Julio Gambina: “Los ingresos de la mayoría de la población están por debajo de la evolución de los precios”
El economista alerta sobre la pérdida sostenida del poder de compra y sus consecuencias en el consumo.
La mirada de Julio Gambina sobre la coyuntura económica es tajante y expone una fuerte dualidad: sectores concentrados que se benefician frente a una mayoría social golpeada por la pérdida de ingresos. “Creo que es muy distinta la sensación que tienen sectores económicos concentrados beneficiados de la política económica”, afirmó el economista a Canal E, al señalar que actividades como la exportación energética atraviesan un momento favorable, incluso en un contexto internacional adverso.
Sin embargo, esa bonanza no se traslada al conjunto de la sociedad. “La calle es un llanto total”, sentenció, al describir el deterioro del poder adquisitivo y el impacto del ajuste sobre jubilaciones y salarios. Según explicó, existe una política deliberada de contención de ingresos como herramienta antiinflacionaria, lo que genera un desfasaje creciente frente a la suba de precios.
Ajuste, consumo y deterioro social
Gambina remarcó que el problema no se limita a los sectores de ingresos fijos, sino que se expande a toda la economía: “Los ingresos de la mayoría de la población están por debajo de la evolución de los precios”, lo que repercute en el consumo y en la actividad comercial. La proliferación de ofertas, descuentos agresivos y liquidación de stock son, para el economista, señales claras de un mercado interno debilitado.
En ese marco, advirtió sobre la magnitud del fenómeno social: “Tenés un nivel de pobreza que es un tercio de la población”, algo que definió como parte de un cambio estructural de largo plazo. A esto se suma el deterioro del empleo, no solo por el aumento del desempleo sino por la precarización: crecen los trabajos sin seguridad social y las alternativas vinculadas a plataformas digitales.
Un cambio estructural en marcha
Para Gambina, lo que ocurre excede una coyuntura económica: “Lo que estamos viviendo es una reestructuración global de la economía argentina”, que también abarca dimensiones políticas, culturales y sociales. En ese proceso, cuestionó el avance del comercio electrónico basado en importaciones, al considerar que “es un subsidio a la producción extranjera” que debilita la industria local.
Además, puso el foco en el sistema financiero y el rol del crédito. Señaló que gran parte de los recursos se orientan a financiar la deuda pública en lugar de impulsar la producción: “Los recursos que hay en la Argentina se utilizan para financiar la deuda pública y no necesariamente para proyectos productivos”.
Finalmente, alertó sobre el peso del endeudamiento y las restricciones que impone a la política económica, en un contexto donde incluso con superávit fiscal persisten las necesidades de financiamiento y aumenta el riesgo país. Para el economista, el debate de fondo pasa por definir qué modelo productivo necesita la Argentina y cómo orientar sus recursos para sostenerlo.
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