Para la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense, se pronostica un marcado ascenso del índice UV, alcanzando niveles de "Muy Alto" (entre 8 y 10) hacia el mediodía, debido al cielo ligeramente nublado y el fin de la inestabilidad.
El Servicio Meteorológico Nacional informa que en gran parte del territorio nacional, especialmente en la zona central y el NOA, el índice UV será muy alto a extremo, mientras que en el NEA se espera una recuperación de los niveles tras las tormentas.
Qué es el índice UV y por qué es importante para la salud
El índice ultravioleta (IUV) es una medida estándar internacional de la intensidad de la radiación solar UV en la superficie de la Tierra. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), este indicador tiene como objetivo orientar a la población sobre la necesidad de adoptar medidas de protección. La escala comienza en 0 y no tiene un límite superior; a medida que el valor aumenta, se incrementa la probabilidad de que la exposición al sol provoque daños inmediatos y crónicos en la salud humana.
La grave amenaza de los rayos ultravioletas del sol: guía para entender el Índice UV
Es vital conocer este índice porque permite prever el riesgo de daño según el tipo de piel y el tiempo de exposición. Niveles moderados ya requieren protección, pero cuando el índice supera el valor de 8 (muy alto) o 11 (extremo), el riesgo de sufrir quemaduras solares es inminente si no se toman los recaudos necesarios. La OMS destaca que esta herramienta es esencial para reducir la incidencia de enfermedades vinculadas a la radiación en todo el mundo.

El peligro de los rayos ultravioletas del sol para la salud
La radiación ultravioleta es un factor de riesgo mayor para la salud humana. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la exposición excesiva y sin protección es la causa principal de la mayoría de los cánceres de piel, como el carcinoma basocelular y el melanoma. Además de los efectos sobre la piel, los rayos UV pueden causar daños oculares graves, como cataratas, que son responsables de una parte importante de la ceguera a nivel global, y el debilitamiento del sistema inmunitario.
Otro peligro relevante es el daño acumulativo: las quemaduras solares sufridas durante la infancia y la adolescencia aumentan significativamente el riesgo de padecer enfermedades cutáneas en la edad adulta. Los rayos UV también provocan el fotoenvejecimiento, un proceso acelerado de degradación de las fibras de colágeno que resulta en arrugas prematuras, pérdida de elasticidad y manchas cutáneas que aparecen mucho antes de lo esperado por causas biológicas.
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Para minimizar estos riesgos, la OMS recomienda limitar el tiempo de exposición al sol durante las horas centrales del día, generalmente entre las 10:00 y las 16:00 horas. Es fundamental buscar la sombra y utilizar elementos de protección física como sombreros de ala ancha, ropa que cubra la mayor parte del cuerpo y gafas de sol con protección UV 100% certificada para evitar lesiones en la retina y el cristalino.
Asimismo, es imprescindible el uso de protectores solares de amplio espectro con un factor de protección solar (FPS) de 30 o superior. Este debe aplicarse generosamente sobre toda la piel expuesta y reaplicarse cada dos horas o inmediatamente después de bañarse, realizar actividad física o secarse con una toalla. Los expertos subrayan que incluso en días nublados, hasta el 80% de la radiación UV puede atravesar las nubes, por lo que la protección debe ser constante.