sábado 02 de julio de 2022
COLUMNISTAS Conveniencias

Más para perder

17-06-2022 23:55

Tengo presente, por caso, el debate de Michel Foucault con los maos, incluido en Microfísica del poder. Y también las conferencias que luego integrarían La verdad y las formas jurídicas. Es decir que me interesan, sin ser mi asunto específico, los enfoques orientados a revisar los fundamentos de un orden legal y judicial determinado, sus formas, sus criterios. Me interesa esa tradición intelectual que subrayaba David Viñas, la de señalar las fallas (fallas en un sentido geológico; estructurales, no contingentes) de la justicia imperante: “de Zola a Rodolfo Walsh”. Tengo presente un cuento magistral de Edmundo Valadés, La muerte tiene permiso, que con resonancias de la revolución mexicana pone el foco en la cuestión de la justicia popular. Tengo presente la problematización posterior de una escena de esa índole, en un momento crítico de la historia política argentina, por parte de Rafael Filippelli en su película Secuestro y muerte.

Lo que no advierto es que haya conexión alguna entre estos lineamientos críticos y los embates del punitivismo con su afán de cercenar derechos, embates hoy por hoy tan resonantes, hoy por hoy tan insistentes. Posiciones que más bien remiten a visiones más conservadoras, más de vigilar y castigar, más de aparatos represivos. Ya se trate de encuadres políticos (los paladines enchalecados de la mano dura: los hay en varios sectores), ya se trate de los consabidos voceros mediáticos (desde la postulación estentórea de que “el que mata debe morir”, hasta la exigencia asidua de que “los chorros” “se pudran en la cárcel” “y no salgan más”).

¿Salirse de las garantías de la Constitución en el actual estado de cosas? No me parece

La verdad es que no voy por ahí. Entiendo que los jueces, la policía, los verdugos cumplen en la sociedad sus respectivas funciones. Lo que no me convence es que esas funciones se generalicen y debamos asumirlas todos, incluso los que “no somos jueces”, ni policías, ni verdugos (no lo somos ni queremos serlo, tampoco de manera amateur).

Mi Alberdi predilecto es el del Crimen de la guerra, pero al de las Bases no dejo de apreciarlo también. ¿Salirse de las garantías de la Constitución Nacional en el actual estado de cosas? Francamente, no me parece que convenga. Hay más para perder que para ganar.