Caso Agostina Vega: el minuto a minuto del femicidio según el expediente judicial
El fiscal Raúl Garzón reconstruyó con precisión horaria la secuencia del crimen que terminó con la vida de Agostina Vega, de 14 años. El expediente detalla cómo el imputado Claudio Barrelier planificó el engaño, aisló a la adolescente y contó, según la instrucción, con la cobertura posterior de dos personas de su entorno.
El sábado 23 de mayo pasado, Agostina Vega salió de su casa en barrio Ampliación América pasadas las 22.00. Creía que iba a participar de una sorpresa para su madre. No volvió.
Esa reconstrucción está contenida en el expediente de la causa que instruye el fiscal Raúl Garzón, al que las partes accedieron el viernes pasado tras el levantamiento del secreto de sumario. El documento traza una cronología precisa de lo ocurrido entre la noche del sábado y los días posteriores, y sostiene que Barrelier -exbecario municipal de 34 años- actuó como autor material del femicidio, con la asistencia posterior, aunque independiente entre sí, de Osvaldo Fassetta y Soledad Andreani, imputados por encubrimiento agravado en contexto de violencia de género.
Según el documento judicial, Barrelier esperó a la adolescente en la intersección de las calles Fragueiro y Juan del Campillo, en barrio Cofico, con la capucha de su campera colocada. Cuando el remis en el que viajaba Agostina llegó al lugar, él abonó el pasaje. La joven descendió sin recelo: confiaba en él por el vínculo que lo unía a su madre.
Un mes sin Agostina Vega: el dolor que sigue intacto y una investigación que aún busca respuestas
A las 22.55, Barrelier la condujo caminando hasta su vivienda en Juan del Campillo 878, a dos cuadras del punto de encuentro. Una vez adentro, la situó en el garaje -sector de uso casi exclusivo del imputado- y cerró con llave la puerta que comunicaba ese espacio con el resto de la casa.
A las 22.57, según consta en el expediente, Barrelier recibió aviso de que dos inquilinos estaban por llegar al inmueble, los hermanos Matías y Lucas Córdoba. Tras su ingreso a las 23:04, el primero de los hermanos habría ido al baño delantero de la vivienda, mientras que su hermano Lucas habría permanecido en el living comedor.
Apenas unos segundos después, Barrelier pasó del garaje al living y les indicó que tomaran un colchón, cerraran la puerta y arrojaran la llave por hacia el interior del living por un hueco de la puerta. Los inquilinos se retiraron -presuntamente sin ver ni oír a Agostina- a la cocina del fondo, donde cenaban Marianela Palmero y la hija que tiene en común con Barrelier, junto a Eugenia Ludmila Ascarruz.
La instrucción sostiene que el imputado actuó con premeditación para dejar a la adolescente en situación de total indefensión: el aislamiento del garaje del resto de la casa fue deliberado y sistemático.
La maniobra de desvío
En paralelo al operativo de búsqueda que se inició durante la madrugada del domingo 24, el expediente describe la actuación de Fassetta. El imputado, que conocía a Barrelier y tenía llave de la vivienda porque residía allí temporalmente, acompañó a Melisa Heredia -madre de Agostina- al momento de radicar la denuncia. Según la instrucción, en ese contexto habría orientado el relato de Heredia hacia la figura de un tercero ajeno al hecho, desviando el foco inicial de la investigación.
La instrucción también consigna que entre las 5.30 y las 7.45 de la madrugada del domingo, Fassetta mantuvo al menos seis comunicaciones telefónicas con Barrelier, en momentos en que la búsqueda de Agostina estaba en curso. La más extensa, a las 06.36, duró 38 minutos. Para la fiscalía, esas llamadas le permitieron al imputado principal conocer el avance de la pesquisa en tiempo real.
A las 18.00 del domingo, Heredia amplió su denuncia y mencionó por primera vez a Barrelier, tras hablar con el remisero que había llevado a su hija. Ese dato también fue transmitido a Barrelier por Fassetta, según la instrucción. Minutos antes de las 19.00, Barrelier y Fassetta mantuvieron otra comunicación que duró casi 27 minutos.
El Ford Ka y el traslado
Durante la tarde del domingo, Barrelier intentó conseguir un vehículo. Se comunicó con Soledad Andreani, su expareja, y le pidió prestado su Ford Ka negro. Ella se negó en un primer momento, incluso ante un requerimiento reiterado a las 21.09.
Al día siguiente, el feriado del lunes 25 de mayo, Barrelier volvió a insistir. A las 9.48 viajó en Uber hasta la casa de Andreani en barrio Yofre, y a las 10.42 ella le entregó el auto. El expediente sostiene que Andreani sabía en ese momento que su expareja era sospechoso por la desaparición de Agostina.
Barrelier regresó con el vehículo a Juan del Campillo 878. Durante aproximadamente 18 minutos cargó distintos elementos en el auto. Luego se dirigió a una zona rural de barrio Ampliación Ferreyra y descartó los restos de la adolescente en dos puntos distintos. Las cámaras de seguridad registraron el ingreso del Ford Ka al descampado poco después de las 11.32 y su salida cerca de las 12.15. El sábado 30 de mayo, los restos fueron hallados por la instrucción.
A las 12.32, Barrelier estaba de regreso en la casa de Andreani. Tenía la espalda húmeda de transpiración. El auto estaba cubierto de tierra. Según el expediente, Andreani lavó en ese momento las prendas de vestir que Barrelier portaba en una mochila: una campera tipo deportiva, un buzo de color marrón, un pantalón de jogging, vestimentas presuntamente utilizadas por el acusado al momento del femicidio y al enterrar el cuerpo desmembrado de la víctima.
Esa tarde, el padre de Agostina, Gabriel Vega, se presentó en la casa de Andreani. Ella estuvo presente durante el encuentro y, según la instrucción, respaldó la versión que Barrelier le transmitía al padre de la víctima, orientando la búsqueda hacia una supuesta responsabilidad de la madre.
El martes 26, el hijo de Andreani llevó el Ford Ka a un lavadero. Esa misma noche, Barrelier fue detenido. Andreani no se presentó ante ninguna autoridad judicial ni aportó información a la causa.
El cuadro acusatorio
Garzón imputó a Barrelier por abuso sexual con acceso carnal y homicidio triplemente calificado: por alevosía, por mediar violencia de género (femicidio) y por criminis causae, es decir, para ocultar el delito sexual previo. En la indagatoria, Barrelier se abstuvo de declarar.
Fassetta y Andreani enfrentan la acusación de encubrimiento agravado. La instrucción precisó que sus conductas fueron independientes entre sí y no responden a una planificación conjunta. Ambos también se abstuvieron de declarar.
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