La comunidad educativa de Santa Fe despertó este lunes sumergida en una pesadilla. En el programa "QR!" por la pantalla de Canal E, conducido por Pablo Carusso, el docente de lengua y congresal de Amsafe, Juan Pablo Casciello, relató el impacto de la noticia que sacudió a la provincia. Mientras daban clases, la información sobre un alumno de 15 años que asesinó a un compañero de 13 transformó la jornada escolar en un espacio de reflexión, tristeza y consternación frente a una realidad que parece haber roto todos los límites.
Casciello lanzó una definición tajante sobre el rol de las instituciones: "Las escuelas son cajas de resonancia de lo que ocurre en la sociedad". Para el docente, es un error creer que los muros de los establecimientos educativos logran dejar fuera los conflictos externos. Al tratarse de adolescentes en escuelas medias, la fragmentación y la violencia cotidiana de la calle se metieron de lleno en las aulas, golpeando la vida diaria de alumnos que ya venían lidiando con un clima social cargado de agresividad, según su visión.
El análisis del referente sindical escaló hacia la responsabilidad política, criticando el tono que se instaló desde la Presidencia de la Nación. Casciello aseguró que desde la cima del poder se fomentó un culto a la violencia y el castigo al más débil, algo que se replicó a nivel provincial con la propaganda de cárceles denominadas "el infierno". Según comentó, este ejercicio de la fuerza "no ayudó a pacificar, sino que aportó más tensión a una juventud que ya se sintió bombardeada por la exaltación del consumo en las redes sociales".

Otro punto crítico que marcó el entrevistado fue la crisis de expectativas. En una sociedad que exaltó el "tener" como única forma de ser "alguien", los jóvenes se encontraron atrapados en un presente permanente, sin capacidad de proyectar un futuro sólido. Casciello indicó que la frustración es la marca de lo cotidiano para muchos alumnos santafesinos, lo que convirtió cualquier roce en una potencial tragedia si no existen herramientas colectivas para encontrar una salida pacífica.
Finalmente, el docente reivindicó la necesidad de pensar soluciones en comunidad, más allá de las carencias estructurales de las escuelas. Aunque reconoció que faltan cargos, recursos y mejores condiciones edilicias, puso el foco en la urgencia de desarmar la violencia simbólica que hoy dominó el discurso público. Para Casciello, la educación sola no puede contra un sistema que promovió el rigor como única respuesta, mientras las escuelas intentaron, con lo que tienen a mano, procesar el dolor de una sociedad que parece haber perdido el rumbo.
El portero que evitó una masacre mayor
Fabio, el trabajador que desarmó al agresor, reconstruyó el momento en que se enfrentó al adolescente de 15 años. Según su relato, el joven estaba equipado con un cinturón de cartuchos y recargaba el arma con una destreza sorprendente. "Me apuntó, pero no llegó a gatillar", contó el portero, quien logró reducirlo mientras el atacante permanecía en un estado de desconexión total, sin saber qué había hecho ni dónde estaba parado.
Tras la balacera, seis alumnos que resultaron con heridas leves ya recibieron el alta médica. Sin embargo, dos jóvenes permanecen bajo vigilancia. Uno se encontraba en la Unidad de Cuidados Especiales del Hospital de Niños "Dr. Orlando Alassia" en la capital, mientras que el otro, de 15 años, fue trasladado a Rafaela. Ambos se encuentran estables y con una evolución favorable de sus lesiones superficiales.
En el cierre de su intervención, Casciello subrayó que el sistema educativo santafesino enfrentó este episodio en medio de una crisis de presupuesto. La falta de cargos específicos para el acompañamiento de adolescentes y la escasez de recursos pedagógicos complicaron la tarea de los docentes que, hoy más que nunca, se vieron obligados a actuar como mediadores de una violencia social que los desbordó por completo.
TC/ML