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El petróleo supera los US$100 y dispara los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense

El repunte del petróleo por la escalada del conflicto con Irán impulsó los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y elevó las expectativas de que la Reserva Federal vuelva a subir las tasas de interés.

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Los bonos del Tesoro de Estados Unidos registraron una fuerte caída en sus precios este jueves, lo que impulsó los rendimientos de la deuda soberana hasta los niveles más altos de 2026. El movimiento estuvo impulsado por el fuerte repunte del precio del petróleo, tras la escalada del conflicto con Irán, y por las crecientes expectativas de que la Reserva Federal (Fed) vuelva a subir las tasas de interés antes de lo previsto.

El mercado también comenzó a descontar un escenario de mayor inflación en Estados Unidos, lo que llevó a los inversores a exigir mayores retornos para mantener bonos del Tesoro. En este contexto, los contratos financieros vinculados a las próximas reuniones de política monetaria reflejan una probabilidad creciente de un nuevo ajuste de tasas.

Los rendimientos de los bonos alcanzaron máximos del año

El rendimiento del bono del Tesoro a dos años, el más sensible a las expectativas sobre la política monetaria, subió alrededor de seis puntos básicos hasta ubicarse en el 4,36%, su nivel más alto desde principios de 2025.

Por su parte, el bono a diez años llegó al 4,7%, también en máximos de 2026, mientras que el rendimiento de la deuda a treinta años alcanzó el 5,19%, apenas por debajo del nivel más elevado registrado desde 2007.

El petróleo impulsa las expectativas de una suba de tasas

La suba de los rendimientos coincidió con el avance del Brent, que volvió a superar los US$100 por barril luego de nuevos ataques de los hutíes, respaldados por Irán, contra buques mercantes.

El incremento del precio del crudo alimentó las expectativas de una mayor presión inflacionaria y reforzó la posibilidad de que la Reserva Federal, presidida por Kevin Warsh, endurezca su política monetaria antes de lo previsto.

Según los contratos de swaps sobre reuniones de la Fed, el mercado ya asigna cerca de un 35% de probabilidad a una suba de un cuarto de punto en la reunión prevista para el 28 y 29 de julio, frente al 10% que descontaba apenas una semana atrás. Para septiembre, los operadores ya consideran prácticamente asegurado un aumento de tasas.

La inflación sigue siendo la principal preocupación

Warsh reiteró que el objetivo del banco central continúa siendo llevar la inflación nuevamente al 2% anual. Aunque los últimos datos mostraron una moderación en el ritmo de aumento de los precios, el titular de la Fed sostuvo que todavía es prematuro dar por concluida la lucha contra la inflación.

Varios funcionarios del organismo también advirtieron, tras la reunión de junio, que persisten riesgos inflacionarios, especialmente por el encarecimiento de la energía, lo que podría derivar en nuevas diferencias dentro del comité encargado de definir las tasas de interés.

La economía estadounidense mantiene su fortaleza

Otro factor que respaldó las expectativas de una política monetaria más restrictiva fue la solidez de la economía de Estados Unidos. Las solicitudes semanales de subsidio por desempleo cayeron en 22.000, hasta las 187.000, una cifra inferior a las previsiones del mercado.

Los analistas consideran que un mercado laboral resistente permite a la Reserva Federal concentrarse en combatir la inflación sin comprometer significativamente el crecimiento económico. A ello se suman el impulso generado por las inversiones vinculadas a la inteligencia artificial y el aumento de la productividad.

En ese contexto, varios especialistas estiman que el rendimiento del bono del Tesoro a diez años podría estabilizarse en un rango de entre 4,5% y 5%, mientras persistan las presiones inflacionarias y la economía mantenga un ritmo de expansión sólido.