INDUSTRIA

Por qué la economía produce más pero destruye puestos de trabajo y reduce los salarios reales

La paradoja de un PBI que avanza impulsado por las exportaciones, mientras que, al mismo tiempo, sufre el impacto del crédito caro, una caída del $11\%$ en la inversión y un deterioro silencioso en la calidad del mercado laboral.

Por qué la economía produce más pero destruye puestos de trabajo y reduce los salarios reales Foto: .

La actividad económica del país comenzó a mostrar una serie de comportamientos atípicos donde la evolución del Producto Bruto Interno (PBI) no se traslada al bienestar general ni a la sustentabilidad del crecimiento.  Un informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia expone las contradicciones de un esquema que combina expansión de la producción con menor stock de capital, salarios deteriorados por el recambio ocupacional y creación de PBI a costa de la pérdida de puestos de trabajo.

El PBI se ubicó un 5% por encima del promedio de 2023, impulsado principalmente por el dinamismo de las exportaciones, que registraron un salto del 36%. Sin embargo, la inversión (Formación Bruta de Capital Fijo) tomó el camino inverso y quedó un 11% por debajo de ese mismo período de referencia, acumulando cuatro trimestres seguidos en terreno negativo.

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Este freno en el gasto de capital y equipamiento se atribuye a dos factores centrales:

  • Encarecimiento del crédito: La suba de las tasas de interés desalentó los proyectos productivos de mediano y largo plazo.

  • Sustitución de producción local: Las importaciones crecieron por encima del consumo, indicando que parte de la demanda agregada comenzó a abastecerse con bienes externos en lugar de traccionar la industria nacional.

La falta de renovación del stock de capital genera una asimetría clave: la economía arriesga fatigar la maquinaria existente, ralentizando la capacidad de sostener la recuperación.

Deterioro del salario por "efecto composición" en el mercado laboral

La caída del poder adquisitivo en el sector privado registrado no respondió únicamente a que los aumentos paritarios quedaran por debajo de la inflación. 

Un cuarto de la pérdida del salario real privado respondió a un fenómeno de reconfiguración del empleo: la destrucción de puestos en los rubros con mejores sueldos y su reemplazo por vacantes en sectores con menores ingresos.

  • Sectores de altos ingresos en baja: Las actividades con los salarios más elevados redujeron su personal. Minas y Canteras recortó su plantilla un 4,5%, la Industria un 5,1% y la Intermediación Financiera un 4,2%.

  • Sectores de bajos ingresos en alta: El empleo solo se expandió en Comercio (2,8%) y Educación (1,4%), donde las remuneraciones promedio se ubican un 20% y un $45% por debajo de la media nacional, respectivamente.

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De no haber cambiado la estructura del mercado de trabajo, la caída del salario real habría sido del 4,5% en lugar del 5,9% efectivo. Esta migración implica que no alcanzará solo con ganarle a la inflación en las paritarias para recuperar el terreno perdido, sino que se requerirá una recomposición de los sectores más castigados.

Crecimiento sin empleo: más producción con menos trabajadores

La tercera anomalía del mapa económico actual rompe con los esquemas tradicionales: el PBI crece mientras el nivel general de empleo formal disminuye.

Anteriormente, este fenómeno se explicaba porque los rubros en expansión (como el agro o el petróleo) requerían poca mano de obra frente a la caída de sectores empleo-intensivos como la industria o la construcción. Sin embargo, la dinámica reciente muestra que casi la mitad de los sectores que crecen lo hacen reduciendo su personal. 

Rubros como Minería, Intermediación Financiera y "Resto de Servicios" producen más que hace tres años pero con menos trabajadores. En el extremo opuesto, el Comercio produce casi un 8% menos pero sostiene un 3% más de empleados.

Dado que la inversión cayó en el agregando nacional, este desacople entre PBI y trabajo no responde a un proceso de modernización o reemplazo de mano de obra por maquinaria, exponiendo una fragilidad estructural en el proceso de reactivación.