La inflación de la zona del euro se aceleró más de lo esperado y alcanzó su nivel más alto en tres años, reforzando las expectativas de que el Banco Central Europeo seguirá elevando las tasas de interés.
Los precios al consumidor aumentaron 3,8% interanual en septiembre, frente al 3,2% del mes anterior, informó Eurostat el viernes. Es el nivel más alto desde septiembre de 2023 y supera ligeramente la estimación mediana de 3,7% de una encuesta de Bloomberg.
La inflación subyacente —que excluye componentes volátiles como la energía, que ha impulsado el episodio más reciente de presión sobre los precios— aumentó a 2,5%, como se esperaba. El indicador de servicios avanzó a 3,2%.
Europa atraviesa un nuevo repunte de la inflación, ya que la falta de avances para poner fin a la guerra con Irán ha vuelto a impulsar los mercados del petróleo y el gas natural. Los precios aumentaron más de lo previsto en las cuatro mayores economías de la zona del euro y llegaron hasta 5% en España.
La economía de los 21 países se ha mantenido firme, particularmente después de que el BCE elevara dos veces los costos de endeudamiento. Sin embargo, los gobiernos, cuyas finanzas ya estaban bajo presión, tienen dificultades para apoyar a hogares y empresas en medio de una ola de ventas global de bonos.
Los responsables de la política monetaria del BCE quieren evitar que el shock energético se arraigue en la economía a través de factores como fuertes demandas salariales y mayores precios de venta de las empresas. Se espera que eleven las tasas de interés al menos dos veces más, aunque disminuyen las apuestas a un movimiento este mes.
La presidenta, Christine Lagarde, inició esta semana una serie de intervenciones de importantes banqueros centrales sugiriendo que no hay apuro por endurecer aún más la política monetaria. Dijo que los mayores rendimientos limitarán la expansión económica y reducirán la transmisión del shock energético a los precios en general.

La miembro del Comité Ejecutivo Isabel Schnabel adoptó un tono similar al señalar que en los próximos meses surgirá un “panorama más claro” sobre la inflación.
Pese a la resistencia mostrada hasta ahora, aumentan las dudas sobre la capacidad de la economía para soportar el nuevo impacto de los precios. Ante el creciente descontento público, países como Alemania han reducido los impuestos a los combustibles para aliviar el fuerte aumento de los precios en las estaciones de servicio. Sin embargo, al BCE le preocupa que este tipo de medidas no focalizadas puedan agravar el problema general de la inflación.
También hay otras señales de que la situación podría empeorar. Una encuesta mensual de la Comisión Europea mostró que las expectativas de las empresas sobre sus precios de venta se mantuvieron por encima de los promedios de largo plazo en todos los sectores, mientras que las expectativas de inflación de los consumidores para los próximos 12 meses aumentaron “notablemente”.