CIENCIA
HACE 53 AÑOS

"Houston, tenemos un problema": el accidente del Apolo 13 que dio origen a la célebre frase

Un día como hoy pero de 1970, la nave encargada de la tercera misión de alunizaje sufría una explosión que cancelaría su viaje. Aunque no llegó a la Luna, se convirtió en una de las expediciones más conocidas de la historia.

Rescate de Apolo 13 en el océano Pacífico
Rescate de Apolo 13 en el océano Pacífico | NASA

El 13 de abril de 1970 se produjo uno de los accidentes de la NASA más importantes de la historia y que originaría la célebre frase “Houston, tenemos un problema”. Se trata de la explosión que sufrió la nave Apolo 13 en su cabina, que provocó que la tercera misión de alunizaje debiera ser cancelada.

Dos días antes, la tripulación compuesta por el comandante Jim Lovell, el piloto del módulo de mando, Jack Swiger, y el piloto del módulo lunar, Fred Haise, había despegado del Centro Espacial John F. Kennedy sin problemas. 

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Fue la séptima misión tripulada y tenía como objetivo investigar una zona jamás explorada de la luna, ubicada al sur del ecuador lunar. Iba a ser uno de los alunizajes más difíciles que se realizarían hasta el momento, pero jamás llegó a concretarse.

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Despegue de Apolo 13

El objetivo de la expedición consistía en pisar la luna sobre la formación Fra Mauro para investigar la zona, ya que se creía que proporcionaría información no solo sobre la luna, sino también sobre los inicios de la historia de la tierra.

El 11 de abril a las 19:13 hora estadounidense, el Apolo 13 despegó del Centro Espacial John F. Kennedy sin mayores complicaciones. A pesar de ello, la tercera misión de la NASA a la luna, no fue muy vista y solo una cadena de televisión transmitió el despegue en vivo.

Tierra desde Apolo 13
Fotografía de la Tierra tomada desde el Apolo 13

Después de la inserción orbital se realizaron los chequeos de la nave necesarios y comenzaron los preparativos para el acercamiento lunar. Mientras se realizaban las maniobras de dirección, se tomaron fotografías de la Tierra y la luna. Todo parecía ir bien en el espacio.

La noche del 13 de abril de 1970 los astronautas realizaron una transmisión en vivo rutinaria. El público era limitado, ya que ninguna cadena de televisión transmitía la emisión, por lo que la esposa del comandante tuvo que ir a la sala de Control de Misión para poder ver a su marido y a sus compañeros de tripulación.

Luna desde Apolo 13
Vista de la Luna desde la nave

 

El accidente del Apolo 13 y la cancelación de la misión

Minutos después que los astrónomos cortaran la emisión, Swinger fue a hacer una revisión en el módulo de servicio, ya que algo parecía andar mal. Una vez que encendió el sistema para remover el oxígeno líquido de uno de los tanques, un cable deteriorado provocó un cortocircuito y luego un estallido, que dejó salir el contenido del recipiente al exterior.

Durante 1,8 segundos se perdieron las comunicaciones con la Tierra, hasta que se recuperó el sistema automáticamente cambiando la antena de dirección. Una vez recuperada la señal, se informó del accidente al Centro de Control ubicado en Houston.

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Tras la explosión, los astronautas se vieron obligados a cancelar la misión. Esto debido a que el oxígeno no solo era necesario para respirar, sino también para generar energía eléctrica, por lo que los sistemas de propulsión del módulo de servicio no podían funcionar.

Entonces, cambiaron el plan de alunizar por volver a casa con vida. Los astronautas desconectaron los sistemas del módulo de mando, para preservar los recursos. Se trasladaron al módulo lunar, que tenía las baterías cargadas y los tanques llenos, el cual se convertiría en su bote salvavidas.

El problemático regreso a la tierra del Apolo 13

Centro de Control de la NASA
Centro de Control en Houston luego de la explosión 

Durante el camino de vuelta a casa, la situación se comenzó a volver crítica. La tripulación sufrió complicaciones a causa de la falta de energía y escasez de agua. Además, el consumo eléctrico estaba al mínimo, por lo que la temperatura de la nave cayó 3 grados.

Cuando todo parecía ir en marcha, los astronautas notaron que el dióxido de carbono exhalado por ellos estaba empezando a aumentar y los estaba envenenando, ya que los purificadores del módulo lunar no tenían la capacidad suficiente para eliminar el CO2 emanado por los tres astronautas.

Desde Houston les indicaron cómo adaptar, con bolsas de plástico, cartón y cinta adhesiva, los purificadores de dióxido de carbono del módulo de mando para que funcionaran en el módulo lunar y los ayudara a respirar. A su vez, tuvieron que racionar el agua, necesaria para la refrigeración de los equipos, por lo que a esa altura ya se encontraban débiles, deshidratados, con frío y sin dormir.

Dispositivo arreglado
Purificador de dióxido de carbono arreglado con cinta y plásticos

Para lograr un impulso hacia la tierra, la nave debió seguir su trayectoria hacia la luna y rodearla. Cuando ese momento llegó, el Apolo 13 pasó por su lado oculto, volando a unos 254 kilómetros de ella y convirtiéndose en los humanos que más lejos viajaron en el espacio, hasta el año pasado.

Una vez finalizada la órbita por el satélite, el módulo lunar logró encaminarse hacia la Tierra,  pero allí se presentaría un nuevo problema. El equipo contenía una batería a base de plutonio y la NASA temía sobre donde caería, ya que contaminaría en grandes cantidades el lugar.

Es así como tuvieron que volver a calcular la trayectoria, esta vez para asegurarse de que el módulo lunar fuera descartado en la parte más profunda del océano Pacífico, deshaciéndose también del módulo de servicio dañado.

Caida del paracaidas, Apolo 13
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Lo más dramático ocurrió en el momento que debieron atravesar el calor abrasador de la atmósfera. Durante seis minutos las conversaciones con Houston se cortaron y en el cielo se veía una bola de fuego cayendo a gran velocidad. 

Afortunadamente, después de ese lapso se abrieron los paracaídas y los astronautas lograron amerizar sanos y salvos en el Pacifico el día 17 de abril, seis días después de su despegue. En una misión que había sido un éxito dentro del fracaso.

Rescate de astronautas, Apolo 13
Rescate de los astronautas en el océano Pacífico

 

“Houston, tenemos un problema”: la historia de la frase emblemática

Luego de la explosión en el módulo lunar, Jack Swigert informó a Houston de los problemas a los que se estaban enfrentando, sin saber que esa frase pasaría a la historia para siempre, aunque con un sutil cambio.

El 13 de abril, el astronauta vio la advertencia que acompañó el estallido y se comunicó con el Centro de Comando: “Ok, Houston, hemos tenido un problema aquí”. Seguido por una repetición y  agregando: “Hemos tenido una bajada de tensión en el Bus Principal B”.

Con el tiempo, y debido al boca a boca, la frase comenzó a repetirse de forma errónea y con ese cambio sutil se instauró en el inconsciente colectivo como “Houston, tenemos un problema”. Finalmente, la película Apolo 13 (1995), protagonizada por Kevin Bacon y Tom Hanks, terminó de sembrar esa versión en gran parte de la población.

rv / ds