La economía argentina mostró señales mixtas en la última semana, con datos positivos en materia de superávit fiscal e inflación mayorista, pero también con alertas en el empleo y la actividad económica.
Así lo analizó el economista Ramiro Tosi, quien señaló que los indicadores reflejan un escenario aún frágil, con avances en el orden macroeconómico pero dificultades en la economía real.
Superávit fiscal y desaceleración mayorista
Uno de los datos destacados fue la continuidad del superávit fiscal. En febrero, el resultado primario acumuló un 0,4% del PBI, mientras que el financiero se ubicó en 0,1%.
Además, la inflación mayorista mostró una desaceleración al ubicarse en el 1%, por debajo del 1,7% registrado en enero. “Esto se explica en gran parte porque el dólar bajó en promedio casi un 3%, lo que generó una deflación en bienes importados”, explicó Tosi.
Inflación minorista: sin señales claras de baja
Sin embargo, el economista advirtió que los precios mayoristas no anticipan necesariamente la evolución de la inflación minorista. “No es un indicador que permita prever con precisión lo que va a pasar con la inflación al consumidor”, sostuvo.
En ese sentido, recordó que en meses anteriores hubo registros bajos en mayoristas que no se tradujeron en una desaceleración del índice general.
Sube el desempleo y cae la actividad
Entre los datos negativos, Tosi destacó el deterioro en el mercado laboral. La tasa de desempleo alcanzó el 7,5%, la más alta desde 2019 si se excluyen los años de pandemia.
También se observó un superávit comercial de USD 788 millones, aunque con una caída significativa en las importaciones. “Las importaciones caen en cantidades cerca del 12%, lo que refleja que la actividad económica sigue débil”, explicó.
Tasas de interés y crédito: el desafío pendiente
En paralelo, el Banco Central comenzó a relajar la liquidez del sistema, lo que permitió una baja en las tasas de interés pasivas, hoy cercanas al 30% anual. Para Tosi, este nivel podría representar un piso: “Si la tasa queda por debajo de la inflación esperada, puede haber presión sobre el tipo de cambio”.
Sin embargo, advirtió que el traslado a las tasas activas (las que pagan empresas y familias) todavía llevará tiempo. “Los bancos están más cautelosos porque ven problemas en la capacidad de pago y aumento de la morosidad”, señaló.
Impacto internacional y presión sobre la inflación
El contexto global también suma incertidumbre. La Reserva Federal de Estados Unidos mantuvo las tasas sin cambios y anticipa un ritmo lento de recortes. Esto impacta en los mercados emergentes y mantiene el riesgo país argentino en niveles cercanos a los 600 puntos.
Además, el conflicto en Medio Oriente presiona al alza el precio del petróleo, lo que podría trasladarse a la inflación local. “Si el aumento del crudo se sostiene, las petroleras van a tener que trasladarlo y eso va a impactar en los precios”, advirtió.
Nafta e inflación: el factor a seguir
En Argentina, el traslado del aumento internacional fue más moderado, con subas cercanas al 10% frente al 30% en Estados Unidos. Sin embargo, Tosi advirtió que esta situación podría cambiar si el conflicto se prolonga.
“Si el precio del petróleo se mantiene alto, eso va a empezar a presionar sobre la inflación minorista en los próximos meses”, concluyó.