Inflación

Tristán Rodríguez Loredo: “Estamos estacionados entre el 2% y el 3%, y es muy difícil bajar ahora ese punto”

El editor de la revista Noticias, explicó por qué bajar la inflación en Argentina no alcanza para resolver los desequilibrios estructurales de la economía.

Inflación (Noticias Argentinas)

La desaceleración inflacionaria lograda en los últimos dos años representa un avance significativo para la economía argentina, aunque todavía lejos de ser una solución definitiva. Así lo planteó Tristán Rodríguez Loredo, en Canal E, quien puso el fenómeno en perspectiva histórica: “Argentina no es de los últimos dos años, sino de los últimos 50 años”, recordó, al ubicar el origen del problema en el shock inflacionario de 1975.

Según el analista, la inflación baja es una condición necesaria, pero no suficiente. “Para de donde veníamos es como que de golpe estamos con un incendio: lo primero que queremos es que pare el incendio”, graficó. En ese marco, destacó que el proceso desinflacionario se profundizó durante 2024 y 2025 hasta alcanzar “1,5% en mayo de 2025”, aunque luego el índice quedó estancado.

La meseta inflacionaria y los límites del ajuste

Rodríguez Loredo explicó que el principal dilema actual es cómo perforar la meseta en la que se encuentra la inflación. “Estamos estacionados entre el 2% y el 3%, y es muy difícil bajar ahora ese punto”, señaló, aludiendo al impacto de factores como tarifas, subsidios y precios regulados.

A su vez, remarcó que incluso con inflación cero siempre existen subas puntuales. “Siempre va a haber algo: la carne, la verdura, las tarifas”, explicó, subrayando que el promedio puede bajar aunque algunos precios sigan subiendo.

El contexto actual, agregó, se diferencia de etapas anteriores por la velocidad de reacción social y financiera. “La respuesta de la gente y de los mercados hoy es instantánea, y hay memoria de todo lo que pasó”, afirmó, lo que limita los márgenes de maniobra de la política económica.

Salarios, poder adquisitivo y política de ingresos

Uno de los puntos más sensibles es el vínculo entre inflación y salarios. Rodríguez Loredo advirtió que el ancla salarial tiene costos evidentes: “Si el salario está congelado y la inflación sigue en 2,8%, hay pérdida de poder adquisitivo”.

Sin embargo, aclaró que el impacto no es homogéneo. “Hablar de promedios es engañoso: hay sectores que se escapan para arriba y otros que quedan muy rezagados”, explicó, señalando que las paritarias dependen de la correlación de fuerzas y del sector productivo.

Finalmente, sostuvo que el desafío de fondo es construir consensos duraderos. “La gran pregunta es si se puede encontrar un camino consensuado hacia una desaceleración sostenida de la inflación”, concluyó, advirtiendo que sin una política de ingresos integral, la estabilidad seguirá siendo frágil.