El análisis del economista Orlando Ferreres en Canal E sobre la economía argentina en 2026 parte de una definición clave: “Hay sectores contradictorios, sectores que crecen mucho y sectores que decaen mucho”, reflejando una dinámica desigual donde conviven actividades en expansión —como energía y agro— con una industria en retroceso.
El economista destacó que, pese al crecimiento del PBI del 4,4% en 2025, el panorama actual es más moderado: “Las perspectivas se vuelven un poco dispares”, explicó, al proyectar un crecimiento cercano al 2,8% para este año. En ese sentido, subrayó que el rebote económico previo no logra consolidarse de forma homogénea.
Inflación persistente y dudas sobre el rumbo
Uno de los ejes centrales es la inflación, que volvió a mostrar señales de aceleración. “Reapareció la inflación al 2,9% estos dos últimos meses”, advirtió Ferreres, anticipando que marzo también rondaría el 3%. Para todo 2026, estimó: “Las perspectivas para el año 2026 de la inflación son de 27,5%”, un nivel que sigue siendo elevado.
El economista explicó que la dinámica de precios mayoristas funciona como indicador adelantado: “La mayorista es la que primero avanza sobre los distintos precios al consumidor”, lo que condiciona las expectativas inflacionarias. A esto se suman ajustes en tarifas y combustibles, que presionan sobre los costos.
Además, se mostró escéptico frente a las proyecciones oficiales más optimistas: “No sé si va a ocurrir es tener mucho optimismo para pensarlo”, dijo sobre la posibilidad de una inflación cercana a cero en los próximos meses.
Tipo de cambio, empleo y una economía más cara
Ferreres también alertó sobre el atraso cambiario y sus consecuencias: “La paridad teórica de equilibrio del mes de marzo ya nos da como 1920”, señaló, marcando la brecha con el tipo de cambio actual. Esta situación impacta en la competitividad y encarece la economía en dólares.
En ese contexto, advirtió efectos concretos: “Está bajando mucho, más del 15%” la llegada de turistas extranjeros, mientras crecen los viajes de argentinos al exterior. A nivel productivo, la caída de la actividad industrial también incide en las importaciones y el empleo.
El mercado laboral aparece como uno de los puntos más sensibles. Ferreres remarcó que los sectores que más crecen no generan suficiente trabajo: “Menos empleo, tal cual”, afirmó. En paralelo, explicó que la industria —tradicional generadora de empleo— es la más golpeada.
Como resultado, el desempleo aumentó: “El desempleo aumentó al 7,5%”, con picos más altos en zonas industriales como el conurbano bonaerense. Además, los jóvenes enfrentan mayores dificultades: “Son los que tienen más dificultades para conseguir trabajo”, concluyó.