Eugenio Semino analizó el funcionamiento del sistema y advirtió sobre una crisis estructural que se arrastra desde hace años y que hoy muestra su cara más aguda.

Una crisis estructural que se profundiza

Semino explicó que el PAMI enfrenta una “crisis crónica” producto de años de intervenciones y falta de planificación a largo plazo. “No hay un directorio ni una estrategia permanente”, señaló, al remarcar que las políticas del organismo cambian según cada administración.

En este contexto, indicó que el sistema funciona con decisiones coyunturales que no logran resolver los problemas de fondo.

Prestaciones interrumpidas y demoras críticas

Uno de los principales problemas se observa en la atención médica, donde las prestaciones no se brindan en tiempo y forma. “Hay suspensión de intervenciones quirúrgicas porque no llegan los insumos”, advirtió Semino, al describir la gravedad de la situación.

Además, señaló que las internaciones geriátricas pueden demorar meses, algo incompatible con la urgencia de los pacientes y sus familias. También se registran faltantes de camas y conflictos con médicos de cabecera, lo que dificulta aún más el acceso al sistema de salud.

Copagos y desigualdad en el acceso

En el interior del país, el escenario se agrava por la falta de alternativas médicas y la aparición de prácticas irregulares. “Muchos prestadores piden copagos en negro”, afirmó Semino, lo que deja a los jubilados en una situación de extrema vulnerabilidad.

Con ingresos que rondan entre los 400.000 y 500.000 pesos, muchos afiliados no pueden afrontar estos costos adicionales. La falta de opciones en determinadas regiones obliga a aceptar estas condiciones o directamente quedar sin atención.

Problemas de financiamiento y aumento de la demanda

El especialista explicó que el financiamiento del PAMI proviene de los aportes de trabajadores activos y jubilados, además de impuestos específicos. Sin embargo, advirtió que el sistema enfrenta una doble presión: caída de ingresos y aumento de beneficiarios.

Más del 40% del trabajo no registrado desfinancia el sistema”, indicó, al tiempo que remarcó que el padrón crece porque las obras sociales derivan a sus jubilados al PAMI. A esto se suma un fenómeno global: el envejecimiento de la población, que incrementa la demanda de servicios de salud.

Un modelo “perimido” frente a nuevas necesidades

Semino fue contundente al definir el esquema actual: “Es un modelo de gestión que ya está perimido en el mundo”. Según explicó, el sistema argentino se enfoca en atender urgencias, pero no contempla políticas de cuidado a largo plazo para adultos mayores.

“Cuando las enfermedades no se pueden curar, hay que cuidar, y eso implica servicios que en Argentina no existen”, sostuvo. En ese sentido, mencionó la necesidad de desarrollar redes de atención domiciliaria, centros de día y sistemas de acompañamiento, como ocurre en otros países.

La urgencia de soluciones inmediatas

Más allá de los problemas estructurales, el especialista remarcó la necesidad de resolver las urgencias actuales. “Lo indispensable es que se recompongan inmediatamente las prestaciones”, afirmó, al señalar que hoy muchos jubilados no pueden acceder ni siquiera a medicamentos básicos.

Para Semino, la crisis del PAMI exige no solo medidas de corto plazo, sino una reforma integral que permita garantizar el acceso a la salud de una población cada vez más envejecida.