Doce personas que hasta hace pocos meses trabajaban como limpiavidrios en los semáforos de Córdoba comenzaron una nueva etapa laboral tras completar una capacitación impulsada por la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). El proyecto contó con el acompañamiento de la Municipalidad de Córdoba, la Fundación de la Universidad Obrera (FUO) y la empresa Kazaró, que incorporó a los participantes al mercado laboral formal.
En diálogo con Punto a Punto Radio, la subdirectora de Desarrollo Humano de la Municipalidad de Córdoba, Daniela Irazabal, destacó el trabajo conjunto entre el sector público, la universidad y el ámbito privado. "Cuando las instituciones se unen y hay una construcción colectiva, se pueden generar oportunidades reales", afirmó.
La funcionaria explicó que el programa comenzó a gestarse hace varios meses, luego de que la Secretaría de Políticas Sociales realizara un relevamiento en distintos semáforos de la ciudad para conocer la situación de quienes trabajaban allí. "Fue la universidad quien nos buscó porque sabía que nosotros estábamos relevando y así se empezó a armar todo este proyecto", señaló.

Irazabal remarcó que la selección de los participantes no fue aleatoria, sino que estuvo acompañada por equipos técnicos y trabajadores sociales. "Hubo mucho trabajo en territorio y desde la mirada del trabajo social, con la convicción de que nadie quiere estar al margen", sostuvo.
El programa comenzó con 14 participantes. Finalmente, 12 completaron el proceso y accedieron a un empleo formal. Una persona abandonó la capacitación y otra decidió no aceptar la propuesta laboral, aunque concluyó la formación.
Durante varios meses, los participantes realizaron clases teóricas y prácticas vinculadas a tareas de parquización y mantenimiento, además de capacitaciones orientadas a la inserción laboral y al desarrollo de herramientas para desenvolverse en un empleo formal. Desde la organización indicaron que el grupo alcanzó más del 92% de asistencia y que el acompañamiento incluyó también la resolución de situaciones que podían dificultar el acceso al trabajo, como la renovación de documentación y asistencia sanitaria.
El rol de las familias
La subdirectora destacó que uno de los principales motores del proceso fueron las familias de los participantes. "El día que se les entregó su certificado y pudimos verlos junto a sus familias fue una emoción muy grande porque sabemos del esfuerzo que hicieron para recorrer este camino", expresó.
Además, aseguró que el municipio acompañó a los beneficiarios mediante entrevistas domiciliarias y el conocimiento de sus redes familiares y comunitarias. "Sabemos que las personas tienen derecho a las oportunidades y eso fue lo que intentamos reflejar en nuestro trabajo", agregó.
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Respecto a una posible continuidad de la iniciativa, explicó que por ahora se trata de una experiencia piloto desarrollada por la UTN. "La idea es que ojalá pueda replicarse, pero todavía no tenemos esa definición", concluyó.